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Cuidado con los crujidos del cuello: "Ni sirven para todo ni cualquiera debería hacerlo"

La manipulación de las cervicales altas implica un riesgo porque en esa zona pasa "la arteria cerebral y hay peligro de formar coágulos"

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Ilustración deMarina Bonilla
Actualizado

Si suele vagar a menudo en redes, dejándose arrastrar por la volubilidad del algoritmo, es posible que en algún momento del recorrido se haya topado con unos vídeos que seguro no le han dejado indiferente. Son clips, normalmente muy cortos, que exhiben los ruidosos crujidos que produce la manipulación de cervicales, lumbares y otras estructuras óseas.

En algunos de estos vídeos, al crujido le acompaña el testimonio del paciente, que asegura haber encontrado por fin el alivio necesario para sus dolores tras años de sufrimiento. Parece una solución casi milagrosa para el dolor, un remedio rápido y fácil.

Sin embargo, los expertos advierten de que no es oro todo lo que reluce. No solo porque estas manipulaciones «no son en realidad ninguna panacea», sino porque también «pueden acarrear importantes riesgos», subrayan.

Según explica Pablo Herrera, vicedecano del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid, estas maniobras, denominadas manipulaciones de alta velocidad y corta amplitud –o thrust–, son técnicas manuales que efectivamente pueden incluirse como parte de un tratamiento terapéutico, pero «ni sirven para todo ni cualquiera puede hacerlas», señala con contundencia.

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«Con una manipulación de este tipo no vas a curar nada. Pueden utilizarse para relajar los síntomas en el corto plazo. Si el paciente tiene por ejemplo un aumento de la tensión en la musculatura, una ejecución de este tipo puede ayudar a bajar la intensidad de esa contracción muscular. Pero ese efecto de relajación refleja debe utilizarse para empezar a trabajar, a movilizar y hacer ejercicios para que el paciente gane rango de movimiento», razona.

No es cierto que esas manipulaciones permitan modificar la estructura, aclara. «No colocan nada», reitera. «Existen estudios realizados con resonancia magnética antes y después de una manipulación de este tipo que muestran que tras una movilización de la estructura, la musculatura vuelve a llevar a las vértebras a su sitio a los pocos minutos», añade.

«Los huesos no se recolocan ni necesitan alinearse. Cualquier propuesta en ese sentido es pura pseudociencia», coincide Anahí Castilla, vocal de la Junta del Colegio de Fisioterapeutas de Cataluña.

«El alivio que puede sentir el paciente va a ser a corto plazo», continúa la fisioterapeuta, quien subraya que esa maniobra «nunca puede ser el pilar del tratamiento, sino que, como mucho, una técnica complementaria a un trabajo más a fondo».

Ambos especialistas recuerdan que maniobras como estas tienen una serie de componentes que son un peligro. La manipulación con estas técnicas de las cervicales altas implica un riesgo porque en esa zona «la arteria cerebral pasa por un hueco de conjunción muy pequeño y si sometes a un aumento de tensión a esa arteria se puede provocar un desgarro y, en consecuencia un coágulo que si se desprende, termine conduciendo a un ictus», manifiesta Herrera.

«El riesgo es bajo pero no cero. En mi clínica, como hay otras técnicas que no implican ese riesgo y tienen el mismo beneficio, nunca lo hacemos», apunta.

Advierte de la misma circunstancia Castilla, quien advierte del especial riesgo que se corre si, además, esa maniobra que puede resultar peligrosa no la lleva a cabo un profesional sanitario que haya tenido en cuenta las peculiaridades y los antecedentes del paciente.

Para realizar este tipo de técnicas resulta fundamental llevar a cabo una valoración previa muy buena del paciente: ver los factores de riesgo que presenta, si tiene osteoporosis, problemas de coagulación, la medicación que está tomando, etcétera, señalan los fisioterapeutas consultados. «Hay muchos condicionantes que pueden contraindicar la manipulación», recuerdan.

En ese sentido, tanto Herrera como Castilla advierten de la importancia de ponerse siempre en manos de un profesional sanitario. «Uno tiene que mirar muy bien dónde va. Las profesiones sanitarias exigen una titulación homologada, una colegiación, una licencia sanitaria... Todo son garantías para el paciente», señala Herrera, que recuerda que supuestos terapeutas como quiroprácticos, quiromasajistas, etc. no son profesionales sanitarios. «No son una profesión sanitaria y, por tanto, no están habilitados legalmente para tratar pacientes».

«Hemos visto muchos casos de intrusos que han lesionado a pacientes», añade Castilla, que anima a desconfiar de supuestos tratamientos milagrosos y buscar siempre profesionales sanitarios debidamente acreditados.
«Si uno nunca se pondría en manos de un abogado, un juez o un bombero que no fuera un profesional, tampoco debe hacerse en el caso de los fisioterapeutas», zanja.

En la misma línea, Beatriz Torres Blanco, secretaria de comunicación de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) recuerda que las manipulaciones, especialmente a nivel cervical, deben realizarse siempre por un profesional cualificado. «Por el cuello pasan múltiples estructuras neurovasculares que pueden verse dañadas si estas técnicas se realizan de manera incorrecta», remacha.