CRÓNICA
La espada de Damocles

Las carreteras de los papeles de Aldama y su verdadera amenaza al PSOE: el terabyte de su móvil que ya tiene el juez

Las acusaciones del comisionista han acorralado a Ábalos, a quien el Supremo quiere investigar por un delito de "integración en organización criminal" cuando estaba en el Gobierno. Al resto, incluido al presidente, lo ha dejado en evidencia hasta el ridículo. Ahora, todo depende del misterio de los cupos y de 'la nube'

Las carreteras de los papeles de Aldama y su verdadera amenaza al PSOE: el terabyte de su móvil que ya tiene el juez
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«Es mi palabra contra la de ellos», dijo la mujer. «Nos sirve. Hay más», le respondió el agente. En esa conversación mantenida el pasado miércoles en las dependencias de la UCO podría estar la clave de todo. Y, por lo tanto, debería ser la verdadera razón por la que el Gobierno y el PSOE deberían estar preocupados por su situación, colocados, es posible, a unos milímetros del abismo. Ni que decir tiene que no debe de ser para los socialistas plato de gusto el espectáculo en el Supremo del exministro y ex número tres del PSOE, José Luis Ábalos, dando explicaciones sobre el origen de dos alquileres millonarios con opción a compra a cambio, presuntamente, de adjudicaciones cuando estaba en el Gobierno, mientras le echa la culpa de todo a su asistente plenipotenciario, Koldo García.

Ni tampoco la ratificación y ampliación de las acusaciones efectuadas ante el Alto Tribunal por el empresario Víctor de Aldama, insistiendo en que había entrado hasta la cocina del gobierno del presidente Sánchez en la expansión de sus prácticas de conseguidor.

Hasta ahora, el problema de los socialistas con el caso Koldo continúa en puridad encapsulado (jurídicamente) en Ábalos y en su asesor, ambos de fácil amortización política a estas alturas. Y podría seguir encapsulado si es cierto que, según sospecha la Fiscalía Anticorrupción, hay una estrategia conjunta y un pacto entre ellos dos y el partido para efectuar un control de daños. Pero en ese «hay más», pronunciado por el agente el pasado miércoles, según recogió The Objective, puede haber un mundo.

Quien declaraba ese día en las dependencias de la UCO era Carmen Pano, la socia o la mensajera de Aldama en el caso Hidrocarburos, que ha afirmado en sede policial que ella llevó al PSOE en el mes de octubre de 2020 90.000 euros, partidos en dos viajes, dentro de una bolsa de plástico metida en una de cartón y se los entregó a un señor de unos 40 años que la esperaba en la segunda planta por venir de parte de Aldama. El «hay más» puede basarse en declaraciones de otras personas y también en el teléfono que el empresario ha solicitado reiteradamente «desencriptar» en el Supremo para respaldar sus acusaciones.

El teléfono no necesitaba ser desencriptado. Sólo hacía falta la clave, que estaba a disposición de la Guardia Civil. Su contenido tenía que ser volcado y eso es lo que ya ha ocurrido. El jueves, el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz recibió el volcado de ese teléfono cuya información está en la nube y formará parte de una pieza separada y que alcanza un terabyte de datos. Tera es un prefijo del sistema internacional que corresponde a un billón de bytes, por eso fue elegido para definir esa enorme cantidad, porque en la antigua Grecia, tera significaba «monstruo». A la luz del monstruo, la torpeza de la exministra Reyes Maroto asegurando que no conocía a Aldama un día antes de que saliese en prensa una conversación en la que le llamaba con total confianza Víctor, se disculpaba por el retraso en responderle y le informaba de que le iba a contactar el director de Turespaña, puede tratarse sólo de una hilarante e increíble torpeza... o de un delito.

Ya en su primera declaración Víctor de Aldama atinó con varias acusaciones que el juez del Supremo se ha tomado muy en serio y a las que ha otorgado credibilidad. Aparte del asunto del apartamento en Plaza de España que Koldo le procuró al acompañante de Ábalos, el empresario, antiguo hombre de confianza del exministro, afirmó que un piso en Castellana 164 de Madrid y el chalet de La Alcaidesa, en Cádiz, eran dos contraprestaciones a Ábalos encubiertas por el sistema de alquiler con opción a compra. Carmen Pano llegó a asegurar, en línea con Aldama, que Ábalos se enfadó porque no le daban el dinero en cash y que la segunda adquisición estaba apalabrada para cuando dejase el ministerio porque hasta él mismo creía que no podría engañar a nadie, asegurando que lo había comprado con su sueldo (6.000 euros).

