El sueño de unas vacaciones idílicas a orillas del Mediterráneo fue el gancho que en la década de los 80 llevó a Torrevieja a colarse en las televisiones de todo un país. Pero los apartamentos que se promocionaban en el programa del Un, dos, tres...no tardaron en convertirse en una pesadilla para sus dueños. El constructor dejó la urbanización de La Torreta sin acabar, con problemas de asfaltado y alcantarillado que aún se arrastran años después. El enclave es hoy un barrio degradado cuyos inquilinos han denunciado hasta la presencia de okupas en chalés y adosados.
Tras el boom inmobiliario local estaba un promotor, Justo Quesada Aniorte, que fue el artífice de esa primera época gloriosa de Torrevieja. Sin embargo, una empresa del constructor acumula hoy un reguero de deudas a pesar de poseer patrimonio y cuentas en el extranjero, según ha denunciado el administrador concursal de Justo y Manoli SL, una de las firmas que forma parte del entramado societario de una familia que ha desarrollado sobre todo promociones inmobiliarias en Murcia y Alicante. Sus hijos, que actúan bajo el paraguas del Grupo Masa, se desvinculan ahora de sus actividades.
La firma, de hecho, figuraba en 2024 en el listado de morosos de la Agencia Tributaria, con una deuda impagada a la Hacienda Pública que ascendía en total a 10,6 millones de euros. Los problemas de la empresa en liquidación, sin embargo, empezaron mucho antes.
Según acreditó una sentencia del Tribunal Supremo, la empresa de Justo y Manoli SL acumulaba en 2015, año en que solicitó el concurso de acreedores, una deuda que rozaba los 109 millones de euros. Ahora bien, hay que tener en cuenta que, a fecha de 31 de diciembre de 2009, la citada mercantil tenía unos activos de 129 millones de euros y unos pasivos de algo más de 107 millones.
«En cambio, cuando pide el concurso en mayo de 2015, la masa activa se estima en 41.112.081 ¤ y el pasivo concursal asciende a 108.969.552 ¤», recogía una sentencia de la Audiencia Provincial de Murcia de 2018, que concluyó por tanto que había que «desechar la afirmación de que el retardo en la solicitud de concurso no produce agravamiento, pues no ha resultado inocua desde la óptica de los acreedores esa demora».
Ahora bien, el administrador concursal ha demostrado en el juzgado que Justo Quesada posee dinero en el extranjero. En un escrito al juzgado de lo Mercantil número 1 de Murcia, fechado en julio de 2024, Auren Concursal da cuenta de la documentación aportada por la Agencia Tributaria.
En primer lugar, que el empresario «es titular de cuentas bancarias y productos financieros localizados en el extranjero» valorados en unos 3,4 millones de euros, a fecha de 26 de marzo de 2024, que fue cuando presentó el modelo 720 de la Agencia Tributaria para la declaración de bienes y derechos en el extranjero. El escrito al juzgado, de hecho, detalla cuentas bancarias en Credit Suisse (Suiza), Creand (Andorra), Truist Bank (Florida, Estados Unidos), Citibank (Florida, Estados Unidos) y Bank of America (Estados Unidos).
A ello se suma que de los modelos del Impuesto sobre el Patrimonio de los ejercicios 2019, 2020, 2021 y 2022 presentados en sus declaraciones a Hacienda, el patrimonio pasó de 6,4 millones en el ejercicio de 2019 a casi 3,2 en el de 2022. «Desde 2019 al 31/11/2022 se ha reducido el Patrimonio del ejecutado en la cantidad de 3.224.733,03 ¤», sostiene el escrito del administrador concursal.
Y, en esta línea, concluye que «ha existido un descenso millonario y progresivo en las declaraciones patrimoniales del ejecutado», para constatar también que, tras las administraciones públicas, «la mayoría de los acreedores son compradores de vivienda».
Este diario ha tratado de ponerse en contacto con la familia a través del Grupo Masa, al que están vinculados ahora sus hijos. Fuentes de esta empresa de promoción inmobiliaria, sin embargo, niegan cualquier vínculo con la firma de Justo y Manoli SL. «Esa empresa no tiene nada que ver con Masa», subrayan estas fuentes, que sí explican en todo caso que la empresa de Justo Quesada «es una firma en concurso como tantas otras».
«Su patrimonio está declarado desde hace más de diez años y puesto en conocimiento del juzgado», afirma un portavoz de Masa que, en todo caso, señala que el asunto está judicializado porque, además, «el administrador concursal está demandado por mala praxis». «Si hubiera subastado bienes de Justo y Manoli a precios de mercado, esas deudas no es que estuvieran pagadas, sino que sobraría dinero», lamentan estas fuentes. Este diario ha contactado con el administrador concursal, que ha declinado hacer cualquier comentario.
Las polémicas han sido una constante en el historial de Justo y Manoli, que ya fue por ejemplo denunciada por construir 3.500 casas sin licencia en Camposol (Murcia). La Confederación Hidrográfica del Segura llegó a expedientar a la constructora por construir en el cauce de una rambla, mientras que el Ayuntamiento de Mazarrón se tuvo que hacer cargo de desperfectos millonarios en los servicios públicos de la urbanización.
Según un antiguo trabajador de Justo y Manoli, conocedor de las cuentas de la empresa, «desde antes del concurso los padres hicieron transmisiones de sociedades a los hijos, para evitar justamente que al padre le pudieran embargar». Este empleado, que llegó a ser directivo varios años en la constructora, asegura que la estrategia de la familia para sobrevivir a las crisis económicas es «no pagar a los proveedores».
«Han sobrevivido a burbujas inmobiliarias abandonando las empresas y no volviendo a aparecer hasta que no pasaba la tempestad», asegura este ex trabajador, que confirma que las quejas y denuncias de compradores de casas que se sintieron estafados eran numerosas. «He visto a proveedores y clientes que lo han perdido todo».
En la misma línea, esta fuente denuncia que no se devolvió el dinero a muchos clientes que se quedaron con casas a medio construir. Y, a pesar de todo, «les ha salido siempre bien la jugada», lamenta el antiguo empleado.


