CRÓNICA
Ampurias

La boda en Gerona en la que Elon Musk se enamoró de los grecorromanos: "Trabajamos de 9 de la mañana a 5 de la madrugada, con los móviles requisados, pero la propina fue de 1.000 euros"

El hombre más rico del planeta, autor de un polémico saludo romano en la investidura de Trump, fue en 2018 uno de los 300 invitados de la boda que celebró su hermano Kimbal y la activista Christiana Wyly en Ampurias, el único yacimiento arqueológico de España en el que conviven una ciudad griega y una urbe romana

Elon Musk, en la boda de su hermano Kimbal en el yacimiento de Ampurias, junto a su madre Maye y su hermana Tosca.
Elon Musk, en la boda de su hermano Kimbal en el yacimiento de Ampurias, junto a su madre Maye y su hermana Tosca.@MAYEMUSK
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¿Hizo Elon Musk el saludo nazi? ¿Fue un acto de torpeza debido a su entusiasmo/autismo? ¿Quería lanzar su corazón a las estrellas? ¿O era un saludo romano? En el acto de investidura de Donald Trump como 47º presidente de EEUU, el CEO de Tesla Motors y hombre más rico del mundo se llevó la mano derecha al pecho antes de lanzar, en dos ocasiones , el brazo en diagonal hacia arriba, con la palma hacia abajo.

«El Imperio Romano ha vuelto, empezando por el saludo romano», escribió Andrea Stroppa -denominado «el hombre de Musk en Italia»- en X, la red social llamada Twitter antes de que el propio Elon la adquiriera por 44.000 millones de euros. No es la primera vez que se relaciona al magnate sudafricano con la antigüedad clásica. De hecho, él mismo, que atribuye su éxito a los libros que ha leído, recomienda como un indispensable La Historia de la decadencia y caída del Imperio romano, escrita entre 1776 y 1789 por el historiador británico Edward Gibbon. En ella se analiza la historia del Imperio Romano en el período comprendido entre su apogeo en el siglo II hasta su colapso.

Y fueron restos de esa época de esplendor los palpó Elon Musk en primera persona en España: fue en el yacimiento de Ampurias, en La Escala (Girona), único yacimiento arqueológico de la Península Ibérica en el que conviven restos de una ciudad griega con otros de una romana. Allí, el sábado 30 de junio de 2018, celebró su boda el hermano pequeño de Musk, Kimbal, un empresario, activista y chef que nunca se separa de su sombrero cowboy. Allí, el multimillonario sudafricano se encandiló, con el lujo y el poder grecorromano. Su propio nombre en griego, Emporion significa, «mercado». Y si el CEO de SpaceX sueña con lanzar su primera misión a Marte en 2026, los navegantes que se establecieron en la zona en el siglo VI a. de C. son un espejo en el que mirarse: procedentes de Foceo, estos comerciantes se adentraron en lo desconocido y fundaron la ciudad griega más occidental del Mediterráneo de la que se tiene constancia arqueológica.

«Estuvo muy bien, fue una experiencia única. El único pero fue que empezamos a las nueve de la mañana y acabamos a las cinco de la madrugada», recuerda Xavier Parellada, camarero de L'Esculapi, restaurante especializado en cocina mediterránea con productos kilómetro 0 y pizzas de masa madre de doble fermentación. Como todo en San Martín de Ampurias, el establecimiento hace referencia a uno de los iconos yacimiento vecino: el local homenajea a la escultura de mármol de 2,5 metros hallada en Ampurias en 1909. Identificada tradicionalmente con Asclepio, dios griego de la medicina, habría llegado a Emporion en el siglo II a. C. procedente de un taller helenístico y es considerada la obra de arte griega más importante hallada en el Mediterráneo occidental.

El yacimiento grecorromano de Ampurias, en Gerona.
El yacimiento grecorromano de Ampurias, en Gerona.DAVID RAMÍREZARABA PRESS

El hermano pequeño de Musk se casó con Christiana Wyly, una activista medioambiental hija del multimillonario texano Sam Wyly. El enlace constó de dos partes: una celebrada en la Third Church of Christ de Dallas y otra en pleno centro de la Costa Brava, con dos días seguidos de fiesta y más de 300 invitados.

«Así son las bodas de los estadounidenses. Un primer día de picoteo y brindis y al día siguiente boda y otra celebración», explica Parellada. Él tuvo un papel clave en la primera parte del convite, cuando el viernes 29 de junio se restringió el acceso al núcleo histórico de San Martín de Ampurias -en la antigüedad, una pequeña península donde se emplazó la Palaiápolis (ciudad antigua) griega.- para celebrar una fiesta privada en la plaza mayor . Para evitar miradas ajenas, Musk y Wyly abonaron a los restaurantes del pueblo 15.000 euros para que no abrieran ese fin de semana.