Pero Aldama no se circunscribió a Ábalos y a Koldo, ni a los 650.000 euros y 300.000 euros en mano que entregó a cada uno de ellos respectivamente. O a los 350.000 para los dos por el asunto de las mascarillas. Habló en su primera comparecencia ante el juez Ismael Moreno de los 25.000 euros entregados en un bar a Carlos Moreno, jefe de Gabinete de la ministra Montero (curioso que cuando Montero y Moreno lo negaban, Koldo declaró que sí habían coincidido con Moreno en un bar); de los 50.000 euros que le pidió en Canarias el hoy ministro Ángel Víctor Torres a cambio de comprarle a él las mascarillas y de lo que llamó los cupos. Cupos para explicar que el secretario de organización Santos Cerdán se quedó con 15.000 euros en compensación por una invasión del terreno en materia de comisiones cuya ampliación dejó envuelta en el misterio. Aldama también mencionó a Nadia Calviño como presente en reuniones por el rescate de Air Europa, realizado con mucha más urgencia que el de cualquier otra empresa por mediación de Ábalos. Y con Teresa Ribera por un proyecto sobre la «España vaciada». Y alardeó de ser una especie de colaborador de la CIA y del FBI. En este punto, todo lo dicho fue negado con sorna, descalificaciones y burlas por la práctica totalidad de los dirigentes socialistas.

A la afirmación de Sánchez de que nunca tuvo relación «con ese señor», respondió con una foto de ambos en la designación de Pepu Hernández para la alcaldía de Madrid; a la de Santos Cerdán asegurando que nunca le había visto por Ferraz contestó con la foto de una reunión oficial en la sede como integrante del equipo de Ábalos; contra el cachondeo sobre su relación con el FBI emergió una foto con representantes de los dos servicios secretos; las negativas sobre las presuntas propiedades sobrevenidas de Ábalos las contrarrestó con un documento firmado por él. Lo último ha sido el whatsapp en el que deja en evidencia a Reyes Maroto. Todo tan bien administrado que Aldama, solo, ha podido contrarrestar hasta el momento la campaña de propaganda del Gobierno desmintiéndole. Incluso antes de llegar al Supremo, facilitó un listado de obras adjudicadas presuntamente a cambio de comisiones y un pantallazo de 2019 manuscrito por Koldo con el nombre de unas empresas a un lado y unos tramos adjudicados en otro.

Constaban seis obras por valor de 400 millones con comisiones del 1% o el 1'5%, en cuyo amaño involucró a empresas como ASCH, Murias, Lantania, Rover Construcciones, para algunas de las cuales él reconoció haber actuado como intermediario. Habló entre otras de las obras de la ampliación del tercer carril de la A-66 entre Lugones-Matalablina por 26 millones (aunque en el BOE consta como asignada a empresas distintas a las que él mencionó), otra en Huesca, todavía no amañada, otra en la autovía A-23 a la altura de Sabiñánigo u otra en el tramo Olivares-Tudela de Duero en Valladolid. El hecho de que haya cometido errores en estas citas no le ayuda. Aunque este asunto sigue abierto.

Según explicó al involucrar a Santos Cerdán, Acciona, empresa del Ibex 35, tiene una serie de pactos con el PSOE para conseguir obras. Ese fue el motivo por el que, según dijo, tuvo que pagar a Santos Cerdán, para poder quitarle algún contrato público en el territorio vasco, que a él le correspondía. La referencia que hizo ante el juez a los cupos, y por lo tanto, a una eventual caja B del PSOE, fue una de las más inquietantes. Porque una vez relatado el episodio con Cerdán, el propio abogado de Aldama le paró los pies recordándole que la explicación de los cupos, de esa presunta división por territorios de las comisiones para el PSOE, debía esperar. Curiosamente, en el Supremo, ni le preguntaron por una hipotética financiación ilegal.

Por el momento, en este asunto, la información proporcionada por Aldama ha sido efectista, sospechosa políticamente, maloliente y también demoledora si tenemos en cuenta que demuestra que tanto él como Koldo hacían y deshacían en el Gobierno hasta el estupor, con la cobertura de Ábalos, para quien el Supremo ha pedido el suplicatorio con el fin de poder investigarle por cuatro delitos, entre ellos, integración criminal que habrían sido cometidos mientras estaba en el Gobierno, pero está por ver que sea eficaz jurídicamente. A menos que la argumentación sobre los cupos que maneja como una espada de Damocles sobre el PSOE y el Gobierno, y el monstruo de los terabytes, sentencien.