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La jueza que investiga la dana que en 2024 dejó 230 muertos en Valencia sigue dándole vueltas a qué pudo pasar en la reunión clave de la emergencia. Es decir, por qué el polémico Cecopi retrasó el envío del ES-Alert hasta las 20.11 horas, cuando ya había pueblos completamente inundados. Uno de los que participó en aquella reunión ha declarado este viernes que lo hizo en calidad de "convidado de piedra" y de "mero espectador".
Así lo ha asegurado ante la jueza Raúl Quílez, que ha comparecido en calidad de testigo. Pero el actual director general de Innovación en Emergencias de la Generalitat Valenciana no ocupaba cualquier cargo el fatídico 29 de octubre de 2024. Por aquel entonces era el gerente de la empresa pública Sociedad Valenciana de Gestión Integral de los Servicios de Emergencias (SGISE), si bien ha precisado que formalmente no formaba parte del Cecopi. Estaba a las órdenes, por tanto, de la ex consejera imputada Salomé Pradas y de su entonces número dos, el ex secretario autonómico Emilio Argüeso, también investigado en esta causa.
Según fuentes conocedoras de la declaración, Quílez ha reconocido que el día 29 de octubre se reunió el consejo de administración de la SGISE para abordar la compra de autobombas, aunque no recuerda si el encuentro sirvió para tratar algo relacionado con la dana. Según ha afirmado, "la reunión no duró mucho tiempo".
Ya por la tarde, fue convocado al Cecopi sobre las 18 horas, a pesar de que la reunión se inició una hora antes. Fue la jefa de prensa de Emergencias, Aurora Roca, quien le llamó por teléfono para requerirle su presencia en el Cecopi "por indicación de Argüeso". De ahí que Quílez haya insistido en que, sobre el papel, por su cargo no formaba parte del Cecopi aquel día. Llegó al Centro de Coordinación de Emergencias de La Eliana media hora después de aquella llamada, a las 18.30 horas.
Al igual que el resto de testigos, Quílez ha confirmado que a esa hora -cuando el caudal del barranco del Poyo ya estaba creciendo rápidamente- preocupaba la posible rotura de la presa de Forata. Se hablaba entonces de que podía colapsar en un par de horas, por lo que el riesgo le recordó a la pantanada de Tous.
Preguntado por el mensaje del ES-Alert, el ex gerente de SGISE ha situado en torno a las 19 horas la hora en la que empezó a barajarse la alerta masiva a la población. Al igual que ya hizo Pradas, ha señalado que hubo un debate técnico entre el subdirector de Emergencias, Jorge Suárez, y el jefe del Consorcio Provincial de Bomberos, José Miguel Basset, que se alargó durante 15-20 minutos. Eso sí, ha negado que fuese una discusión "acalorada".
Quílez también ha confirmado las dudas de la entonces consejera de Interior sobre un posible confinamiento de la población, una cuestión sobre la que ha puesto también el foco la jueza. Y ello porque el entonces jefe de gabinete de Carlos Mazón, José Manuel Cuenca, envió un mensaje a Pradas minutos antes del ES-Alert para decirle: "Salo, de confinar nada".
Según Cuenca, fue una "reflexión" y no una orden para que se estudiara la cobertura legal de una medida así. Aun así, el testigo ha dicho este viernes que no recordaba que la ex consejera dijera algo a los miembros del Cecopi sobre una consulta a la Abogacía de la Generalitat.
Sobre la movilización y la posterior retirada de los bomberos forestales con la misión de vigilar el cauce del Magro y del barranco del Poyo, Quílez ha indicado que se enteró tres días después y que no tenía ninguna responsabilidad sobre la alerta hidrológica. También ha confirmado que no hubo comunicación con la sala del 112 que atendía en ese momento las llamadas de auxilio de la población.

