Su popular apodo, Relámpago Oriental, aunque suene a superhéroe de Marvel, fue extraído de un versículo del Nuevo Testamento (Porque como el relámpago que sale del Oriente y brilla hasta el Occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre. Porque donde esté el cadáver, allí se reunirán las águilas).
Su origen está en China, donde nació con el nombre de Iglesia de Dios Todopoderoso y se persigue por ser una peligrosa secta. Aunque esta etiqueta la recibe todo culto cristiano que no sirve a la Asociación Patriótica Católica, una rígida institución estatal que dicta que, para abrazar la fe, hay que rendir pleitesía al gobernante Partido Comunista.
El fundador de este grupo religioso es un profesor de física que construyó el credo alrededor de la creencia de que Jesucristo se había reencarnado en una mujer china, concretamente en su amante. Su proselitismo, aseguran las denuncias que muchos abogados chinos tienen sobre la mesa, ha vaciado aldeas enteras de madres y abuelas. Pero sus tentáculos hace tiempo que salieron fuera del gigante asiático. Están en Corea del Sur, India, Canadá, México o Italia. También en España, concretamente en una nave de Fuenlabrada (Madrid).
A finales de octubre, una decena de ciudadanos chinos aterrizaron en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. No venían desde China, sino desde dos países de América del Sur. Nada más bajarse del avión, pidieron asilo político y protección internacional. Alegaban que eran cristianos, seguidores de Relámpago Oriental, y que en su tierra eran duramente perseguidos.
Si volvían a su país, aseguraban, serían detenidos y torturados, incluso sentenciados a muerte. Ninguno viajaba con visado, pero estaban confiados de que España, donde su iglesia está inscrita legalmente en el Ministerio de Justicia, en el Registro de Entidades Religiosas, les daría cobijo.
Los solicitantes no tuvieron suerte. Las peticiones de asilo relacionadas con China no suelen llegar a buen puerto en nuestro país. La Policía Nacional retuvo a los chinos en la zona de tránsito de Barajas mientras se tramitaban los expedientes de deportación. Cuando Yuan Lee, un periodista disidente chino que reside en España, contó la noticia en sus redes sociales, varios de los fieles del grupo que están en Fuenlabrada se presentaron en el aeropuerto. Levantaron pancartas y pidieron que sus compatriotas fueran acogidos y no devueltos a un país que arrastra un largo historial de brutal represión contra todo tipo de organizaciones religiosas.
En 2012, la prensa china comenzó a prestar especial atención a una serie de predicadores cristianos que, atendiendo a una profecía maya, hacían mucho ruido en manifestaciones públicas en las que proclamaban que el fin del mundo era inminente. Las teorías apocalípticas no se cumplieron, pero el foco ya estaba puesto sobre un grupo en concreto, Relámpago Oriental, una de las 14 organizaciones religiosas que el Partido Comunista había prohibido.
Tras las protestas por el fin del mundo, cientos de sus seguidores fueron detenidos. Un par de años después, la atención hacia esta organización salió de las fronteras chinas cuando varios de sus miembros mataron a golpes a una mujer en un McDonald's. Las cámaras de seguridad captaron la escena y el vídeo se hizo viral en redes. Seis hombres se acercaron a la víctima para pedirle su número de teléfono y, cuando esta se negó, comenzaron a golpearla en la cabeza con sillas y con el mango metálico de una fregona. Algunos de ellos, después de ser detenidos, confesaron en la televisión estatal CCTV, que tiene un programa en prime time dedicado a hacer entrevistas a presos para que confiesen sus delitos, que eran seguidores de Relámpago Oriental. Dos de los atacantes fueron condenados a muerte.
Hubo bastante revuelo porque salieron algunas asociaciones de derechos humanos alertando de que esas confesiones podían ser forzosas porque Pekín quería poner en la diana al grupo religioso. No era la primera vez que lo hacía. La cruzada anticristiana más famosa fue contra la organización radical Faloung Gong, prohibiendo sus enseñanzas y persiguiendo a sus miembros. El Gobierno chino temía la influencia que estaban adquiriendo entre la población más rural, llegando a contar con 70 millones de adeptos en el país.
Tras el suceso en el McDonald's, empezaron a salir noticias, tanto en los medios chinos como en periódicos extranjeros, sobre un amplio historial de extorsiones, robos y secuestros con el sello de Relámpago Oriental. "Son invenciones del Partido Comunista, que siempre busca excusas para perseguir a los cristianos", dicen a Crónica desde la iglesia de Fuenlabrada tras preguntar por los chinos atrapados desde octubre en Barajas.
Polonia Castellanos, del colectivo Abogados Cristianos, se ha pasado toda la semana tratando de paralizar las expulsiones. La letrada explica el caso de la única china que, al cierre de este reportaje, continuaba retenida en el aeropuerto. El resto ya han sido deportados.
