"La Navidad es encantadora desde el punto de vista social, pero desde el punto de vista epidemiológico no es la mejor época", señala Antoni Trilla, epidemiólogo y catedrático de Medicina Preventiva de la Universidad de Barcelona. Los viajes, la vuelta a casa, los múltiples contactos entre diferentes generaciones... y todo ello en un ambiente más o menos cerrado, que con las temperaturas propias de esta estación lo de mantener las ventanas abiertas no parece una idea muy atractiva.
Este cóctel explosivo normalmente se traduce en un pico de contagios a la vuelta de las vacaciones, justo cuando empezamos a lidiar con otra cuesta, la de enero. Sin embargo este año todo apunta a que el cénit de esta temporada de gripe estacional se alcanzará justamente en plena celebración navideña. "A pesar de que hemos de seguir utilizando el tópico de que la gripe es imprevisible", advierte Trilla, "creemos que quizá nos quede una semana hasta llegar al pico, puede que ahora se frene un poco y no suba tan rápidamente, pero difícilmente empezará a bajar antes de una o dos semanas".
Eso significa que este año, entre la lotería de Navidad y la del Niño, nos jugaremos un contagio mientras degustamos turrones y mantecados. Y es que con la incidencia actual, es más que probable que alguno de nuestros familiares o amigos (o incluso nosotros mismos) seamos portadores del ya famoso virus K.
Precisamente porque ya no hablamos de la 'gripe de este año' sino de una 'supergripe' o de un virus con nombre propio ('el virus K'), sabemos que estamos ante algo de relevancia epidemiológica. Pero antes de entrar a desgranar las propiedades de este subclado, es importante que hagamos una llamada a la tranquilidad, ya que los expertos coinciden en que no se trata de una versión más grave (con mayor número de ingresos o mortalidad) pero sí de una que parece ser más transmisible, de ahí ese rápido ascenso en el número de contagios.
Ignacio López-Goñi (@microbioblog), catedrático de microbiología en la Universidad de Navarra, nos ayuda a comprender de qué hablamos cuando nos referimos a un 'subclado'. Partimos de la base de que existen cuatro tipos de gripe: A, B, C y D y que dentro de la gripe A existen distintos subtipos definidos en función de la combinación de sus proteínas H y N.
El virus que se ha convertido en protagonista de esta temporada es de tipo A y subtipo H3N2, pero la clasificación no termina ahí, ya que los virus de la gripe (con genoma ARN) sufren muchas mutaciones en sus genes, que si bien no tienen por qué implicar cambios en la virulencia o en la transmisibilidad justifican una nueva clasificación. Los denominados grupos filogenéticos agrupan los subtipos según sus mutaciones, y ahí es donde hallamos los clados que a su vez se componen de subclados, el último grupo que contiene las cepas, el nombre específico de cada variación.
"En la gripe hablamos de deriva antigénica o cambio antigénico", explica Trilla, "cuando hay un cambio antigénico esto es una pandemia, una cepa nueva, distinta, frente a la que no hay inmunidad desde hace 30 años o así, lo que pasó en 2009, pero en este caso es una deriva antigénica, hay cierta inmunidad previa aunque no tengamos mucha memoria inmunológica específica frente a la cepa".
En el caso que nos ocupa el virus A(H3N2) es del subclado J.2.4.1 y ha sido denominado con la letra K por puro pragmatismo, ya que es más fácil de decir y recordar. "Hasta ahora todo apunta a que tiene la misma gravedad que cualquier otra cepa H3N2", reitera Antoni Trilla, "pero para nosotros la H3N2 siempre es un poco la mala de la película, especialmente en personas de edad avanzada". López-Goñi es de la misma opinión: "Las temporadas dominadas por el subtipo A(H3N2) suelen ser más fuertes, con menor eficacia de la vacuna y con casos más graves en adultos mayores que en temporadas dominadas por A(H1N1)".
La falta de inmunidad específica de la que hablábamos explica ese ritmo de contagios. "El virus de la gripe es el campeón de la variabilidad", afirma López-Goñi, por eso necesitamos vacunarnos cada temporada para actualizar nuestras defensas. Es lo contrario que sucede con el sarampión, "que con un par de dosis nos protege durante muchos años, corta la cadena de transmisión, previene que el virus se extienda y el contagio a otras personas", afirma el microbiólogo.
