CATALUÑA
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Junts exige un cupo catalán más duro para no romper con Sánchez: "Si la negociación llega a su fin, buscaremos otras vías"

Sin perspectiva para la vuelta de Puigdemont y ante el desplome en las encuestas, el partido independentista busca recuperar la iniciativa

La portavoz de Junts en el Parlament, Mònica Sales.
La portavoz de Junts en el Parlament, Mònica Sales.Gorka LoinazAraba
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Junts está aturdida: la vuelta de su líder a España continúa dificultándose después de que ayer el Tribunal Constitucional se negara a suspender la orden de detención que pesa sobre Carles Puigdemont y de que, recientemente, el abogado de la Comisión Europea haya pedido al Tribunal de Justicia de la UE que considere «inaplicable» la Ley de Amnistía. Sus perspectivas electorales son nefastas: las concesiones arrebatadas al Gobierno en los dos últimos años no están resultando rentables para los neoconvergentes, que se desploman en el Congreso -donde pierden tres de sus siete diputados- y en el Parlament, donde Aliança Catalana se le aproxima a sólo dos escaños, según los últimos sondeos. Por ello, busca desesperadamente una reacción que le impulse en Cataluña y le haga recuperar la iniciativa. Su plan es exigir a Salvador Illa y a Pedro Sánchez renegociar la «financiación singular» pactada con ERC para convertirla en un «verdadero concierto económico» y atribuirse el mérito de acabar con el «déficit fiscal» catalán.

Puigdemont pretende negar a Oriol Junqueras la paternidad de la nueva financiación catalana, como ya le negó la de la Ley de Amnistía, cuando reescribió el texto que PSOE y ERC habían redactado inicialmente, para acabar incluyendo todas las peticiones que Puigdemont creía necesarias para poder regresar libremente sin ser detenido ni juzgado.

Los herederos de Convergència exhibirán sus intenciones en el Debate de Política General, que ayer arrancó en el Parlament, y en el que exigirán a Illa que bendiga su propuesta de cupo catalán bajo amenaza de retirar, definitivamente, su apoyo a Sánchez si no lo hace. La situación del president es comprometida porque aceptar el chantaje de Junts implicaría un automático divorcio con ERC, socio prioritario del PSC en Cataluña y del que depende la aprobación de los Presupuestos de la Generalitat y la estabilidad del mandato del socialista. De no sacarlos adelante, el Govern de Illa afrontaría su segunda prórroga presupuestaria y perdería el crédito de gran gestor con el que alcanzó la Presidencia.

A la espera de conocer cómo se posicionará el PSC ante la propuesta de concierto que Junts llevará a votación el jueves, en la última sesión del debate, Illa arrancó su discurso inaugural exigiendo la «aplicación ágil, efectiva y plena de la Ley de Amnistía aprobada por el Congreso y avalada por el Tribunal Constitucional». Esto es, reclamando alfombra roja para el retorno de Puigdemont. «En esta Cámara falta gente», añadió, nombrando a continuación al fugado.

En el cierre de su alocución, el jefe del Ejecutivo catalán definió la nueva financiación catalana como un «compromiso troncal» de su Govern. «Valoraremos todas las propuestas y haremos nuestra propuesta concreta», prometió Illa, dando a entender que el modelo final puede incorporar aportaciones de diferentes actores, no sólo de ERC.

La portavoz de Junts, Mònica Sales, exigió al PSC que «se moje» y se «alinee» con el Acuerdo de Bruselas, el pacto de investidura que firmaron el PSOE y Junts a cambio de su apoyo a la investidura de Sánchez como presidente dl Gobierno y que ya hacía referencia a «una modificación de la Ley de Financiación de las Comunidades Autónomas (LOFCA) que establezca una cláusula de excepción de Cataluña que reconozca la singularidad en la que se organiza el sistema institucional de la Generalitat y facilite la cesión del 100% todos los tributos que se pagan en Cataluña».

Ayer, Sales alegó que las promesas de Illa no se podrán cumplir «sin acabar con el déficit fiscal, que es una cuestión fundamental para Junts» y le reclamó «acabar con el ahogo al que nos somete España cada día».

A diferencia de ERC, Junts exige que la cuota de solidaridad que Cataluña debería transferir a Hacienda una vez recaudados todos los tributos la decida la Generalitat y no sea la resultante de una negociación con el Gobierno.

"Se juegan muchas cosas"

La amenaza de Junts ha sido reiterada este miércoles por el lider neoconvergente en el Parlament, Albert Batet, quien ha advertido a Illa que "se juegan muchas cosas". "Si el camino de la negociación llega a su fin, buscaremos otras vías", ha añadido, antes de urgirle a respaldar sus medidas en las votaciones que tendrán lugar el jueves en la Cámara catalana, y entre las que figurará una referida al concierto económico, así como otras relativas al endurecimiento de las políticas migratorias.

Illa ha rebatido a los herederos de Convergència que está dipuestos a escuchar sus propuestas, "si no contradicen los acuerdos con ERC y los comunes", los partidos con los que acordó su investidura.

Aferrándose al comentario del president, ERC le ha hecho saber que se "se le acaba el tiempo". "Está en el descuento", ha alertado el portavoz de los republicanos, Josep Maria Jové, a Illa, con la intención de apremiarle a dar cumplimiento a su pacto sobre la "financiación singular" para Cataluña. Esa misma financiación que ahora Junts aspira a moldear a su antojo.