Un águila llamado Olympia, símbolo de la Lazio. Juan Bernabé, su adiestrador gaditano y admirador confeso de Mussolini. El presidente del club italiano y senador de Forza Italia, Claudio Lotito, hombre de fe que lleva 67 años sin saltarse una misa. Y un explícito vídeo que muestra en todo su esplendor el éxito de la operación a la que se sometió el español, que no tarda en hacerse viral y provoca su dramático despido. Todo ello tienen en común a una persona: el urólogo-andrólogo Gabriele Antonini. Profesor de Andrología y Cirugía Reconstructiva e Implantología en la Universidad La Sapienza de Roma y uno de los grandes expertos mundiales en cirugía funcional y estética de los genitales. Antonini nunca imaginó que ayudar a uno de los integrantes del equipo de sus amores se convertiría en un escándalo planetario.
«El propósito del denominado caso Bernabé era únicamente sensibilizar al público sobre la existencia de estas problemáticas y sus soluciones, transmitiendo un mensaje de esperanza», resume a Crónica desde Madrid. El revuelo no ha alterado su apretada agenda: tras pasar por Finlandia, Estambul y Egipto en el último mes, a las 7:30 horas del viernes 17 de enero ya estaba rumbo al quirófano del Hospital Viamed Santa Elena de Madrid. Ese día, la colocación de dos prótesis genitales se suman a las más de 5.000 operaciones de uro-andrología que ha efectuado en Italia y España.
«En este episodio destaca la importancia de una gestión precisa del mensaje y la información», explica al salir del centro hospitalario. Tras años «de refinamiento», Antonini se ha convertido en el primer cirujano en Europa en efectuar técnicas mínimamente invasivas para colocar los tricomponentes de prótesis de pene hidráulico como la colocada a Bernabé. El implante permite controlar la erección con un botón colocado entre los testículos, tal y como mostró en pleno apogeo el cetrero español en el vídeo subido a su Instagram. «Algunas dificultades en la gestión del postoperatorio, probablemente relacionadas con la fuerte terapia antibiótica y los efectos de la anestesia, generaron malentendidos que se transformaron en un problema de comunicación mediática», concluye el doctor.
A Antonini le apena que este caso puede espantar a gente que necesita tratamiento. «Aún persisten muchos tabúes relacionados con la disfunción eréctil y las prótesis penianas. Sin embargo, gracias a los medios de comunicación e internet, se está desarrollando una mayor conciencia. Es esencial sensibilizar a la opinión pública, explicando que, confiando en manos expertas, es posible resolver estas problemáticas de manera brillante y mínimamente invasiva, a menudo con intervenciones de corta duración». Antonini y su equipo son «los únicos en Europa» que adoptamos un enfoque quirúrgico infra-púbico, evitando así realizar la habitual incisión en el escroto. «Gracias a esta técnica innovadora, somos capaces de completar la implantación de una prótesis en tan solo 15 minutos», resalta.
Cuando los pacientes acuden a Antonini, suelen encontrarse «en un estado de profundo sufrimiento emocional y psicofísico». «Desean llevar una vida sexual normal, pero no obtienen resultados ni siquiera con terapias farmacológicas. Es crucial establecer un diálogo empático con ellos, explicándoles que existen soluciones terapéuticas eficaces y seguras, minimizando los riesgos de complicaciones infecciosas», resalta.
Bernabé, de 56 años, fue operado el sábado 11 de enero en la clínica Nuova Villa Claudia de Roma. Había conocido a Antonini en Formello, el centro deportivo del club romano, donde el doctor ejercía de consultor. Padre de dos hijos, el gaditano perdió un testículo tras sufrir una orquitis al recibir la patada de un caballo en 1991. Luego sufrió un carcinoma de tiroides que le afectó a nivel erectil. «No estaba impotente pero mis relaciones sexuales no eran del confort que yo quería al 100%», decía. Se había cansado de usar cialis para la disfunción eréctil. Por eso, tras salir del quirófano compartió la frase «Nunca más tendré que tomar drogas de ningún tipo».
Fueron momentos de felicidad para el cetrero, que con su desparpajo dejaba titulares allá donde veía un micrófono. «Me operaron para aumentar mi rendimiento sexual porque soy muy activo... Necesito eyacular cada vez que tengo tiempo libre» fue uno de ellos. Cuando su miembro viril comenzó a pasar de móvil a móvil, se extrañó de que tildaran su foto de «pornografía» porque para él «la desnudez es normal» al crecer «en una familia naturista y con una mente abierta». «No bebo, ni fumo ni me drogo, pero a mí me gusta el sexo como a todos los hombres. Soy muy activo y vivo en pareja, pero salgo con otras mujeres. Mi compañera lo sabe porque entiende que, para mí, el sexo es una necesidad, tiene una mente muy abierta», aclaró.
«Hace 67 años que no me salto una misa, tengo un comportamiento irreprochable en todos los aspectos, lucho por el cambio y la moralización ¿y [Bernabé] se comporta así?», espetó Lotito, presidente lazial, a la salida del Parlamento de Roma para justificar el despido del cetrero, que en 2021 ya fue relevado temporalmente por hacer el saludo fascista y declararse seguidor de Mussolini. Tras recibir la noticia, el gaditano se ha atrincherado en la vivienda en la ciudad deportiva del club romano en la que vive desde hace 15 años y ha comunicado que no se va a poder ir «hasta que no cicatrice su herida postoperatoria». No coge el teléfono a Crónica, pero denuncia amenazas de muerte en sus redes sociales. «No entiendo por qué tanta gente me insulta, en la vida se pueden cometer errores. Pido perdón. Perdonar no es nada malo, porque Jesucristo también perdonó y es el regalo más bonito que una persona puede recibir», comentó.
Lotito también dijo haber despedido «a la velocidad de la luz» a Antonini, cosa que ha molestado al cirujano, que declara no tener ninguna relación de dependencia laboral con el equipo ya que operaba como consultor. «Me resulta incomprensible cómo podría ser despedido. Espero una carta de disculpas de la sociedad deportiva Lazio, de la cual me enorgullezco de ser tifoso, y la inmediata restauración de nuestra colaboración», sentencia.


