- Aliança Orriols desembarca en Barcelona en su plan para hundir a Junts en 2027: 4.000 nuevos militantes y asaltar los cuatro "estandartes nacionalistas"
- Junts Puigdemont elige a uno de sus fieles para Barcelona tras el 'no' de Mas y el fundador de Mediapro
El plan de Aliança Catalana para hundir a Junts arrebatándole buena parte de su electorado lleva meses gestándose e incluye el asalto de la formación que lidera Sílvia Orriols a Barcelona, con la firme intención de entrar en su Ayuntamiento en 2027 y de debilitar al partido de Carles Puigdemont en la capital catalana.
Orriols trabaja con un planteamiento ambicioso, lo que explica que, tal y como ha podido saber EL MUNDO, ofreciera al líder del sector crítico de Junts, Jaume Giró, encabezar su lista para la Ciudad Condal con la doble intención de contar con un candidato de garantías y de mermar las opciones del partido del prófugo arrebatándole el máximo exponente de su ala posibilista, la más cercana a los postulados de la antigua Convergència.
Según confirman fuentes de Aliança Catalana a este diario, ofrecieron a Giró liderar su candidatura en Barcelona a principios de octubre, un mes después de que el también ex conseller de Economía de la Generalitat abandonara la Ejecutiva de Junts y entregara su acta de diputado en el Parlament alegando que «las orientaciones actuales del partido no coinciden con la manera que conviene y necesita el país», es decir, por diferencias insalvables con Puigdemont y su hoja de ruta.
Los de Orriols argumentaron a Giró que su fichaje les permitiría «ensanchar la base» electoral de Aliança Catalana y «captar a mucho ex votante de Convergència». En 2023, Junts consiguió convencer a ese electorado con Xavier Trias como candidato, lo que le permitió ganar las elecciones con 11 concejales, a pesar de que el pacto entre el PSC, el PP y los comunes condujo, después, al socialista Jaume Collboni a la Alcaldía. El aura convergente de Trias, que escondió tanto como pudo las siglas de Junts durante la campaña, resultó determinante para cosechar su agridulce triunfo.
«¿Quién podría decir que Aliança es de ultraderecha y xenófoba con Giró como candidato?», reflexionan fuentes de la nueva formación separatista, evidenciando la intención de modular su discurso y blanquear su sesgo de tintes racistas para pasar de ser una formación independentista residual a una capaz de concitar mayorías.
Sin embargo, Giró declinó la propuesta de Aliança Catalana porque, precisan fuentes de la formación de Orriols, «no veíamos de la misma manera el tema de la inmigración».
El también ex directivo de La Caixa no ha roto el carné de Junts; continúa siendo militante de base, hecho que desconocían los negociadores de Aliança Catalana.
Tras recibir el no de Giró, Orriols está sondeando al publicista que lideró la campaña de Joan Laporta para volver a la presidencia del FC Barcelona, Lluís Carrasco, tal y como reveló EL MUNDO la pasada semana. Ex director de marketing de TV3 y de la cadena radiofónica Rac1, y recientemente célebre por idear para Laporta la gigantesca lona colocada junto al Santiago Bernabéu con la que promocionó su candidatura a la presidencia azulgrana, es nieto del dirigente nacionalista Manuel Carrasco i Formiguera, fusilado por las tropas franquistas durante la Guerra Civil, y un declarado independentista con dominio de las redes y presencia en las tertulias deportivas.
Que en el guion inmediato de Aliança Catalana figura irrumpir en el Consistorio barcelonés lo prueba que el pasado viernes inaugurara su sede en el Ensanche de la Ciudad Condal. «El voto independentista en Barcelona está muy atomizado, confiamos en superar el 5% de voto para entrar y tener peso con hasta cinco concejales. Si entró la CUP, por qué no lo podemos hacer nosotros», reflexionan voces de la formación separatista en conversación con este periódico.
Las operaciones para entrar en el Ayuntamiento de Barcelona están siendo dirigidas por Jordi Amela, lugarteniente de Orriols en la capital catalana y su provincia. Entre sus planes figura la posibilidad de presentar candidatura en localidades del cinturón rojo de Barcelona, actualmente controlado por los socialistas, e incluso feudos inexpugnables del PSC como Sabadell. Pero eso dependerá de que, antes, Aliança Catalana haya conseguido multiplicar su número de militantes, que actualmente ronda los 2.000 y que debería llegar a 5.000 o 6.000 para contar con un músculo logístico suficiente para diversificar sus candidaturas. Las que sí están decididas, además de Barcelona, son las de Girona, Vic y Manresa, según confirman fuentes del partido secesionista, al ser consideradas «estandartes del nacionalismo» catalán.
Mientras tanto, Puigdemont está volcado en la designación de su candidato de Barcelona. Tras ser rechazado por el ex conseller de Interior de la Generalitat y ex mano derecha de Trias en su época como alcalde, Joaquim Forn; por el ex president Artur Mas y por el fundador de Mediapro, Tatxo Benet, el prófugo se está resignando a elegir al portavoz de Junts, Josep Rius, como alcaldable. Pero su máxima aspiración es evitar que el delfín de Trias, el concejal Jordi Martí, presente también candidatura y fuerce la celebración de unas elecciones primarias que desgastarían la imagen del partido.

