Una competición adicta al vértigo y a la emoción, potenciada por un legado histórico épico y dada a fulgurantes sorpresas y remontadas. Plasmado así, recuerda a la Champions League de fútbol, pero no: es la World Cup Trading Championships, conocida popularmente como la Robbins Cup, el campeonato por excelencia de los inversores, un referente mundial en el que, al igual que en su contrapartida deportiva, los españoles compiten al máximo nivel... y triunfan.
«La competición lleva existiendo desde antes de que comenzara en el trading. Aquí han participado grandes inversores y referentes mundiales. A pesar de que siempre estuviese ahí, no me había planteado participar hasta que, de manera muy natural, una tarde en la que estaba con mi compañero Galliano hablando sobre estrategias y cosas del negocio salió el tema del campeonato. En algún momento de la conversación, él dijo que podría ser buena idea inscribirse para demostrar lo que veníamos haciendo. Y al día siguiente estábamos dentro», resume Rubén Martínez su inscripción en la World Cup Trading Championships, donde figura en los primeros puestos del Campeonato Mundial de Negociación de Futuros, «el que han ganado los mejores de la historia».
Martínez, granadino de nacimiento, comparte su trabajo como máximo responsable estratégico de un fondo de inversión con su desempeño durante más de una década como trader, con una sólida trayectoria en el desarrollo de sistemas automatizados y la gestión de capital. Licenciado en Economía, con especializaciones en Data Science por la Universidad Johns Hopkins, lidera el conocido trading algorítimico, un sistema que sigue reglas objetivas y elimina la emoción del proceso de toma de decisiones, pero que él prefiere definir como un ejercicio «minimalista». «Nuestros sistemas aprovechan movimientos del mercado repetitivos, justificados en el comportamiento humano y basados en datos. Mientras las personas interfieran en los mercados esas ventajas seguirán presentes. Incluso aunque lo hagan algoritmos diseñados por personas. Nos apoyamos en la tecnología a la hora de la creación de las estrategias pero mantenemos simples las ideas que hay detrás», explica.
Martínez habla en plural porque una parte crucial de su labor de trader tiene lugar en La City, la comunidad creada por él donde comparte su metodología, alejada de la práctica habitual en el sector de dar cursos con «cuatro vídeos desactualizados» y «pantallazos con análisis o predicciones que casi nunca se cumplen». «Lo que se valora mucho en La City es que dentro hay referentes del sector. Quienes acuden a la comunidad son perfiles que no se conforman con seguir opiniones, modas o gurús. Buscan una metodología replicable y que pueda demostrar resultados», afirma.
"Todo auditado"
Las operaciones de Martínez se someten al track récord. Todos sus resultados están auditados. Lo mismo ocurre en la Robbins Cup, uno de los pocos campeonatos financieros donde la transparencia y la rendición de cuentas son totales. Cada operación está verificada y los participantes deben operar en condiciones reales.
La Robbins Cup nació en 1983, durante un viaje en barco entre los amigos Gary Sherman y Joel Robbins, del que tomaría el nombre la competición. Ambos eran exitosos invirtiendo a futuro: ganaban dinero anticipando cómo se moverían los precios de ciertos activos (petróleo, oro, trigo), sin llegar a poseerlos. Un sector plagado de grandes egos y engaños, donde todos presumían de poseer más de lo que realmente tenían. Por eso decidieron organizar un desafío en el que se demostrara quiénes eran los mejores estrategas sin cortina de humo tras la cual esconderse: los participantes tenían que convertir una cuenta real, auditada y con dinero propio, en una máquina de rentabilidad en un año. Pero no con juegos de bolsa o simuladores, sino con capital real y supervisión permanente.
Organizada por la empresa de Joel, Robbins Trading Company de Chicago, sólo acudieron a la primera convocatoria 77 inversores. Pero la victoria de Ralph W. Casazzone, un experto en derivados del crudo ya llamó la atención de Forbes y The Wall Street Journal. Pero su gran salto mediático internacional se produjo en 1987, cuando Larry Williams ganó el campeonato principal, de un año de duración, con una asombrosa rentabilidad neta del 11.376 %: transformó sus 10.000 dólares en más de un millón. Una habilidad que tornó en hereditaria: una década después, su hija, la prestigiosa actriz Michelle Williams(Dawson crece, Brokeback Mountain, Mi semana con Marilyn) convirtió 10.000 dólares en 100.000. Tenía apenas 16 años y se había emancipado de sus progenitores un año antes.
Martínez ha coincidido este año en las Robbins Cup con otros españoles que se han apuntado a otras categorías, caso de Pau Perdices o Sergio Fernández Borja, un trader español especializado en futuros de índices como el Nasdaq y el S&P 500 , fundador de KPI Trading y Celon Media Agency. «Podría resumir mi experiencia en la Futures Quarterly Robins Cup como un reto que tenía que superar, tras haberlo intentado en cuatro ocasiones durante el 2024 y no conseguir ganarla. Me planteé una estrategia de constancia y perseverancia además de limitarme estrictamente a mi principal estrategia de trading ( basada en ineficiencias del precio y niveles de liquidez junto con una ejecución 100% manual) que supuso finalmente quedar en primer lugar. Tras esta fantástica experiencia durante los primeros tres meses de 2025, para el resto del año me planteo ganar la competición anual, al menos intentarlo por primera vez», explica a Crónica tras ganar en marzo en el Campeonato de Negociación Diaria de Futuros del Primer Trimestre.
Para el trader granadino, el mayor reto no ha sido la preparación sino hacer pública su participación. «Desde el primer día compartí un vídeo donde explicaba que me apuntaba. Esto implica exponerse pero merece la pena porque puede haber personas que se inspiren. Una cosa importante es que podemos atacar diferentes mercados con distintos enfoques porque tenemos todo automatizado», explica. Ventajas de la tecnología que, como en el caso de la Inteligencia Artificial, cree que democratizará el acceso al mercado. «Tanto en España como en Europa el panorama económico es incierto, pero hay buenas oportunidades que se pueden aprovechar, por lo que, en cierta medida, soy optimista respecto al futuro», predice.


