El acuerdo que han alcanzado Carlos Mazón y Alberto Núñez Feijóo para dar una salida a la crisis pasa por la dimisión del presidente de la Generalitat y la negociación con Vox de la investidura de otro diputado como solución transitoria. Es decir, el PP valenciano intentará llegar a un acuerdo de consenso con el partido de Santiago Abascal que permita investir de manera provisional a otro presidente de la Generalitat.
Así lo han confirmado a este diario fuentes populares, que insisten en que será el propio Mazón el que explique hoy los detalles del pacto al que ha llegado con el líder del PP tras todo un día de negociaciones. Está previsto que el president comparezca sobre las nueve de la mañana en el Palau de la Generalitat.
La salida de Mazón de la Generalitat se daba por hecha en el partido. El propio barón del PP la había puesto sobre la mesa tras quedar completamente señalado en el funeral de Estado de las víctimas de la dana, donde fue increpado e insultado en presencia de los Reyes, pero también del propio Feijóo. La situación del barón valenciano era ya "insostenible" para su propio partido.
La dimisión de Mazón, sin embargo, no irá acompañada de una convocatoria anticipada de las elecciones, otro de los escenarios que en todo caso se barajaba. El presidente valenciano había argumentado frente a Feijóo que las encuestas, pese al desgaste evidente de la marca PP, seguían dando al partido como ganador de unas hipotéticas elecciones. Eso sí, a costa del crecimiento de Vox.
Sin embargo, fuentes de la dirección valenciana consideraban que abrir ahora un nuevo ciclo electoral en la Comunidad Valenciana podía ser demasiado arriesgado -un "suicidio político", en palabras de un importante dirigente del PPCV-, en la medida en que la izquierda llegaría a los comicios absolutamente movilizada. Otras fuentes, por el contrario, sostenían que unas elecciones anticipadas habrían pillado tanto a Compromís como al PSOE con unos liderazgos cuestionados, y sin demasiado margen de maniobra.
La opción que finalmente se ha impuesto en las negociaciones es la de aguantar hasta 2027 con un presidente de la Generalitat interino. En este sentido, las fuentes consultadas sostienen que es el actual portavoz del PP en las Cortes Valencianas, Juanfran Pérez Llorca, el que a priori parte como favorito, dada su buena relación con Vox. Pérez Llorca, la mano derecha de Mazón y fontanero en el partido, ha sido el artífice de los principales pactos con Vox: desde el acuerdo exprés para investir a Mazón como presidente de la Generalitat en 2023 tras las elecciones del 28-M a los acuerdos presupuestarios.
Ahora bien, el PP no impondrá de entrada ningún nombre, sino que afrontará la negociación con Vox con la predisposición de consensuar un nombre, sin que el de Pérez Llorca sea innegociable.
En las últimas horas, la dirección del PP valenciano había presionado para trasladar a Génova los inconvenientes de que fuese la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, la sucesora de Mazón. Según fuentes populares en Valencia, la opción de la alcaldesa -que ya sonó en los primeros meses tras la dana como posible recambio del presidente de la Generalitat- podía acabar siendo una operación de alto riesgo.
Catalá es también diputada en las Cortes Valencianas -requisito indispensable para optar a una investidura-, pero su relación con Vox ha estado protagonizada por importantes choques en los últimos años. Catalá gobierna con este partido el consistorio valenciano, si bien con una mayoría un tanto precaria porque el grupo municipal de Vox está fracturado y partido por la mitad.
El otro problema de Catalá, según analizan en el PP, es que su salida del Ayuntamiento para ocupar la Generalitat podría poner en riesgo el gobierno popular en la principal ciudad de la Comunidad Valenciana. Como sintetizaba una fuente del PP, "si Catalá va a la Generalitat, caen el Ayuntamiento y la Diputación de Valencia". El partido que gobierna el consistorio valenciano suele tener la llave del Palau de la Generalitat.

