CATALUÑA
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Temporal de lluvias

La dana Alice reabre el debate en Cataluña sobre las expropiaciones de viviendas en zonas inundables

La Generalitat mantiene la fase de emergencia y aprueba hoy un primer paquete de ayudas económicas para las comarcas del sur de Tarragona

Vecinos de La Ràpita (Tarragona) limpiando las calles por los efectos de las lluvias torrenciales en el sur de la provincia.
Vecinos de La Ràpita (Tarragona) limpiando las calles por los efectos de las lluvias torrenciales en el sur de la provincia.Andreu EstebanEFE
Actualizado

Cataluña volvió a sufrir ayer una nueva jornada de lluvias torrenciales que derivó en reproches políticos y en la reclamación desde los municipios afectados de cambios urbanísticos «de carácter estructural», como la expropiación de viviendas en zonas inundables, para reducir el riesgo en futuros episodios de fuertes precipitaciones.

La Generalitat mantuvo todo el día el Plan Inuncat en fase de emergencia en las comarcas tarraconenses del Montsià, Baix Ebre, Ribera d'Ebre, Terra Alta y Baix Camp. Daños en viviendas y mobiliario urbano, 18 heridos, más de 2.500 llamadas al teléfono de emergencias 112 desde la tarde del sábado y centenares de actuaciones de los bomberos por avisos de personas atrapadas con sus vehículos en carreteras y caminos, así como por árboles caídos y desprendimientos de piedras.

La borrasca deja, hasta ahora, récords de lluvias en los últimos 60 años en poblaciones que han rozado los 300 litros por metro cuadrado. Pese a la previsión de menor intensidad para este martes, la fase de emergencia se mantiene, excepto en el Baix Camp, para facilitar las tareas de reconstrucción y de recuperación de la movilidad en vías de alta densidad como como la AP-7 y la N-340. La dana Alice (descrita por su características como una borrasca o perturbación) obligó a suspender las clases en escuelas y universidades y la actividad no urgente en centros de salud y juzgados.

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, anuló su agenda a primera hora de la mañana y se desplazó hasta Tortosa para dirigir el Consejo Asesor del Plan Inuncat, junto al consejero de la Presidencia, Albert Dalmau, y la titular de Interior y Seguridad Pública, Núria Parlon. De todos modos, el jefe del Govern recibió las críticas de Junts per Catalunya y Esquerra Republicana por haber asistido el domingo a los actos del Día de la Fiesta Nacional y no haber visitado las comarcas del sur de Tarragona en el inicio de la borrasca.

El líder neoconvergente, Carles Puigdemont, reprochó al socialista haber priorizado «la agenda españolizadora» a las intensas lluvias que afectaron a varias poblaciones de esa provincia. «La ambición de gobernar un país significa estar en el Palau de la Generalitat atendiendo y pensando en el sur del territorio y no rindiendo homenaje a la Monarquía en el Palacio Real», criticó por su parte el vicesecretario general de Comunicación de ERC, Isaac Albert.

La portavoz del PSC, Lluïsa Moret, salió al paso de los reproches de los partidos independentistas y aseguró que el president «estuvo desde el primer momento conectado al espacio de toma de decisiones». Illa aterrizó en el aeropuerto de El Prat a las 17.20 horas y se conectó con el Centro de Coordinación Operativa de Cataluña desde su domicilio, en La Roca del Vallès (Barcelona). El Govern justifica que la alerta por el temporal llegó cuando el presidente estaba en Madrid y que la alerta máxima se produjo cuando ya se encontraba en Cataluña.

Alcaldes de Tarragona

Entre las reuniones que mantuvo ayer, el presidente de la Generalitat se entrevistó con los alcaldes de los municipios afectados, algunos de los cuales le trasladaron su «preocupación» por unos episodios que pueden repetirse con mayor frecuencia que la que se había conocido hasta el momento en una zona propensa a estos fenómenos. En esas conversaciones se abordó el tema de las expropiaciones de propiedades en cursos de agua y el Ejecutivo se comprometió a «recoger el guante».

Una de las voces más claras fue la de Joan Roig, alcalde de Alcanar (10.000 habitantes), el municipio más meridional de Cataluña, situado en el límite con la Comunidad Valenciana, quien pidió «una acción contundente» que vaya más allá de las «acciones reactivas» para reparar y conceder ayudas. Precisamente hoy, el Govern aprobará en su Consejo Ejecutivo un primer paquete de subvenciones de 10 millones de euros y 50 millones en créditos bonificados a través del Instituto Catalán de Finanzas.

La necesidad de plantear expropiaciones de terrenos inundables y trasladar a las personas que «viven en casas en medio del barranco» ya fue abordada por Roig en una entrevista previa en TV3. «Lo que se ha hecho es robarle el espacio al agua, que tiene memoria y viene a buscar lo que es suyo», describió de forma gráfica el alcalde de Esquerra Republicana las consecuencias de «las construcciones urbanísticas sin rigor de los años 60, 70 y 80» del pasado siglo.

Expresando el sentir de varios ediles de la zona, el regidor de Alcanar subrayó que la propuesta no surge de la tensión del momento, sino de una reflexión que se remonta a hace bastante tiempo y que cuenta con el acuerdo de vecinos afectados.

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, encabeza el Consejo Asesor del Plan Inuncat en el Parque de Bomberos de Tortosa (Tarragona).
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, encabeza el Consejo Asesor del Plan Inuncat en el Parque de Bomberos de Tortosa (Tarragona).RUBÉN MORENO

El replanteamiento urbanístico en zonas de riesgo de inundación, con expropiaciones de propiedades y cese de actividades, ha vuelto a la palestra en Cataluña con la borrasca Alice. A raíz de la dana de hace un año, el Govern anunció una revisión cartográfica para localizar vulnerabilidades y áreas de riesgo grave de anegamiento antes de estudiar posibles actuaciones, que podrían ir desde la restricción de algunos negocios hasta el traslado de viviendas o incluso barrios a zonas más seguras. El Ejecutivo informó entonces de que solo 225 municipios tenían vigente un plan de emergencias entre los 521 con alto riesgo de inundación y concedió un plazo de dos años para su aprobación.

Hace dos semanas, el Parlament aprobó el decreto de gestión del riesgo de inundación de los campings catalanes, que impone medidas para evaluar su viabilidad y busca establecer protocolos claros para minimizar el impacto de riadas, sin que implique cierres automáticos de instalaciones. Los terrenos con mayor riesgo serán los primeros en ser analizados.

El debate se reabre cuando, en pocos días, se cumplen diez años de la tragedia en una residencia de la tercera de edad de Agramunt (Lleida), donde cuatro personas murieron y cinco resultaron heridas como consecuencia de una inundación en el semisótano después de desbordarse el cercano río Sió [a unos 50 metros] por un temporal de lluvia y viento. El episodio del 3 de noviembre de 2015 provocó, entre otros cambios, que el geriátrico no pudiera usar la planta baja para habitaciones y que el Ayuntamiento tuviera que reubicar la guardería municipal en otra zona de la localidad.