El Congreso Islámico Nacional fue convocado bajo el título Creencia, modales y familia, y nadie de ninguna Administración, tampoco la Comisión Islámica, advirtió de que la doctrina que podrían impartir dos de los ponentes, a la luz de sus intervenciones pasadas, precisamente en esos temas, podía ser más que tóxica. Finalmente, sin embargo, los encuentros, que se iban a prolongar desde este viernes hasta el domingo, y se iban a celebrar en Tarragona, han sido cancelados. Según la organización, la decisión se tomó porque sus intervinientes y hasta la misma estructura habían recibido amenazas por las redes y no podía garantizarse la seguridad de los asistentes. Los propios convocantes han confirmado que ni los Mossos ni el Govern de Salvador Illa han tomado cartas en el asunto. Ni para cuestionar el mensaje que pudieran lanzar alguno de los intervinientes ni para avisar del eventual peligro de las amenazas.
No es este el único foro con asistentes controvertidos. Uno de los ponentes invitados en Tarragona y al que persigue la polémica era Malik Benaisa, un imán que, en 2013, en una conferencia televisada en Ceuta, aconsejó a las mujeres que evitaran el uso de pantalones vaqueros, zapatos de tacón o perfume para no ser llamadas «fornicadoras». El otro de los ponentes llamativos era Yusuf Soldado, catalán, converso, confidente policial, hijo de un policía local cristiano que, en 2015, utilizaba la cuenta de Facebook de su asociación cultural para, en plenas fiestas de Mataró, enviar mensajes como el siguiente: «Hermanas y hermanos. Estas fiestas están siendo patrocinadas por Shaytan (Satanás) y son haram (prohibidas) para nosotros. ¿Cómo se van a permitir fiestas donde las mujeres van desnudas y se propaga la fornicación entre los jóvenes?».
La función de Carlos Soldado, rebautizado como Yusuf, no acababa aquí. En mayo de 2019, se le detectó, según publicó Crónica, acompañado de otros tres hombres vestidos con túnicas y tagijah, gorras de oración, reprendiendo a los jóvenes musulmanes en un parque por no querer ir a la mezquita.
PROSELITISMO Y POLICÍA DE LA MORAL
Los jóvenes de la zona se quejaban entonces de que el grupo, encabezado y liderado por Soldado, era una especie de policía islámica, como la que se forma en otros países, que aspiraba a que se cumpliera la sharía (ley islámica). Denunciaban que Yusuf iba a la casa de los padres para quejarse de su forma de proceder y exigir que sus hijos se comportaran según sus preceptos, calificados por otras entidades musulmanas de la localidad como «retrógrados». El nombre de Yusuf Soldado apareció también en una de las investigaciones de los Mossos. Lo habrían señalado como confidente de la Policía ante el instructor Santiago Pedraz, en contacto, según advirtieron al juez, con diez detenidos en la operación Caronte acusados de recabar combatientes para Irak. A pesar de que en su discurso promulgaba «el espíritu de la no violencia» y aseguraba que únicamente quería llevar por el «buen camino» a los musulmanes descarriados, los agentes situaban a Soldado como miembro de Tabligh al Dawa, una corriente ortodoxa del Islam que en el pasado estuvo haciendo proselitismo en Egipto y Perú.
En el congreso también se dijo que iba a intervenir por videollamada —informa Andros Lozano— Mohamed Said Badaui, un marroquí expulsado de España por seguridad nacional, porque los tribunales, basándose en informes del CNI, dijeron que difundía «postulados radicales proyihadistas».
Los organizadores del congreso han lamentado que asistentes de todas España (hasta 600 entradas fueron vendidas) se hayan visto perjudicados tras haber reservado hoteles y billetes de tren y de avión.
En las explicaciones dadas hacen suyo el argumento que Benaisa viene manteniendo desde hace diez años, según el cual, en aquel discurso televisado se equivocó al traducir del árabe el hadiz (dicho) del profeta Mahoma. «Se me malinterpretó. Llevo diez años pidiendo disculpas y más de 15 denunciando por toda España los extremismos en la religión y cualquier tipo de radicalismo», ha manifestado Benaisa. La organización del congreso ha querido dejar bien claro que rechaza «categóricamente cualquier forma de extremismo y misoginia». Sobre los mensajes de Facebook de Yussuf Soldado y sus planteamientos, no ha precisado más. Tampoco sobre la intervención de Badaui.
Las charlas dirigidas a la familia o a la juventud procedentes de expertos sobre el Islam son frecuentes, especialmente en Cataluña, donde los representantes de la comunidad islámica, autoproclamados o no, ortodoxos o no, tienen una excelente relación con los dirigentes políticos. Con los independentistas en particular. Pero no sólo en Cataluña.
LA JURISPRUDENCIA
El domingo 15 de septiembre hay convocada una charla «para jóvenes en castellano», en la mezquita de Magán, una localidad de la provincia de Toledo. Entre los seis invitados a departir está Taouffik Cheddadi, un investigador en Sociología y Ciencias Islámicas. Cheddadi fue detenido en dos ocasiones, en 2005 y en 2007, en dos operaciones policiales contra captadores. Pero fue puesto en libertad rápidamente sin cargos y suyo fue el empeño de mandar un mensaje de paz públicamente, que ha mantenido siempre. Él explicó, sin enfadarse, que su detención era consecuencia del ambiente posterior al 11-M, una afirmación que ha sido ratificada por las fuerzas de seguridad a Crónica. Sin embargo, y pese a su talante, tiene intervenciones reseñables.
Fiel a lo que denomina su «método científico», es partidario de analizar todos los «textos» sagrados para dar respuesta a las controversias que le plantean los fieles en las redes sociales. Una de esas controversias es si una mujer musulmana puede viajar sin un acompañante. En su intervención, no sólo acepta que ese sea un asunto digno de ser discutido sino que recoge lo que dicen todas las escuelas y hadises.
Es cierto que, al final de su intervención, defiende que la mujer puede viajar sola porque los tiempos han cambiado, pero llama «sabios» a los que piensan que nunca ha de hacerlo (hay que prohibírselo) sin la compañía de un mahram (alguien con quien nunca se casaría) o sin otra mujer; también expone las tesis (lo que llama «riqueza de nuestra jurisprudencia islámica») de los «sabios» que discuten sobre si el permiso o la prohibición de su viaje depende de los kilómetros que recorra o de los días; o de si hay peligro, o de si el trayecto tiene una finalidad religiosa o no. Y afirma: «Podemos tener la opinión que queramos, pero tenemos que ser honestos y escuchar todo. Después, cada uno puede escoger la opinión que más le convence». Tendrá que dar por hecho que las mujeres casadas con musulmanes que no piensan como él no podrán viajar para escuchar su disertación en Toledo. Lo tendrán prohibido, con su comprensión.


