MEDIO AMBIENTE
Medio Ambiente

Los Premios Fundación BBVA a la Conservación de la Biodiversidad reconocen al periodista de EL MUNDO Carlos Fresneda, la protección de los elefantes y el ibis eremita

De Cádiz al Pacífico latinoamericano, de los corredores africanos de elefantes a México: la vigésima edición de estos galardones de la FBBVA ha premiado proyectos que intentan salvar a algunas de las especies más amenazadas del mundo y a los comunicadores que sensibilizan sobre los problemas ambientales

El periodista de EL MUNDO Carlos Fresneda ha sido uno de los galardonados por la FBBVA
El periodista de EL MUNDO Carlos Fresneda ha sido uno de los galardonados por la FBBVAMIGUEL FRESNEDA
Actualizado

Hace 20 años nacieron los Premios Fundación BBVA a la Conservación de la Biodiversidad. Unos galardones que se han consolidado como una referencia internacional y que distinguen anualmente proyectos y trayectorias que marcan la diferencia frente al gran desafío de nuestro tiempo: la pérdida de biodiversidad y el cambio climático.

En esta edición, el el periodista medioambiental de El Mundo, Carlos Fresneda, ha sido reconocido en la categoría de Difusión del Conocimiento y Sensibilización en otros formatos por sus continuas propuestas de soluciones ante la crisis ambiental. Porque incluso más que periodista, Fresneda es la voz de los ‘ecohéroes’: personajes a menudo desconocidos por el público cuya labor en defensa del medio ambiente está marcando la diferencia en muchos lugares del planeta.

En 2025, estos galardones concedidos por la Fundación BBVA han querido subrayar tanto los éxitos tangibles en la recuperación de especies amenazadas como la labor -menos visible y no por ello menos crucial- de quienes construyen una conciencia colectiva en torno a la conservación. De Cádiz al Pacífico latinoamericano, de los corredores africanos de elefantes, de México a Chile. Esta edición de los Premios eleva y pone el foco en logros e historias locales y globales.

Un milagro en Cádiz

En la categoría de Actuaciones en España, el premio ha recaído en el Proyecto Eremita, impulsado por el Zoobotánico de Jerez. El ibis eremita desapareció de la península ibérica hace siglos. ¿Cómo reconocer un ibis eremita? Fácil: plumaje negro, pico curvado y una calvicie inconfundible coronando la cabeza.

Este animal, antes distribuido por el norte de África, Oriente Próximo, el sur de Europa y Europa Central, dejó de habitar todos esos territorios y solo logró sobrevivir en Marruecos, donde subsisten en libertad unos 700 ejemplares sedentarios.

Ejemplar de Ibis Eremita
Ejemplar de Ibis EremitaZoobotánico de Jerez

A comienzos de los años 2000, apenas quedaban unos pocos centenares de ejemplares en Marruecos. "En los últimos 50 años ha sufrido un declive del 90% de su población mundial a causa de la persecución directa, los pesticidas y los cambios en el uso del suelo, que con el tiempo han convertido los pastizales en campos de cultivo", explica Miguel Ángel Quevedo, coordinador del proyecto.

Esta iniciativa vio la luz en 2003, cuando un grupo de expertos impulsado por el Programa de Medio Ambiente de Naciones Unidas propuso reintroducir la especie en el sur del país. Así, un grupo de biólogos inició en Cádiz un programa de cría en cautividad y liberación con un método tan curioso como eficaz: los cuidadores se disfrazaban con cascos y camisetas negras para que las crías no asociaran a los humanos "reales" con su supervivencia. Dos décadas después, los resultados hablan solos: una colonia estable de ibis eremitas que ya se reproduce en libertad y que incluso ha conectado sus rutas migratorias con poblaciones austríacas. Un hito en la reintroducción de una de las aves más amenazadas del planeta.


Once países unidos por las aves playeras

El reconocimiento en Latinoamérica ha ido a parar al Proyecto de Aves Playeras Migratorias del Pacífico, coordinado desde Colombia. Nacido en 2011 como un modesto grupo estudiantil, hoy integra a organizaciones de once países, de México a Chile. Su misión: proteger miles de kilómetros de costa y humedales que sirven de refugio a estas aves en sus rutas migratorias.

Aves playeras en Nicaragua
Aves playeras en NicaraguaProyecto de Aves Playeras Migratorias del Pacífico

La red no solo recopila datos científicos, sino que también trabaja con comunidades locales, desde pescadores hasta productores de sal. A través de festivales, programas educativos o acuerdos con el sector inmobiliario, han logrado que playas y salinas puedan compartirse entre aves y humanos. Un modelo en el que la conservación se entiende como beneficio compartido y no como imposición.

Elefantes en crisis: una lucha global desde África

El Premio Mundial de Conservación ha distinguido al Elephant Crisis Fund, con sede en Kenia, y su trabajo para proteger a los elefantes africanos. Bajo el paraguas de "Save the Elephants", este fondo ha financiado cientos de pequeñas iniciativas comunitarias en 34 países de ese continente. Nació para combatir la caza furtiva y el tráfico de marfil —responsables de la muerte de 100.000 paquidermos entre 2010 y 2012—, pero ha evolucionado hacia un reto aún más complejo: la convivencia con comunidades humanas.

Un ejemplar de elefante africano
Un ejemplar de elefante africanoElephant Crisis Foundation

Los elefantes arrasan cultivos enteros en una noche o destrozan depósitos de agua, generando tensiones con poblaciones que ya viven en condiciones difíciles. Para evitarlo, la organización ha diseñado una "caja de herramientas" que incluye desde planificación territorial hasta cultivos alternativos o sistemas judiciales fortalecidos. Todo bajo la filosofía de One Health: sin comunidades fuertes y saludables, no puede haber conservación efectiva. "Si la gente sufre malnutrición o los niños no pueden ir al colegio, no se van a preocupar por los elefantes. Por eso parte de nuestro trabajo consiste en empoderar a las comunidades", explica el CEO de la fundación, Frank Pope.


La fuerza de la palabra y la imagen

Más allá de las actuaciones sobre el terreno, estos galardones también reconocen las trayectorias de quienes logran que la sociedad comprenda y sienta la urgencia por proteger el medio ambiente. En la categoría de formatos audiovisuales, el galardón ha sido compartido por la periodista Josefina Maestre, directora del veterano programa Reserva Natural de Radio 5, y José Ramón González Pan, jefe de publicaciones del Organismo Autónomo de Parques Nacionales. Maestre lleva más de tres décadas trasladando la voz de científicos y naturalistas a los oyentes mientras González Pan ha convertido la divulgación audiovisual en un puente entre la investigación y la ciudadanía, con hitos como la serie De parque en parque en TVE.

José Ramón González Pan
José Ramón González PanFBBVA

El premio en la categoría de otros formatos ha sido compartido por la escritora Mónica Fernández-Aceytuno y el periodista de EL MUNDO Carlos Fresneda. "Las noticias medioambientales me han servido de antídoto para no convertirme en el triste notario del día a día", dice Fresneda, que ha compaginado sus corresponsalías en Nueva York, Londres y ahora París, con la información ambiental. El tiempo apremia, las soluciones urgen y, lamentablemente, los medios no otorgan el espacio necesario a temas medioambientales. "Parece que el mundo climático solo interesa cuando hay un desastre y cuesta darle continuidad en los medios", reflexiona el periodista.

Por su parte, Mónica Fernández-Aceytuno ha tejido a lo largo de décadas un universo literario -desde su Diccionario Aceytuno de la naturaleza hasta columnas y libros- que devuelve a la naturaleza el valor de lo cotidiano.