CRÓNICA
la 'fiebre del oro' monacal

Las 'lobas de Belorado' ganaron 77.000 euros: tras el oro de las monjas obsesionadas con la Tercera Guerra Mundial

El miedo a que el dinero dejara de tener valor por los conflictos bélicos y el cambio climático llevó a la abadesa a invertir más de 250.000 euros en oro. En enero, visitaron distintos establecimientos de Burgos antes de vender parte del 'botín', con un beneficio de 77.000 euros. Con lo ganado abrirán el primer "restaurante de clausura de España" en un hotel de Asturias

Una ex clarisa del Monasterio de Belorado, junto al gato 'Suga', en la tienda donde venden sus dulces.
Una ex clarisa del Monasterio de Belorado, junto al gato 'Suga', en la tienda donde venden sus dulces.PAULINO ORIBE.ÁRABA PRESS
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Hay que comprar oro porque estamos en un momento muy malo. Podemos dirigirnos a la Tercera Guerra Mundial y el dinero pasar a no valer nada». En 2020, en plena pandemia, sor Isabel de la Trinidad -de nombre Laura García de Viedma- abadesa del Monasterio de Belorado por entonces, lo tenía claro: el futuro estaba en el metal que durante más de 4.000 años ha sido considerado la reserva de valor que desafía todas las crisis. Como si de James K. Polk -el presidente de EEUU que desencadenó la fiebre del oro en California en 1848- se tratase, García de Viedma convenció a sus hermanas para sacar rendimiento al dinero recaudado por las donaciones y la venta de sus famosos dulces y chocolates. «Lo compraron entre 45 y 60 euros el gramo. Cuatro años después, la revalorización del metal ha hecho que lo hayan vendido a 76,5 euros. Y si hubieran aguantado un poco más, con la obsesión por el oro en la que estamos, podrían haberlo hecho a 88 euros el gramo», explica a Crónica un experto en compra y venta de oro de Burgos que ha seguido de cerca la operación. Las ex monjas sacaron un beneficio de más de 77.000 euros, una cifra que ya hubiera querido para sí Jordan Belfort, el conocido como El lobo de Wall Street.

La obsesión por el preciado metal de la ex abadesa era bien conocida entre otras clarisas. «Insistía en que era necesario acumularlo ante un futuro marcado por las guerras y el cambio climático», aseguran fuente eclesiásticas. Tampoco pasó desapercibida en Burgos, donde la compraventa monacal se ha convertido en el tema de conversación en los negocios encargados de tratar con metales preciosos. Ellas ya eran conocidas en la ciudad antes de que en junio de 2024 el arzobispo de Burgos, Mario Iceta, declarara la excomunión de Laura García de Viedma y sus nueve compañeras de cisma. Lo que no esperaban es que la venta, en enero, de 1,73 kilos de oro diera lugar a una investigación de la Policía Nacional que rastrea su origen.

«No podemos dar información. Son órdenes de la empresa. Hemos recibido hoy 12 llamadas y no son ni las 11 de la mañana», protesta la dependienta del establecimiento especializado que el gremio señala como destinatario del oro que la ex líder de las clarisas vendió a título personal y que permanece custodiado en la tienda. Situada a pocos metros de la imponente Catedral de Burgos, con un parking en la puerta que facilita el acceso al mismo, la tranquilidad habitual de esta franquicia de compra y venta de oro que acostumbra a promocionarse con sorteos entre sus clientes ha desaparecido. «La verdad es que estas monjas son la leche», lamenta la trabajadora.

El oro vendido por las ex clarisas está custodiado en un local de Burgos
El oro vendido por las ex clarisas está custodiado en un local de BurgosPAULINO ORIBEÁRABA PRESS

Fue el propio comercio al que llegó el botín eclesial el que dio la voz de alarma a los agentes. Durante la crisis de 2008, la compra de oro se disparó en Burgos, llegando a sumar más de 42 negocios de este tipo en 2012. Este boom obligó a los comerciantes a tener una íntima relación con los policías dedicados a vigilar el negocio. Cada local debe introducir en un sistema de control online, conectado a nivel nacional, cada una de sus transacciones, detallando peso, valor y vendedor. Además, debe guardar durante 15 días el material comprado antes de fundirlo o ponerlo nuevamente al mercado para evitar casos de blanqueo de capitales y de venta de objetos robados o procedentes del mercado negro.

