- Diagnóstico Salvador Illa sufre una osteomielitis de la sínfisis púbica, una enfermedad infecciosa "muy poco frecuente"
- Hospital Salvador Illa estará ingresado al menos dos semanas en el Vall d'Hebron por una pérdida de fuerza y dolor agudo en las piernas
Salvador Illa ya tiene diagnóstico: osteomielitis púbica provocada por un microbio. Así lo han revelado esta tarde los médicos en rueda de prensa. El director gerente del Hospital Vall d'Hebron, Albert Salazar, ha explicado que se trata de una "muy buena noticia" al quedar descartadas dolencias más graves e identificar la "osteomielitis púbica provocada por el microbio Streptococcus dysgalactiae".
Cabe recordar que el presidente de la Generalitat lleva ingresado desde el pasado sábado tras sufrir un cuadro de dolor lumbar y una pérdida de fuerza en músculos de las extremidades inferiores. Se confirma de esta forma la naturaleza inflamatoria infecciosa de la dolencia. Los médicos han apuntado que se trata de una enfermedad muy poco frecuente en el pubis, y previsiblemente a partir de este martes dejará la UCI para pasar a planta, y mantendrá reposo el tiempo inicialmente establecido, unas dos semanas.
¿En qué consiste la osteomielitis púbica?
La osteomielitis de la sínfisis púbica es poco común y con síntomas inespecíficos que la asemejan a la osteítis (una inflamación ósea), lo que provoca un retraso en su diagnóstico y manejo, según manifiesta la Sociedad Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología (SECOT). Se trata de una variante rara de infección ósea que se produce secundariamente a la infección en sangre por una bacteria.
Se ve afectado el hueso púbico, en concreto la sínfisis púbica, la articulación fibrocartilaginosa que une los dos huesos del pubis en la parte frontal de la pelvis. Las estructuras de la zona dejan de funcionar como una bisagra y de aportar estabilidad. En condiciones normales, esta zona permite un pequeño margen de movimiento necesario para caminar, correr o cambiar de postura.
¿Cuáles son los síntomas o señales de alarma?
Los pacientes refieren momentos de dolor fuerte en la zona púbica y problemas para caminar con normalidad. Desde un punto de vista clínico, cursa con dolor púbico agudo intenso, limitación de la marcha, fiebre elevada, leucocitosis (aumento del número de glóbulos blancos -leucocitos- en la sangre por encima de los valores normales) y marcadores sanguíneos que muestran un proceso inflamatorio del organismo como respuesta a un "ataque".
La Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) recoge en un artículo las peculiaridades de esta infrecuente enfermedad. Entre los posibles culpables de su origen están: la cirugía en la zona genitourinaria, la actividad deportiva intensa y el uso de drogas. En deportistas se desencadena por un sobreuso de la musculatura con inserción en el pubis y los microtraumatismos derivados.
¿Cómo se detecta?
Se deben realizar analíticas sanguíneas que revelen los marcadores de infección. También deben realizarse pruebas de imagen que sirvan para señalar las zonas afectadas y calibrar la extensión del daño (edemas). Se emplean desde radiografías, hasta tomografías computarizadas y resonancias magnéticas, según la sospecha clínica.
En el caso de Salvador Illa, Manel Escobar, director clínico de radiología y medicina nuclear del Hospital Vall d'Hebron, explicó que el diagnóstico fue posible gracias a un PET-TAC y a diversos cultivos y celebró por ello el trabajo de un equipo multidisciplinar que ha sido capaz de afinar el diagnóstico en un "tiempo récord".
¿Qué papel juega la infección bacteriana?
Microbiológicamente el Stafilococo Aureus es el más frecuente, seguido de Pseudomonas aeruginosa. En este caso se trata del Streptococcus dysgalactiae. La infección monobacteriana se presenta típicamente en pacientes jóvenes, deportistas y sin comorbilidades asociadas. El antecedente de ejercicio intenso explicaría los microtraumatismos que hacen al pubis más susceptible al asentamiento de microorganismos.
¿Cuál es el tratamiento?
El tratamiento se basa en usar antibióticos durante un mínimo de cuatro semanas, además del empleo de analgésicos y antipiréticos para hacer frente a la sintomatología del dolor, la inflamación y la fiebre.
Así, Dolors Rodríguez, jefa del servicio de enfermedades infecciosas del hospital catalán, explicó que la previsión es que Salvador Illa siga con el tratamiento con antibióticos por vía intravenosa al menos dos semanas ya fuera de la UCI y dependiendo de la evolución que presente podría plantearse la hospitalización domiciliaria.
También será necesaria la rehabilitación posterior, una vez superada la fase aguda que requiere reposo, para volver a la normalidad previa a la infección. De forma gradual, se diseña un plan de fisioterapia para la recuperación funcional. Se debe poner en marcha de forma progresiva y moderada, una vez controlada la infección, "diferenciando siempre entre la mejoría clínica y la recuperación completa de la movilidad", como explicó Salazar a propósito del caso Illa.
