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Política

Maribel Vilaplana, la periodista que hoy declara y puede desarbolar a Mazón: comida en El Ventorro, llamadas y el ticket del parking

Comparece como testigo y deja la puerta abierta para que la jueza Ruiz Tobarra recabe indicios contra el presidente de la Generalitat. Ha sido recibida entre gritos de familiares de las víctimas que le reclaman que diga "la verdad".

Maribel Vilaplana a su llegada este lunes a los juzgados de Catarroja.
Maribel Vilaplana a su llegada este lunes a los juzgados de Catarroja.Manuel BruqueEFE
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La causa judicial de la dana entra por primera vez en El Ventorro. La comida en el restaurante de Valencia que mantuvieron el presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, y la periodista a la que ofreció la dirección de la radiotelevisión pública À Punt el día de la dana, pasa este lunes a ser objeto de escrutinio judicial. Se trata de la comida que durante días ambos protagonistas mantuvieron oculta pero, sobre todo, es el episodio que puede poner contra las cuerdas al presidente valenciano. La declaración como testigo de Maribel Vilaplana no sólo puede desarmar el relato de Mazón, sino que puede dejar la puerta abierta para que la jueza Nuria Ruiz Tobarra recabe indicios contra el presidente de la Generalitat.

Los indicios, eso sí, deben ser «sólidos», según el presidente de la Audiencia de Valencia, José Manuel Ortega, si la magistrada de Catarroja decide elevar la exposición razonada al Tribunal Superior de Justicia para pedir la imputación del presidente valenciano (si continúa aforado).

A las 9.00 horas, media hora antes de lo previsto, ha llegado la periodista Maribel Vilaplana a los juzgados de Catarroja acompañada por una persona de su entorno y bajo los gritos de algunos familiares de fallecidos que suelen concentrarse a las puertas de la sede judicial. "Di la verdad", le gritaba mientras accedía al edificio rodeada de medios de comunicación. Su testimonio es clave para poder aclarar de qué fue informado Carlos Mazón aquella tarde y qué conocía de lo que ocurría en el Cecopi.

LAS HORAS

La comida en El Ventorro es clave en la investigación de lo que pasó el 29 de octubre de 2024 porque empezó a las 15 horas. Es decir, a la misma hora que la Generalitat pedía la intervención de la Unidad Militar de Emergencias (UME) por las inundaciones de Utiel. Mazón no la suspendió porque, según su relato, la entonces consejera Salomé Pradas estaba al frente de la emergencia.

Sin embargo, el presidente nunca concretó cuánto tiempo se alargó la sobremesa. Fue Vilaplana la primera que transmitió, a través de su entorno, que ambos pudieron dejar el restaurante a partir de las 17.30 horas. Desde Presidencia de la Generalitat ni se confirmó ni se desmintió esta versión, pero sí se dijo entonces que Mazón fue del restaurante al Palau de la Generalitat a partir de las 18 horas.

Vilaplana tardó meses en admitir que, en realidad, la sobremesa se alargó mucho más. En una carta hecha pública en septiembre, la periodista concretó entonces que la comida duró casi cuatro horas por las «interrupciones», es decir, por las llamadas que tuvo que atender el presidente. La «salida del restaurante» se produjo entre las 18.30 y las 18.45 horas, según dijo. Fue entonces cuando la Generalitat volvió a cambiar de versión para señalar que Mazón llegó «mucho antes» de las 20 horas al Palau.

LAS LLAMADAS

Las llamadas telefónicas que recibió o hizo Mazón son una pieza clave para la jueza, porque a ellas ha acotado la Audiencia el interrogatorio a Vilaplana. Su citación como testigo se justifica por la información que pueda aportar sobre lo que oyó que dijo el presidente a Salomé Pradas.

Según Vilaplana, ella se mantuvo «completamente ajena a esas comunicaciones». «No pregunté, no participé, ni conocí en ningún momento su contenido, y el presidente tampoco me trasladó ninguna inquietud», relató en su carta. Ante la jueza, no obstante, tendrá que decir la verdad, porque de los listados de llamadas entregados por Mazón y la propia Pradas se deduce que Vilaplana estuvo presente en varias de las conversaciones.

La primera llamada de Pradas a Mazón se produce a las 16.29 horas. El presidente, sin embargo, la rechaza, y no le devuelve la llamada hasta las 17.37 horas, cuando él y Vilaplana siguen en El Ventorro. Hablaron apenas dos minutos. Ahora bien, la llamada de las 16.29 no figura en el listado de llamadas de Mazón que la Generalitat entregó en las Cortes Valencianas.

Entre Pradas y Mazón hubo aún más contactos. La ex consejera le llama de nuevo a las 18.16 (conversaron siete minutos) y a las 18.25 (43 segundos). A las 18.30 Mazón vuelve a llamarle (33 segundos). Según el relato de Vilaplana, esta es la última llamada que se produce en el restaurante.

A las 19.10, Pradas contacta otra vez con el presidente, pero este le rechaza la llamada. La dana vive entonces sus momentos más críticos. Según la ex consejera, esta llamada se produce para informar al presidente de que en el Cecopi se estaba trabajando en el ES-Alert. Se desconoce dónde estaba Mazón en ese preciso momento.

EL APARCAMIENTO

De hecho, que Mazón acompañó a la periodista a un parking a la salida de El Ventorro es otro detalle desconocido que ambos no admitieron hasta hace una semana. El capítulo del aparcamiento -situado a 180 metros de El Ventorro pero en dirección opuesta al Palau de la Generalitat- no es anecdótico. La jueza ha pedido a la periodista que entregue el ticket del parking, precisamente para conocer hasta qué hora estuvieron juntos y qué llamadas se produjeron estando ella presente. El pasado viernes, la jueza además reclamó a Vilaplana «cualquier otro elemento documental que acredite el periodo en el que la testigo permaneció con el jefe del Consell ese día».

Según Carlos Mazón, acompañar a Maribel Vilaplana hasta el parking sólo demoró dos minutos su trayecto hasta el Palau. Sin embargo, hay al menos un testigo presencial que asegura que le vio llegando a las 20 horas. Él lo niega.