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Junts no rompió con el PSOE para rectificar ante el primer guiño de Pedro Sánchez. Que el presidente del Gobierno asuma ahora públicamente el relato de los neoconvergentes y reconozca que el divorcio se produjo por sus "incumplimientos" no basta a Carles Puigdemont, quien tampoco se conforma por la aprobación de medidas menores reclamadas por su formación y relacionadas con la mejor financiación de los ayuntamientos y entes locales, aunque las celebra.
Así lo ha confirmado este miércoles la vicepresidenta de Junts, Míriam Nogueras, quien ha asegurado que "no cambia la posición" y que su formación "está donde estaba". "No hay negociaciones ni conversaciones, la legislatura está bloqueada", ha insistido la también portavoz neoconvergente en el Congreso.
"Hasta que los temas gordos pendientes no se arreglen, no cambiaremos de discurso", precisaban ayer a EL MUNDO fuentes de la dirección de Junts, para después señalar como esos asuntos centrales la ejecución de la amnistía a Puigdemont, la oficialidad del catalán en la Unión Europea -que el Ejecutivo dio por aparcada- o la aprobación de la delegación de las competencias de inmigración a Cataluña, ahora estancada en su tramitación parlamentaria por el no de Podemos a respaldarla. Hoy, Nogueras ha aludido a las mismas cuestiones y ha retado a Sánchez a dar cumplimiento a todos esos acuerdos pendientes si quiere que Junts contemple replantear su postura. "Nosotros hemos roto y hemos roto de verdad. Ya negociamos 22 meses en Suiza, ahora hemos tomado decisiones", ha insistido la líder de Junts en las Cortes generales.
Fuentes de la formación independentista reconocen que "se está intentando reconducir la relación por parte de los socialistas" y que "quizás" esos gestos permitan que "tema a tema vayan saliendo cosas", esto es, que medidas que los nacionalistas consideren "buenas para Cataluña" -como las ayer anunciadas por Sánchez- puedan recibir su apoyo en el Congreso. Pero el bloqueo a la legislatura continúa y así lo ha reafirmado públicamente Nogueras esta misma mañana desde Barcelona, a través de una comparecencia convocada a tal efecto en la sede de su partido.
"La oferta de Sánchez es ahora muy floja, no nos vale", insisten otras fuentes de Junts. Los principales dirigentes de la formación secesionista, entre los que también se encuentra su secretario general, Jordi Turull, han pasado las últimas semanas subrayando que la legislatura está totalmente bloqueada e incluso sugiriendo a Sánchez que tal vez haya llegado el momento de adelantar elecciones ante la falta de horizonte que provoca el fin de la mayoría de investidura.
Una rectificación tan temprana de Junts no hubiera sido comprendida por sus bases, que avalaron con un 87% de los votos la ruptura con Sánchez, ni por los alcaldes de la formación, que presionaron a Puigdemont para que finalizara su alianza con el PSOE al advertir que el pacto estaba dando alas a Aliança Catalana a sólo dos años de las elecciones municipales de 2027.
Además, Junts se encuentra actualmente en estado de shock después de que la pasada semana el CIS catalán publicase una encuesta en la que vaticinaba un empate a diputados en el Parlament entre los herederos de Convergència y el partido que lidera Sílvia Orriols, tras perder los de Puigdemont hasta 16 de sus actuales escaños y aumentar hasta 18 los de la alcaldesa de Ripoll.
ERC se suma a la presión
El enroque del prófugo resulta previsible para ERC. "Junts no rompe con el PSOE por sus incumplimientos, Junts rompe con el PSOE por intereses empresariaes e ideológicos. Y eso no lo van a cambiar leyes ni buenas palabras. He aquí el error de Sánchez", diagnosticó ayer el portavoz de los republicanos en el Congreso, Gabriel Rufián.
Desde Cataluña, sin embargo, ERC optó por unirse a la presión de Junts. "La paciencia se nos está acabando", manifestó la portavoz de ERC en el Parlament, Ester Capella. "Somos pacientes, pero, más allá de los buenos discursos, habría que cumplir las obligaciones concretas", añadió la dirigente independentista.
Los republicanos están ofreciendo mucho margen al Gobierno para cumplir con la "financiación singular" que ERC pactó con el PSC a cambio de la investidura de Salvador Illa como president, pero esperan que las concreciones sobre el cupo catalán lleguen entre enero y febrero, y que éstas incluyan aspectos como las modificaciones legislativas necesarias para que la Generalitat pueda recaudar el 100% del IRPF o el respeto al principio de ordinalidad, ese que estipula que las comunidades autónomas que más aportan sean también las que más financiación reciben del Estado.
"ERC sólo da por rotas las negociaciones cuando realmente no hay margen para avanzar", precisó Capella, quien aseguró que las negociaciones sobre la financiación catalana continúan en marcha a tres bandas: Generalitat, Gobierno y ERC.
El partido de Oriol Junqueras necesita mantener a Sánchez con vida porque el fin abrupto de la legislatura implicaría que esa suerte de concierto económico acordado con Illa no vería nunca la luz, siendo automáticamente acusados los republicanos por el resto del independentismo de haber ungido al socialista a cambio de nada.