El material de las ex clarisas nunca pasó desapercibido. Consta de una moneda de edición especial de EEUU, barras en forma de tableta de oro de máxima pureza que se pueden separar del resto del conjunto -«ideales para inversión», según los especialistas- y un lingote de gran tamaño que impresionó a los trabajadores del local y a los agentes encargados de la investigación, quienes han ordenado a la empresa compradora que «se abstenga de efectuar cualquier actuación con los bienes adquiridos» hasta que se acredite el legítimo dominio de la ex abadesa sobre ellos. En un principio, la policía especuló con que el origen pudiese ser el posible achatarramiento y fundición de bienes del Monasterio de Belorado y de Derio (Vizcaya). Este último, fundado en 1366 en Bilbao, estaba abocado al cierre al tener pocas monjas de avanzada edad. Para evitarlo, constituyó una única comunidad monástica con las clarisas de Belorado en 2012. Cinco años después, las monjas denunciaron que en su interior se daban fenómenos extraños. Comenzaron a enfermar, a pelearse entre ellas y a escuchar risas por la noche. Se encuentra vacío desde 2020 y su intento de venta fue uno de los motivos del cisma de las clarisas rebeldes.

Consultar antes de vender

Donde sí siguieron las pautas las ex clarisas fue en la recomendación profesional de «llevar el oro y las joyas a más de un establecimiento antes de su venta». Su presencia empezó a ser habitual en los establecimientos burgaleses.

«Sí, hemos tenido a monjas en el local», reconoce la experta en metales preciosos de una de las franquicias más potentes de España, con más de 50 tiendas en la península. Situado frente al colegio La Salle y a pocos pasos de la Residencia Hermanas Angélicas, a él acudieron las ex clarisas, vestidas con sus hábitos, cuando los diarios económicos empezaron a avisar de que el oro estaba «en una alza histórico». Ella les explicó, como a todo cliente, el proceso de tasación, con ácidos que permiten comprobar si el oro es auténtico o una réplica, así como su pureza: «Hay que frotar una parte de la pieza contra una piedra de toque, que no la daña. Al raspado que queda en la piedra se le aplica una gota de ácido. Y según se atenúe o permanezca inmutable sabremos su quilataje. El oro de 24 quilates es puro. Las piezas de 18 quilates, muy comunes en joyería, tienen una pureza del 75% y el resto lo conforman metales que la hacen más duradera. Las de 14 quilates tienen un 55% de pureza y son menos brillantes», detalla.

Las ex clarisas también fueron vistas en el negocio vecino, aunque su dependiente ni lo aclara ni lo desmiente. «La ley nos obliga a proteger la identidad de los vendedores. Ni aunque viniese un padre con el DNI de su hijo buscando una joya familiar le diríamos nada», dice la que fuera fotógrafa de la agencia EFE durante dos décadas, que, hoy, prohibe fotografiar el cartel de entrada a la tienda.

Una tableta de oro como las vendidas por las ex monjas, junto a un lingote de plata de un kilo.
Una tableta de oro como las vendidas por las ex monjas, junto a un lingote de plata de un kilo.PAULINO ORIBEÁRABA PRESS

Compra centralizada

La compra del oro, en cambio, se centralizó en un establecimiento especializado en la venta de oro y joyas de la madrileña calle Velázquez, aunque se investiga si la moneda de oro de edición especial proviene de alguna donación recibida por las ex monjas de Belorado. El Arzobispado de Burgos ha informado de que en su poder obran «siete facturas de compraventa de oro en julio y agosto de 2020 por un valor que supera los 250.000 euros: 195.686 euros del Monasterio de Belorado y 56.480 euros del Monasterio de Derio».

Por su parte, el abogado que representa a las monjas excomulgadas, Florentino Aláez, ha defendido que la compra del oro se hizo «observando todos los requisitos legales» y que la operación de venta de enero de 2024 también fue una «liquidación lícita de un bien previamente invertido». Sin embargo, el Arzobispado mantiene su posición de que García de Viedma «no tiene autoridad» para gestionar los bienes del monasterio. «La ex abadesa carece de capacidad legal de ningún tipo para administrar o representar a las entidades jurídicas canónicas Monasterio de Belorado y Monasterio de Derio, que son las propietarias de las piezas de oro», explica la Archidiócesis de Burgos.

La frenética actividad en las tiendas de compra venta de oro contrasta con la tranquilidad que se respira en el impresionante Monasterio de Belorado, localidad castellana de 1.800 habitantes situada en el límite entre tierras burgalesas y riojanas. Para acceder, hay que llamar antes al teléfono que figura en la puerta, abrir manualmente la valla y dejar atrás una escultura jacobea dedicada a los peregrinos que hacen el Camino de Santiago.

