Entre risas David Aliagas (Reus, 2000) comenta, al principio de su conversación con Crónica, que no quiere revelar el «trozo de pastel» de la venta multimillonaria de la que ha sido partícipe. Trabajaba como analista en prácticas de banca de inversión en Deutsche Bank cuando decidió salirse del rebaño. Cambió el camino al que «aspiraba» por un proyecto aún en su primera fase de desarrollo y que acabaría iniciando, en palabras del joven, «un comportamiento global». Se trataba de la aplicación Be Real, adquirida el pasado junio por la empresa desarrolladora de videojuegos Voodoo a cambio de 500 millones de euros.
De madre profesora y padre emprendedor, el joven catalán ya había declinado una beca para estudiar en una universidad española para formarse en Internacional Management with Finance en la universidad británica Warwick Business School. Años más tarde acabaría renunciando a un sueldo medio de casi 60.000 euros anuales en banca por enrolarse en una start-up en ciernes.
Aunque las acciones obtenidas con Be Real podían augurarle un futuro económico próspero, siempre y cuando las cosas salieran bien, apostó por ello porque «creía mucho en los valores por los que se luchaba en Be Real», como explica el joven.
En el año 2020, los franceses Alexis Barreyat y Kévin Perreau empezaron a desarrollar una aplicación basada en la espontaneidad y naturalidad. Por eso, decidieron apostar por un formato donde solo se pudiese publicar una vez al día, sin opción a retocar la foto y tomando la instantánea en el momento que la aplicación señalaba.
Ese factor diferencial con otras aplicaciones, como Instagram, fue lo que atrajo a David. «Hay una serie de factores de las redes sociales que me hacían sentir incómodo y Be Real aspiraba a destrozar todas estas cosas con las que no estaba de acuerdo».
Su curiosidad por la nueva aplicación —que le habían enseñado sus amigos de la universidad— tuvo más peso que los años de sacrificio en banca. Las ganas por iniciar un «movimiento global» le llevaron a escribir al equipo. Ese primer mensaje nunca obtuvo respuesta. Sin embargo, su afán por ser parte de aquello hizo que publicase un vídeo en Tik Tok para mostrarles que «podía ser útil para ellos». En un solo día, obtuvo un millón de visitas, se lo mandó a Barreyat y Perreau y, según recuerda, les escribió: «Aquí lo tenéis, yo quiero ser la persona que expanda la app que vosotros estáis programando».
Días después, estaba dentro del equipo. Poco a poco, David se fue convirtiendo en la cara visible de Be Real. En sus primeros seis meses, se le planteó el gran reto de expandir la aplicación por Estados Unidos. Otros países, como Costa Rica, Panamá o Puerto Rico, a los que había viajado por ocio, habían caído rendidos a Be Real, pero Estados Unidos se convirtió en su talón de Aquiles.
la resistencia de los jóvenes de EEUU
La aparente reticencia de los jóvenes estadounidenses por la app acabó costándole el puesto. «Voy a volver a trabajar con vosotros, seguiré expandiendo la aplicación aunque tenga que viajar con mi propio dinero y medios para demostrarlo, lo haré, y si tengo que aprender programación porque necesitáis programadores, lo haré», eso es lo que Aliagas sostuvo en la reunión que confirmaba su despido.
el regreso
Un par de días después, volvía a estar dentro del equipo con un nuevo reto: llegar a los 10.000 usuarios en España en menos de un mes. No sólo cumplió con lo pactado, sino que en mes y medio Be Real contaba con un millón de usuarios en nuestro país.
En enero de 2022, cuando ya había conquistado España, el catalán empezó a dar la vuelta al mundo con la misma misión.
"Fuimos de las primeras empresas a nivel global en conectar de una forma tan orgánica con su comunidad y generar un sentimiento de pertenencia"
Todos esos meses, en los que David reconoce haber vivido «momentos difíciles y de soledad», le acabaron convirtiendo en «una persona más completa y humilde». «Al final, lo que he hecho es integrarme en una cultura y entender cómo adaptar nuestra estrategia de comunicación para que encaje a la perfección con cada cultura», explica.
Su periplo por otros continentes, llegando a vivir sólo en países como India o Islandia, no le hizo olvidar su caída en Estados Unidos. En septiembre de 2022, configuró un equipo de 7 personas (de diferentes partes del mundo y desconocidas entre sí) con las que irse a vivir a una misma casa en Nueva York y «dar un golpe» en el país americano. Aquel proyecto, por el que «dejaron su vida y trabajo», fue un éxito y se prolongó hasta abril de 2023.

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premio 'app' del año de app store
Tal fue el interés generado por Be Real que, según apuntó en 2022 la empresa de análisis Apptopia, sus descargas diarias llegaron a alcanzar cotas de crecimiento de un 315%. Sus más de 100 millones de usuarios auparon la aplicación a ganar el premio App of the Year de App Store.
La fama y éxito entre las personas provocó que otras plataformas apostasen por implementar actualizaciones similares a la comunicación de Be Real. Algunas de ellas, como TikTok Now, generaron cierto descontento entre sus usuarios. «Fuimos de las primeras empresas a nivel global en conectar de una forma tan orgánica con su comunidad y generar un sentimiento de pertenencia», apunta el joven sobre el recelo de algunos a esas versiones.
A diferencia de los enormes gigantes tecnológicos nacidos en Silicon Valley, la red social francesa nunca ha tenido como prioridad la monetización. El propio David reconoce lo extraño que puede resultar aceptar este hecho para alguien ajeno a la compañía, pero señala que lo importante para ellos era «desarrollar un producto ideal para los usuarios y hacerlo crecer». Generar dinero era, en todo caso, una «opción a asumir a largo plazo».
«Hemos conseguido ser el detonante de una revolución social haciendo sentir cómoda a la gente colgando fotos suyas en el sofá, sin maquillar o despeinados», apunta al hacer balance sobre la app que cambió el rumbo de su vida.
Ahora, la persistencia y motivación de David se encuentra entre Madrid, París y Nueva York. Sin oficinas, ni un estilo de vida convencional, está trabajando en proyectos personales tras haber formado parte de la app que «abrió los ojos a las grandes empresas y grupos de comunicación de que el mundo clama por un cambio hacia la autenticidad».

