-Te voy a apuñalar. Para que tu madre y tu padre sufran por ti. Y por mentirosos. Estás muerto, amigo.
- Pero tío, tengo 14 años, yo no he metido a nadie en un centro.
- Tus padres.
Los familiares de la niña de 11 años violada por seis menores de edad en los baños de un centro comercial de Badalona (Barcelona) están sufriendo un calvario desde que un hermano de la cría contó lo ocurrido a sus padres tras enterarse de la existencia de un vídeo en el que se veía la agresión sexual. Los progenitores de la niña denunciaron los hechos y uno de los implicados, que ya era reincidente, acabó en un centro de menores. Un conocido de ellos envió un mensaje al hermano de la víctima pocos días después. Le amenazaba con apuñalarlo. Desde entonces, los Mossos le han puesto protección y lo acompañan hasta el centro educativo a diario.
La violación se produjo en noviembre de 2022. Era sábado. La menor se encontraba en el Màgic, un centro comercial de Badalona. Fue a mirar ropa, algo que llevaba tiempo queriendo hacer sola. En casa dijo que unas amigas la esperaban en la calle. Sobre las 13 horas, según contaría un mes después a los Mossos, mientras miraba el escaparate de una tienda de la primera planta se le acercó un chico con un cuchillo y la amenazó. El resto de integrantes del grupo, en su mayoría miembros de un mismo clan de etnia gitana, la rodearon y se la llevaron a los lavabos, donde la violaron a punta de arma blanca.
«Me pusieron el cuchillo en el cuello», le contó la víctima a los investigadores. «Si chillas, te matamos», le habrían dicho también. Uno de ellos grabó parte de la agresión sexual. Tres tenían menos de 14 años, por lo que eran inimputables. Ningún juez podía tomar una medida contra ellos. Ni se les podía castigar, ni constará que tienen antecedentes penales. Dos de los otros tres restantes, tienen entre 14 y 18 años. Uno de ellos ingresó en un centro de menores. El otro está en libertad vigilada. Un sexto participante aún no ha sido identificado, pero se piensa que todavía no ha cumplido la mayoría de edad. «Le hicieron lo que quisieron», contó después una hermana de la cría de 11 años.
Cuando la niña salió de los baños, desorientada, se dirigió a un vigilante de seguridad del centro comercial, pero éste la despachó contestándole: «Qué dices, vete para allá». Ese fue el relato que le hizo a los agentes de los Mossos. Aquel fue el primer error de bulto en el caso. Como no se creyó a la niña, las grabaciones del centro comercial ya no existían cuando se denunció. La ley obliga a destruir las imágenes, como máximo, en un plazo de un mes si no hay ningún delito que se esté investigando. Tampoco se alertó al servicio de Emergencias 112, por lo que la cría no recibió asistencia médica en un hospital. Se marchó a su casa y escondió lo vivido.
Por su parte, la dirección del centro comercial se desvinculó de toda responsabilidad ante los Mossos d' Esquadra. Señaló que la descripción que la niña había dado del vigilante no encajaba con la vestimenta de su personal de seguridad, por lo que sospechaba que podría tratarse del guarda de alguna tienda. El Màgic emitió un comunicado lamentando los hechos y mostrando su disposición a colaborar con la investigación.
La víctima trató de ocultar lo ocurrido y seguir con su vida con cierta normalidad. Su hermana le contó a TV-3 que tenía la sensación de que en alguna ocasión estuvo a punto de contar los hechos, pero que se echó atrás. La cría ya no era la misma, pero en su casa no sabían qué le ocurría: pasaba más tiempo que antes encerrada en su habitación, se le notaba más triste, comía menos. Hasta que llegó el 15 de diciembre y se supo todo. Su hermano, de 14 años, llegó del instituto enrabietado. Varios compañeros le dijeron que estaba circulando por Telegram un vídeo en el que su hermana aparecía siendo violada. Él no lo había visto, pero lo planteó en casa. Su hermana, tres años menor que él, terminó por contarlo todo, entre lágrimas, casi en un ataque de pánico, explican fuentes al tanto del caso.
Las imágenes llegaron a manos de menores, pero también fueron vistas por adultos. Nadie denunció lo que se veía en ellas, aunque el contenido del vídeo era explícito y dejaba poco margen a la interpretación. Los padres de la niña, de origen ghanés pero afincados en Cataluña desde hace décadas, denunciaron ante los Mossos. Los investigadores dieron con el vídeo e identificaron a cinco de los seis agresores.
El 15 febrero, la Fiscalía de menores recibió a los dos detenidos mayores de 14 años y pidió el internamiento en un centro cerrado para ambos. El juez aceptó la medida para uno de ellos, que además tenía antecedentes por agresión sexual, y lo encerró en un centro de menores dependiente del Departamento de Justicia de la Generalitat catalana. Para el segundo, decidió decretar una medida de libertad vigilada. Al enterarse, el Ayuntamiento de Badalona decidió personarse en la causa como acusación.
Las amenazas al hermano de la víctima llegaron tres días más tarde de conocerse la existencia del vídeo en su casa. Alguien a quien no conocía, pero del círculo de los implicados, le mandaba una serie de mensajes amenazantes a su teléfono móvil: «Te voy a apuñalar para que tu madre y padre sufran por ti. Y por mentirosos. Estás muerto, amigo». El pasado 11 de marzo, el juez decretó seis meses de internamiento para el autor de esos mensajes, después de ser detenido por los Mossos. Se le investiga por un delito de obstrucción a la justicia. Desde ese día, los investigadores escoltan al hermano de la víctima hasta el instituto en el que estudia y vigila las inmediaciones del recinto ya que comparte centro de estudios con uno de los presuntos agresores sexuales de su hermana, quien estudia en otro colegio.
La familia, con la que 'Crónica' ha contactado a través de uno de sus miembros, no desvela si ya ha decidido mudar su residencia por temor a represalias, que existen.
No es un caso aislado. El año pasado, la dirección general de Atención a la Infancia y a la Adolescencia del Gobierno catalán abrió expediente a 1.023 menores inimputables derivados por los Mossos o la Fiscalía. Un centenar de esos casos eran delitos contra la libertad sexual.
La fiscal superior de la Comunidad Valenciana, Teresa Gisbert, se muestra a favor de rebajar de 14 a 12 años la edad penal mínima en delitos sexuales cometidos por menores. Aboga por imponer sanciones socioeducativas, no meros castigos. Considera que este tipo de agresiones sexuales, como la de la niña de Badalona, son cada vez más frecuentes.
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