Con unas majestuosas vistas al mar cristalino, Parellada se encargó de la barra que servía cervezas y cócteles a los selectos invitados, situada junto al castillo que inspiró al escritor Víctor Mora para crear el hogar del Capitán Trueno.

«Las medidas de seguridad fueron extremas. Sólo podían tomar imágenes los fotógrafos de la boda y un dron. Los trabajadores teníamos que guardar nuestros teléfonos móviles en bolsas opacas o dejarlos directamente en el coche, como hice yo», explica Parellada, cuya labor mereció el agradecimiento de Christiana Wyly en Instagram. «La verdad es que los novios son muy simpáticos. Nos avisan cada vez que van a venir . Y lo hacen cada año», recalca el hostelero, que cifra en «1.000 euros» la propina acumulada al finalizar la maratoniana jornada.

De Elon Musk tiene un recuerdo fugaz, pero de quien sí lo tiene nítido es de la actriz mexicana Salma Hayek, que acudió junto a su marido, el multimillonario francés François-Henri Pinault. «Justo el año anterior había venido al pueblo la actriz Sarah Jessica-Parker. De pronto estábamos de moda», bromea.

Con Sala Hayek, a la espera de Obama

Los tabloides y la prensa catalana se hicieron eco de que al enlace acudirían personalidades de «alto rango» como Beyoncé, Will Smith y el matrimonio Obama, a quienes muchos dijeron ver en un mega-yate de cuatro pisos atracado en Cala Montgó, a nueve kilómetros de La Escala. La invitación extendida de Barack y Michelle Obama puede sorprender en la actualidad. Pero lo cierto es que Elon Musk se consideraba por entonces un «demócrata moderado».

«Yo apoyé a Obama, de hecho una vez esperé horas para estrecharle la mano», llegó a declarar el ahora aliado de Trump, que achaca su nuevo fervor republicano al cambio de sexo de uno de sus hijos durante la pandemia. «A mi hijo lo asesinó el virus de lo woke. Desde entonces me juré a mí mismo destruir ese virus», declaró en una entrevista.

En Ampurias también saben de cambios. La Empurion griega pasó a ser al Emporiae romana, aunque ambas ciudades llegaron a coexistir durante un tiempo en un espacio abierto y diverso. La guerra entre romanos y cartagineses por el control del Mediterráneo hizo que los primeros desembarcaran en el Golfo de Rosas en el 218 a. de C. Los griegos aceptaron su presencia y Roma estableció un campamento militar en lo alto del cerro. En el 100 a. de C. se construyó una ciudad romana de nueva planta, que convivió en pie de igualdad con la vieja colonia focense. Pero con el tiempo, la presencia de Roma influyó tanto al pequeño núcleo griego que los propios griegos se fueron romanizando, quedando ambas ciudades unidas en época de Augusto.

Xavier Parellada, en su restaurante L'Esculapi, en San Martín de Ampurias.
Xavier Parellada, en su restaurante L'Esculapi, en San Martín de Ampurias.DAVID RAMÍREZARABA PRESS

La boda fue oficiada por otro progresista, Norman Lear, el escritor y productor que «cambió la cara» a la televisión estadounidense. Ganador de cinco Premios Emmy y la Medalla Nacional de las Artes, Lear fue un reconocido activista político que financiaba innumerables causas liberales. Tenía 96 años cuando se celebró el enlace -falleció en 2023 a los 101- y en la preboda, un Mercedes con el motor arrancado le esperó hasta que el cuerpo le dijo basta. «¿Y por qué no un Tesla?», fue el chascarrillo más repetido entre los camareros.

El camino a recorrer por el coche no era mucho: los 1,2 kilómetros que separan el pueblo y el Hostal Empúries, donde se alojaban los invitados y familiares. Situado en primera línea de playa, su origen se remonta a 1907, cuando se comenzó a edificar la llamada Villa Teresita, destinada a alojar a los arqueólogos que, dirigidos por el arquitecto, historiador y político Josep Puig i Cadafalch, emprendieron las excavaciones en el yacimiento de Ampurias en marzo de 1908, después de que la Junta de Museus de Barcelona comprara los terrenos, ocupados entonces por viñedos. Referente como precursor del turismo en la zona, antes incluso de ser acuñada con el término de Costa Brava, los Musk alquilaron todas las habitaciones del Hostal Empúries con un año de antelación.

