Illa arenga a los militantes socialistas y les pide seguir con la "cabeza alta"
El presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, ha protagonizado este sábado el último Consejo Nacional del año del PSC, donde ha realizado un balance estratégico de un 2025 marcado por la consolidación de su Gobierno. En su intervención como primer secretario de la formación, Illa ha instado a sus compañeros a "mirarse al espejo con la cabeza alta" y sentirse orgullosos de ser militantes socialistas. No obstante, el president ha optado por omitir cualquier referencia a los escándalos que han afectado al PSOE y a la figura de Pedro Sánchez durante los últimos meses.
Illa ha defendido firmemente las políticas del Ejecutivo central, destacando la robustez de la economía española y los progresos en vivienda, aunque matizando que todavía "falta mucho" por recorrer. De cara al futuro inmediato, ha prometido que a principios de 2026 se materializará la "financiación singular y solidaria". Este nuevo sistema, derivado del pacto con ERC para su investidura, ha sido objeto de críticas por parte de diversas comunidades autónomas lideradas por el PP e incluso por algunos barones socialistas. Ante este escenario, Illa ha asegurado que, pese al "ruido", su administración seguirá avanzando en este compromiso económico.
En el ámbito legislativo, el mandatario ha señalado que el 2026 será el año de la "plena aplicación de la amnistía", subrayando la importancia de que sea efectiva lo antes posible. Esta medida de "olvido penal" afecta directamente a la situación de Carles Puigdemont, cuyo caso sigue pendiente de resoluciones judiciales en Europa y en el Tribunal Constitucional. Finalmente, el president ha buscado proyectar una imagen de unidad institucional al reivindicar la herencia de sus predecesores. Illa ha elogiado la eficacia de José Montilla, la institucionalidad de Josep Tarradellas y el "catalanismo integrador" de Jordi Pujol. Asimismo, ha recordado a Pasqual Maragall, cuya idea de Cataluña era inseparable de su visión de España y Europa.
La estrategia de Salvador Illa se asemeja a la de un arquitecto que construye un puente en medio de una tormenta: mientras los vientos externos de la polémica política sacuden la estructura, él se concentra en asentar los pilares de la financiación y la amnistía para asegurar que la estabilidad se mantenga el próximo año.