Para lidiar con ello, la Organización Mundial de la Salud (OMS) cada año propone, en función de lo observado en la temporada de gripe del hemisferio sur, la fórmula para la vacuna que se administrará meses después en el hemisferio norte. En esta ocasión las mutaciones llegaron poco después de enviar la receta, es decir, tarde para que la vacuna actual las contemple. Aún así todo apunta, según afirma Antoni Trilla basándose en estudios publicados recientemente, a que la vacuna mantiene una efectividad similar a la de cualquier vacuna de la gripe frente a H3N2, efectividad que por otro lado no suele pasar de un escaso 35%-40%.
"Ojo, no solo está circulando H3N2 K, circulan también H1N1 y B", advierte López-Goñi, "si lo que te infecta es H1N1 la vacuna puede protegerte muy bien", aunque debemos tener en cuenta que hay muchos otros virus circulando que pueden dar síntomas similares como catarros o resfriados, "de los que la vacuna de la gripe no protege", recuerda el microbiólogo.
La siguiente pregunta obligada es si, a estas alturas, aún estamos a tiempo de vacunarnos si pertenecemos a uno de esos casos en los que es recomendable. Antoni Trilla responde a esta pregunta con el "mantra epidemiológico clásico: Siempre se está a tiempo de vacunarse", aunque tampoco podemos engañarnos, la vacuna tarda unos 10-15 días en hacer efecto, "y si en este periodo de tiempo hay tanto virus circulando nadie te puede asegurar que no te vas a contagiar sin estar todavía protegido". El epidemiólogo hace una analogía con la lluvia: abrimos el paraguas cuando ya está diluviando, pero sigue mereciendo la pena porque "ahora realmente está empezando a llover de verdad".
Conviene recordar que la vacuna apenas protege del contagio, pero sí de las formas graves de la enfermedad ya que refuerza nuestro sistema inmune de forma que la enfermedad es más leve y se reducen significativamente los casos graves, "por lo que es muy conveniente ponérsela cuanto antes", insiste López-Goñi.
"La reducción del contagio viene más por la ventilación, las mascarillas, la higiene (lavarse las manos) y no el no juntarse con más gente que esté infectada", recuerda Trilla. La vacuna puede que reduzca algo el tiempo de contagio pero su misión real y fundamental es la de evitar la forma grave de enfermedad.
Con la información disponible, es el momento de hacer previsiones o plantear escenarios futuros. Según los datos más recientes del Sistema de Vigilancia de Infección Respiratoria Aguda (SiVIRA), lleguemos o no al pico de esta temporada la incidencia estará en números muy elevados cuando comiencen las vacaciones de Navidad. Los más pequeños siguen siendo los más afectados, algo que entra dentro de lo habitual pero conlleva un peligro, no tanto en sí mismos (especialmente si están vacunados) como porque son auténticos 'supervectores': debido a su sistema inmunitario excretan virus más días que los adultos, lo que los hace altamente contagiosos.
También es cierto que en las últimas semanas los datos del resto de segmentos de edad ha comenzado a aumentar, y ahí lo que más nos debe preocupar, especialmente en el caso de la H3N2, son los mayores.
"No creo que podamos frenar mucho la transmisión si no se hace caso a lo de las mascarillas y la gente tiene una cierta precaución", advierte Antoni Trilla.
Si bien la gripe es imprevisible, comprobar lo que ha sucedido en países en los que ya ha circulado este virus K nos da información relevante para nuestros pronósticos. Si nos fijamos especialmente en Japón veremos que efectivamente se han producido múltiples casos (mucha incidencia), lo que de por sí genera también un número elevado de ingresos aunque no en mayor proporción. Pero lo más preocupante es que esa elevada incidencia ha tensionado el sistema sanitario, que es el otro factor que nos debe importar.
¿Es la peor epidemia de gripe en mucho tiempo? Lo sabremos de verdad cuando termine, pero sí que apunta a ser una de las de mayor incidencia, si bien eso no la hace necesariamente más grave. "La peor de la historia para mí sería una en la que se muere mucha gente", puntualiza Trilla, "pero no parece ser el caso en estos momentos y yo creo que no lo será."