Protestas de turistas y vecinos

El amanecer del día del enlace no fue tranquilo. Mientras los invitados tomaban un buffet en el restaurante Bristró del Mar del Hostal, la quejas se acumulaban en su exterior. «Me parece vergonzoso que se cierre todo un pueblo porque venga una gente con mucha pasta y al ayuntamiento lo permita. Supongo que les habrá interesado por la pasta pero hay cosas que no están a la venta», se quejaba la turista Maribel Ibáñez a este periódico. Foráneos y lugareños mostraban su enfado al encontrarse con numerosas vallas que impedían pasear por normalidad por la milenaria localidad costabravense.

A las 17:00, dos horas antes de lo habitual, el yacimiento fue cerrado a cal y canto para preservar la intimidad de los invitados de los ojos de los curiosos y las cámaras de los paparazzi. Media hora después, los coches de alta gama con los cristales tintados empezaron a aparecer en el Passeig Dr. Pi i Llusà, el preferido por los ciclistas y paseantes de la zona.

Muchos se preguntaban cómo era posible que el enlace se celebrase dentro de un emplazamiento considerado por la Unesco como uno de los más bellos del mundo, pero lo cierto era que se trataba de la tercera boda que acogía. Los catalanes Georgina y Josep Maria fueron los primeros. Reservar las ruinas les costó 1200 euros. Musk y Wyly pagaron 10.000 euros por ocupar todo el recinto y solicitar a Consellería de Cultura de la Generalitat , responsable del espacio, entrar antes «por seguridad». «Se trata también de un espacio óptimo para la realización de reportajes publicitarios, vídeos, spots comerciales, filmaciones y rodajes para cadenas de televisión, cine y similares», reza la web del yacimiento.

No ha trascendido -los trabajadores de la boda firmaron un contrato de confidencialidad- si Musk habló a los novios del sympósion, la celebración a la que apuntan los vasos destinados al consumo de vino hallados en Ampurias, todo un canto a los valores del mundo griego, pero en las carpas de la boda y el escenario levantado junto al foro romano no faltó la diversión. De ello se encargó La puta suegra, provocativo nombre tras el que se encuentra la «mejor wedding planer de lujo de España». Propulsada por Marta Gilabert y Josep Plana, con sedes en Barcelona, Nueva York y Ciudad de México, la empresa ha mutado a consultora de grandes marcas y organizadora de «superproducciones creativas», con un enfoque «holístico».

Tras la ceremonia nupcial, se sirvió una cena a cargo del chef Jordi Jacas, responsable del restaurante El Molí de L' Escala y encargado de la gastronomía del palco del Camp Nou durante una década.

Privilegiados con mansiones espectaculares

Sólo se ha excavado un 25% de la ciudad romana, pero fue suficiente para que Elon Musk admirase las domus de los economistas y administradores de Emporiae: mansiones con amplios jardines, inmensos triclinios y bellos mosaicos -caso del dedicado al sacrificio de Ifigenia- a mayor gloria de la élite. Tal y como se narra en el museo de las ruinas -construido sobre los restos de un convento de frailes servitas del siglo XVII- «los numerosos hallazgos de monedas demuestra una intensa circulación del dinero», algo que no disgustó a Musk, poseedor de .

Elon entró a la boda con su madre Maye agarrada a su brazo derecho, el mismo con el que hizo ese saludo que sus medios afines tildaron como romano, nombre que los historiadores catalogan como «invención moderna». El gesto empezó a utilizarse en producciones teatrales del siglo XIX, dio el salto al cine en películas como Cabiria (1914) y acabó ligado al fascismo: Gabriele D'Annunzio, un soldado que había participado en el filme, invadió la ciudad de Fiume y gobernó durante 15 meses llamando «legionarios» a sus seguidores y dirigiéndose al pueblo con el brazo en alto. Lo denominó il saluto romano.

Mussolini lo adoptó como un gesto que conectaba con el Imperio, no por nada él decía ser una reencarnación de Augusto. Hitler lo convirtió en el saludo nazi, afirmando que se utilizaba para celebrar la coronización de los reyes germánicos. Y en España, lo adoptó la Falange de José Antonio Primo de Rivera y la dictadura de Franco. Incluso el arqueólogo Juan Cabré aseguró que los romanos habían copiado el saludo de los íberos, los mismos que abrieron sus puertas a los griegos para dar pie, como dijo Estrabón, a «Emporion, fundación de los masaliotas que dista unos 40 estadios del monte Pirineo y de la frontera que separa la Iberia de la Céltica».