«Lamento no disponer de más productos», se lamenta la ex monja que atiende a los visitantes. Ellas, que siempre han presumido de «vivir del trabajo de sus manos» y elaborar trufas y dulces que incluso presentaron en Madrid Fusión, apenas tienen a la venta algunas tabletas de 100 gramos de chocolate con leche, con un 46% de cacao, y negro, con un 65%. También les quedan llaveros con la bendición de San Francisco de Asis, algunos palitos de naranja y un gato negro bautizado Suga que adora las visitas. «Es muy mimoso y le estamos buscando una familia», dice la ex clarisa sobre el felino, que de la tienda pasa a la vecina iglesia, de estilo gótico, con retablos barrocos y un órgano de 1799 que recorre con soltura.

La ex monja, que prefiere que se le pague en efectivo, omite que la falta de material se debe a que se les ha sido denegada la renovación de la licencia sanitaria del obrador.

Conocido también como convento de Santa Clara y Monasterio de Nuestra Señora de Bretonera, entre sus muros el trasiego de personal es constante. Un operario limpia la entrada mientras un mensajero entrega varias cajas. En su cálido interior -la temperatura dentro del atrio es varios grados centígrados superior a la de la calle- quedan ocho ex monjas, que conviven con las cinco mayores no excomulgadas. Otras dos se han trasladado al convento de Orduña (Vizcaya), también perteneciente a la comunidad de las clarisas y epicentro del cisma. En 2020, las comunidades monásticas de Belorado y Vitoria firmaron un acuerdo de compra venta del Monasterio de Orduña. Las de Belorado habían acordado pagar 1,3 millones por el inmueble, pero sólo hicieron un primer pago de 100.000 euros, lo que llevó a las clarisas de Vitoria a iniciar acciones legales para rescindir el contrato y recuperar el control de Orduña, en venta desde 2002. Fue entonces cuando las clarisas de Belorado intentaron vender el monasterio de Derio para hacer frente a los pagos, pero recibieron la negativa del Vaticano. Eso provocó que el 13 de mayo de 2024 la abadesa, en nombre de las 16 monjas de su comunidad, reconociese como último pontífice válido a Pío XII y acusara a los papas posteriores de herejía. Abandonaban así la Iglesia Católica para estar bajo la tutela y jurisdicción de Pablo de Rojas Sánchez-Franco y su llamada Pía Unión Sancti Pauli Apostoli, una organización que no está en comunión con Roma.

El gato 'Suga' pasea por la iglesia de estilo gótico del Monasterio de Belorado.
El gato 'Suga' pasea por la iglesia de estilo gótico del Monasterio de Belorado.PAULINO ORIBEÁRABA PRESS

Su fundador fue excomulgado en 2019 por el propio Iceta, que a su vez fue designado por la Santa Sede como comisario pontificio de Belorado y que, a su vez, creó una comisión gestora para hacer recapacitar a las ya ex clarisas.

«Las diez ex religiosas carecen de título legal para permanecer en los monasterios con lo que deberán abandonarlos», ha recalcado desde entonces Iceta. La notificación de la admisión a trámite por parte del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº 1 de Briviesca de la demanda de desahucio fue admitida a trámite a principios de este año, tras suspenderse la vista oral que se iba a celebrar el 19 diciembre.

El posible desahucio, el oro y la falta de licencia de su obrador no son los únicos frentes de las ex monjas. Esta semana, el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) ha notificado al Arzobispado de Burgos que solicitará la devolución de la pensión abonada indebidamente en las cuentas del Monasterio de Belorado correspondiente a sor María Lourdes, fallecida el 20 de abril de 2022, pero cuya paga se ha ingresado hasta enero.

El INSS ha cesado el pago y reclama a la entidad bancaria que ha recibido los pagos el reintegro de los importes cobrados indebidamente. La Seguridad Social abonaba en un principio 351,34 euros de pensión al mes, pero con la subida de 2024 llegó a los 395,69 euros. En declaraciones a EFE, el abogado de las ex monjas ha defendido su actuación, achacando lo ocurrido a un error o negligencia administrativa, dado que el Registro Civil señala que en abril de 2022 hubo tres muertes en Belorado en apenas unos días.

Las monjas cismáticas también han anunciado que abrirán «el primer restaurante de clausura de España» -ellas cocinarán, pero los clientes no podrán verlas- en la planta baja del Hotel La Ribera del Chicu, en Arriondas (Asturias). Pagarán 1.600 euros al mes y allí residirán tres de las ocho religiosas que quedan en activo en la comunidad original, con el fin ampliar sus «limitados recursos» y así hacer frente a «facturas urgentes». También trasladarán allí el criadero de perros que ha operado en Belorado durante años sin licencia conocida. Su intención es comprar un terreno destinado a la cría y cuidado de animales. No han aclarado si el gato Suga irá con ellas.