"Se llama Li Yanli, es actriz y hace unos días se intentó cortar las venas para que no la enviaran a su país", relata Castellanos. "Está retenida en el puesto fronterizo y lleva dos semanas durmiendo en un pequeño cuarto. Su caso es especialmente sensible porque ella ha protagonizado películas y anuncios relacionados con la iglesia. Está convencida de que, si vuelve a China, la van a matar. Como el resto de sus compatriotas que fueron deportados, ella pasó por varios países antes de intentar pedir asilo en España. Se lo negaron y le pusieron un abogado de oficio. Después de que se intentara suicidar, no la subieron al avión porque estaba ensangrentada. Entonces, nosotros aprovechamos que todavía estaba aquí para pedir la venia a su abogado de oficio y convertirnos en sus representantes", continúa la abogada, que asegura que su colectivo recogió más de 60.000 firmas pidiendo que Li Yanli se quedara en España.
"Solicitamos en un primer momento medidas cautelares, y nos las concedieron, logrando parar una nueva expulsión cuando Li Yanli estaba subida en el avión. Pero la Sala de lo Contencioso del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM), nos rechazó después esas medidas, volviendo a poner una fecha para la deportación. Ahora hemos pedido una nueva solicitud de asilo y protección internacional".
"Mujer Cristo"
El origen de Relámpago Oriental se remonta a principios de la década de 1990. Un profesor de física, Zhao Weishan, que había formado parte de varias organizaciones cristianas en Heilongjiang, en el norte de China, cerca de la frontera con Rusia, comenzó a predicar que una joven llamada Yang Xiangbin era la "Mujer Cristo", la reencarnación del hijo de Dios. Así nació el grupo, con Zhao autoproclamado sumo sacerdote de un movimiento que fue ganando muchos seguidores con el paso de los años.
Un escrito del Ministerio de Seguridad Pública de China -equivalente al ala dura de un Ministerio del Interior- al que ha tenido acceso este periódico, asegura que Zhao, antes de fundar Relámpago Oriental, había formado parte de varias sectas radicales cristianas que se dedicaban a estafar dinero a sus seguidores.
Cuando la policía hizo varias redadas, deteniendo a miembros de estos grupos, Zhao huyó de Heilongjiang, abandonando a su mujer y a sus hijos, para instalarse en el centro de China. Allí conoció a la mujer que se convertiría en su amante, Yang Xiangbin, 20 años más joven que él, que acabaría siendo su musa para un nuevo credo que se fue expandiendo por las zonas más rurales del país.
En 1995, las autoridades chinas prohibieron el grupo. Seis años después, Zhao y Yang huyeron a Estados Unidos, donde recibieron asilo. Él tiene ahora 68 años. Ella, 48. En la Chinatown de Nueva York levantaron una nueva sede central. Mientras, las autoridades chinas, que estiman que puede haber alrededor de cuatro millones de personas que siguen a este grupo religioso, han continuado con la campaña de represión.
En la provincia de Hebei, en el centro del país, un abogado llamado Chen Shui abrió hace una década un despacho con un equipo que trabajaba con denuncias contra Relámpago Oriental. "Después de su prohibición, los miembros se fueron radicalizando, con estrategias de proselitismo más agresivas. Por ejemplo, secuestraron a 24 líderes evangélicos durante dos meses con el propósito de convencerles de que los siguieran hasta su iglesia", cuenta Chen.
Hace un par de años, Sixth Tone, uno de los pocos periódicos que quedan en China que todavía hacen artículos críticos del régimen de Xi Jinping, publicó una investigación sobre cómo había células de Relámpago Oriental que recorrían zonas rurales para reclutar a madres y abuelas que viven solas, o con niños pequeños, ya que sus maridos pasan casi todo el año trabajando en las ciudades. "Hay más de 30 millones de esposas abandonadas en China, y ellas son el objetivo de captación del grupo", reza el artículo, que cita varios testimonios de maridos que no han vuelto a saber nada de sus mujeres desde que fueron captadas por Relámpago Oriental.
En Pekín, hace cinco años, se formó un departamento estatal, la Oficina para la Prevención y el Manejo de Cuestiones de Cultos, que, además de buscar iglesias clandestinas que escapan del control del omnipresente partido, ayudan a encontrar a mujeres que se unieron al grupo cristiano y cuyos maridos denunciaron su desaparición.
"El estatus ilegal de este grupo lo volvió paranoico y reservado. Los miembros a menudo se conocen entre sí por un alias", explica Emily Dunn, experta en estudios asiáticos de la Universidad de Melbourne, que escribió su tesis doctoral sobre esta iglesia. "Relámpago Oriental no solo se preocupa por la religión, sino también por obtener ganancias de sus conversos. Son como una mafia y se mueven muy bien en redes sociales o lanzando vídeos propagandísticos en YouTube. A los líderes de iglesias domésticas cristianas también les han ofrecido enormes sumas de dinero para que les manden a sus seguidores", continúa la investigadora.
"Relámpago Oriental predica que Cristo se ha reencarnado en una mujer del centro de China y que los justos están involucrados en una lucha apocalíptica contra el Partido Comunista". Uno de sus principios más importantes es que el Partido Comunista es la encarnación de Satanás (lo llaman el "Gran Dragón Rojo") y que su ascenso al poder equivale al fin del mundo.


