El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, no ha logrado los apoyos necesarios para aprobar los Presupuestos municipales, al haber recabado únicamente el respaldo de ERC a las cuentas. Finalmente, los comunes se han abstenido, lo que abocará al socialista a recurrir a una vía extraordinaria para sacar adelante su proyecto presupuestario: vincularlos a una cuestión de confianza.
Es la segunda vez que Collboni usa este mecanismo , que fue utilizado por primera vez en 2013 por el entonces alcalde Xavier Trias, y que también empleó Ada Colau. La Ley Orgánica del Régimen Electoral General (Loreg) prevé que el primer edil de la ciudad pueda ligar la aprobación de los Presupuestos a su continuidad en el cargo si han sido tumbados previamente. Aunque salga derrotado en la votación -como le ocurrió a Trias y le ocurrirá a Collboni- las cuentas quedarán aprobadas automáticamente 15 días después si la oposición no presenta a un candidato alternativo y con la mayoría suficiente para relevar al alcalde.
Collboni ya acudió a la cuestión de confianza para aprobar los Presupuestos de 2024, y en 2025 los prorrogó. Este año, el socialista aspiraba a conseguir el apoyo de los comunes para verlos sustanciados por la vía ordinaria, pero la formación de Colau acabó absteniéndose, condenándolo a volver a recurrir a la cuestión de confianza: un método que evidencia la debilidad de su gobierno, pero que también le permitirá impulsar unas cuentas diseñadas a su antojo.
Entre las exigencias de los comunes figuraba el compromiso de prohibir las compras especulativas de vivienda -no únicamente a estudiarlo, como había prometido el PSC- y poner fin a la promoción turística de Barcelona desde el Ayuntamiento.
Además de la abstención del partido hermano de Sumar, los Presupuestos de Collboni han sido rechazados, también, por Junts, el PP y Vox.

