«Ya tengo 76 años, si no soy alcalde, que os den a todos». ¿O dijo que os zurzan? Las palabras de Xavier Trias, minutos después de perder la alcaldía de Barcelona el sábado de la semana pasada, todavía circulan, víricas, por las redes sociales. Las dijo delante de los suyos, para empezar de su propia familia, encabezada por su esposa de siempre, la rica odontóloga Puri Arraut, que como otros muchos allegados había acudido para asistir en directo a la conquista de Barcelona por el político convergente. Era su día grande, y quería de testigo a la familia. También al mundo de la política, desde Oriol Junqueras a Artur Mas, Laura Borras y demás independentistas. A ellos también les mudó el semblante cuando vieron que su rey quedaba desnudo...
Trias es un hombre de familia. Entre sus vástagos más destacados figura Román, ingeniero químico de profesión, que saltó a los papeles del colorín en 2019, cuando celebró un fastuoso bodorrio con el 'influencer' Alex Agulló. El enlace reunió a los más conspicuos cachorros de la alta burguesía catalana. Un ecosistema al que siempre pertenecieron tanto Trias como su esposa que, según confesión propia, se empezó a fijar en su futuro marido cuando ambos tenían 14 años y compartieron un viaje a Roma de sus dos familias.
Otro de los hijos es Alex Trias, que figura en un informe que la Guardia Civil entregó al Juzgado de Instrucción número 4 de Figueras, sobre presuntas ilegalidades de los responsables del camping La Ballena Alegre, en Sant Pere Pescador (Gerona). El gerente del establecimiento que gestiona Camping Cars es Álex, el mayor de los hijos de Trias. Tal y como adelantó EL MUNDO, la Guardia Civil investiga un presunto delito «contra la ordenación del territorio al construir en los últimos años un centenar de bungalós en una zona de servidumbre de protección pública amparada por la Ley de Costas». Los otros dos hijos son Xavier Trias Arraut, directivo de Ernst & Young, y Maria Trias.
«El pleno estaba lleno de gente de Junts y ya se veían con la vara de mando», comenta Anna Grau, que en 2003 publicó una biografía de Trias, Què pensa Xavier Trias. «Ciertamente aquí ha habido un intento de jugar con un doble discurso, y como no les ha salido lo bien que esperaba, pues habrá una radicalización. Y que a nadie se le escape que cualquier día aparece Puigdemont».
«Se equivocan profundamente», dijo Trias, mirando a la bancada de sus rivales políticos, incluida Ada Colau y el socialista y a la postre vencedor Jaume Collboni, «desde que llegué al Saló de Cent casi no se atreven a mirarme a la cara, les da vergüenza».
Acababa con esas palabras agrias el sueño de reeditar la alcaldía de la Ciudad Condal, que ya ocupó entre 2011 y 2015. Durante semanas Trias había liderado una plataforma, TriasxBCN, que servía para distraer que era en realidad el candidato de Junts, abanderado por el fugitivo Carles Puigdemont desde su exilio en Bélgica. El hombre que estuvo 12 años en los gobiernos de Jordi Pujol, ocho como consejero de Sanidad y tres como consejero de la Presidencia, se había presentado a si mismo como el alcalde de la moderación. Un nacionalista razonable, templado y módico, tras ocho años de ocurrencias abanderadas por los Comunes. Un teórico alivio después de las turbulencias desatadas por el procès. Hasta que llegó el revés a sus pretensiones: «Que os den a todos». O que os zurzan, según quien traduzca esas palabras con las que se quitaba la careta de la simpatía y el 'seny'.
«El golpe no era para él», concede Daniel Sirera, concejal del PP en el Ayuntamiento de Barcelona, «sino para su partido y lo que representa. Hacía apenas una semana que Aragonès había llamado a la unión del independentismo para hacer frente al Estado español. ¿Cómo podía Trias pensar que íbamos a permitir que los dos partidos independentistas se juntaran para que Barcelona se convierta en un ariete contra el Gobierno de España?».
Médico de profesión, discípulo del primer consejero de salud de Pujol, Josep Laporte, pocos recuerdan que en sus tiempos como líder de CIU en el Congreso de los Diputados votó a favor de la investidura de José María Aznar, a pesar de que el PP había ganado las elecciones generales del 2000 con mayoría absoluta y no necesitaba los votos de CIU. También voto a favor en su momento de ilegalizar Batasuna. Muchos años más tarde, ya como candidato de Junts a la alcaldía, fue muy sonada su ausencia de la cumbre entre España y Francia celebrada en Montjuic, con Pedro Sánchez y Emmanuel Macron. Prefirió irse a Murcia, para jugar al golf.
Lector de novelas como 'Sostiene Pereira' y 'La sombra del viento', amante de los animales -siempre ha tenido perros y, en su momento, peces de agua salada-, casi nadie ha recordado que como alcalde alimento el fenómeno Colau, financiada con fondos del Ayuntamiento cuando ejercía como activista. Los pericos, por su parte, no perdonque calificase como una desgracia la posibilidad de tener un cuñado seguidor del Espanyol. Acabó disculpándose por el presidente blanquiazul.
Célebre por su sana capacidad para reírse de sus defectos, empezando por sus problemas para pronunciar la erre, siempre consideró un insulto el anuncio por parte de EL MUNDO de que poseía una cuenta en Suiza. La Fiscalía Anticorrupción archivó la causa. Pero tres años más tarde, en 2017, trascendió que efectivamente la familia Trias había poseído un trust en Suiza, gestionado por RBS Coutts. Trias admitió su existencia y explicó que era de sus padres. También afirmó que nunca supo de su existencia y que todo el dinero había ido a parar a uno de sus hermanos. La cuenta fue desvelada por 'El Confidencial' y 'La Sexta' durante la investigación de los 'Paradise Papers'.
A Trias la moderación le ha durado lo que tardó en comprender su gran fracaso. «Yo me iré a casa con la conciencia tranquila, pero ustedes se marcharán sabiendo que han hecho cosas que no tendrían que haber hecho nunca», remachó. Con la consagración de Collboni moría la última aventura política del hijo del químico y empresario farmacéutico Joan Trias Bertán, que huyó a Andorra en plena Guerra Civil, para evitar ser fusilado por los republicanos, como le había sucedido a su hermano, Ignasi. Joan regresó posteriormente para alistarse y combatir en el bando franquista. Poco después contrajo matrimonio con María Vidal de Llobatera y Bassols, hija del miembro de la Liga Regionalista, y fundador de Acció Catalana, Pelayo Vidal de Llobatera.
Xavier y Puri viven instalados desde hace décadas en su lujoso piso de Turó Park, una de las zonas adineradas de la Barcelona más noble. Quizá no debiera de sorprender tanto el cabreo del otro día, dado su pedigrí.
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