Durante todo este mes de enero, Júpiter se muestra espléndido, pues ha estado en oposición, iluminado frontalmente por el Sol y a su mínima distancia de la Tierra el día 10. En los cielos oscuros de este fin de semana (el novilunio es el domingo 18) aparece aún más resplandeciente.
Superbrillante
Júpiter se localiza muy fácilmente en estas frías noches de enero. Se encuentra en la constelación de Géminis, formando una bella estampa junto a las brillante estrellas Cástor y Pólux. El gigante gaseoso domina toda la noche: aparece superbrillante por el sudeste según se oscurece el cielo después del atardecer y va ganando altura según avanza la noche.
La escena se completa con la reina de las constelaciones invernales, Orión, que puede verse a la derecha con sus brillantísimas estrellas Betelgeuse (de tono rojizo) y Rígel (azulada). Junto a Rígel, las otras dos estrellas blanquecinas y muy brillantes que titilan en la parte inferior e izquierda son Sirio y Proción. La escena está esquematizada en la ilustración que encabeza este artículo.
El novilunio tiene lugar el domingo 18, por lo que estas noches son muy oscuras y, en ausencia de nubes, los cielos transparentes de estas noches frías permiten disfrutar del cielo en condiciones óptimas, esto hace que Júpiter, junto con las brillantes estrellas cercanas, resplandezcan de manera singular.
Oposición
Si Júpiter se muestra tan brillante estos días es porque se encuentra cerca de su oposición. Esto significa que Júpiter, la Tierra y el Sol se situaron sobre la misma línea recta el día 10 de enero. En esta configuración, el planeta gigante está lo más cerca posible de nuestro planeta, pero, aun así, su distancia supera los 600 millones de kilómetros. La Tierra y Júpiter pueden ser vistos como dos corredores que avanzan por sus calles respectivas (las órbitas). El día 10, nuestro planeta, que venía por detrás de Júpiter, se ha situado a su altura y lo ha adelantado. Es un fenómeno que se repite cada 13 meses aproximadamente (en 2027 se dará el 11 de febrero).
En esta configuración, el planeta gigante se levanta según se acuesta el Sol y atraviesa la bóveda celeste para acostarse al amanecer. En la mitad de la noche se encuentra a unos 50 grados de elevación en condiciones inmejorables para su observación desde España. En términos astronómicos: su magnitud es ahora de -2,7 y su diámetro aparente mide 46,4 segundos de arco (unas 40 veces menos que el de la luna llena).
Con un pequeño telescopio o unos buenos prismáticos, podemos aprovechar para ver los satélites galileanos del gran gigante gaseoso, las cuatro lunas que fueron descubiertas en 1610 por Galileo con su rudimentario telescopio: Ío, Europa, Ganímedes y Calisto. Es una visión emocionante ver a estos cuerpos cerca de Júpiter, orbitando en torno a él, como si se tratase de un minisistema planetario. Y resulta emocionante porque el descubrimiento de estos cuatro satélites dio un importantísimo espaldarazo a la teoría heliocéntrica de Copérnico, pues aquí se veía claramente que había astros que no orbitaban alrededor del Sol.
Noches de enero
En enero, Mercurio permanece inobservable (pero hará una bonita aparición en el mes próximo). Tampoco podemos observar ahora a Venus ni Marte, que se encuentran en una línea de mirada muy próxima a la del Sol, pero Venus aparecerá a finales de mes en el crepúsculo vespertino, Saturno sigue siendo observable durante la primera parte de la noche, desde el sudoeste al oeste.
Durante el novilunio, en un lugar sin contaminación lumínica incluso podrá distinguirse el discreto brillo de la Vía Láctea antes de que el resplandor del amanecer asome por el este. Y según vaya avanzando el mes y la Luna vaya creciendo, se nos ofrecerán buenas oportunidades para apreciar, en lugares oscuros, la delicada iluminación del reflejo lunar. En estas condiciones no es fácil apreciar los colores del paisaje, pero la gama de tonos oscuros, grises y plateados comunica una maravillosa sensación de irrealidad.
A finales de mes, la Luna ya muy crecida (el plenilunio tendrá lugar el 1 de febrero) vendrá a situarse muy cerca de Júpiter para formar una bonita conjunción que será visible incluso en los cielos iluminados de las ciudades.
Rafael Bachiller es director del Observatorio Astronómico Nacional (Instituto Geográfico Nacional) y académico de la Real Academia de Doctores de España.




