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"Les quiero hacer un anuncio, si soy presidente de la Generalitat, el director general de la Policía será el mayor Josep Lluís Trapero". Lejos de su habitual discreción, el socialista Salvador Illa buscó protagonismo en el debate electoral de TV3 del pasado 7 de mayo y anunció la vuelta de uno de los agentes más conocidos en Cataluña, el policía del 1-O cuyas dudas llevaron a una intervención desde Madrid por las sospechas ante su actuación frente al referéndum ilegal y sustituido por ERC hace ahora dos años.
Y este miércoles, tras la detención fallida de Carles Puigdemont, su nueva fuga de España y ante un Cuerpo "muy tocado" por el fracaso del dispositivo del 8-A, Trapero ocupó un lugar destacado en la primera visita del ya president Illa a los Mossos d'Esquadra, a los que prometió "alejar de la confrontación política" en esta "nueva etapa".
Siempre un paso por detrás de Pere Ferrer, director al que relevará cuando se consumen los cambios, y del comisario jefe Eduard Sallent, Trapero estuvo y se dejó ver ante los medios y la cúpula política y policial del Cuerpo. En concreto, lo hizo en un acto que el Govern de Illa había planeado como una auténtica declaración de intenciones, un "mensaje en sí mismo": la visita al cuartel general de los Mossos en Sabadell, conocido como complejo de Egara, en su primer acto oficial como presidente de la Generalitat.
A las 11.00 de la mañana, Illa llegó al recinto donde saludó a la consellera de Interior, Núria Parlón, acompañada de Sallent, Ferrer y varios representantes de la cúpula policial. A continuación empezó una visita privada, sin la presencia de los medios de comunicación y que se alargó algo más de una hora. Y en ella estuvo el propio Trapero sentado al lado de Parlón, la máxima responsable política de la policía autonómica desde que este lunes tomara posesión del cargo. Ambos ya se conocen de antes al compartir ciudad de origen, Santa Coloma de Gramanet.
Luego y en el patio interior del recinto, el presidente Illa y la consellera saludaron uno por uno a los responsables de las distintas unidades policiales. Y aquí Trapero apareció ante los medios junto a Sallent, el gran señalado por la fuga de Puigdemont y cuyo futuro se desconoce todavía. Pese a representar corrientes "opuestas" en el seno del Cuerpo, según fuentes conocedoras, ambos siguieron juntos la visita y escucharon la declaración institucional de Illa ante las cámaras. Un mensaje cargado de simbolismo al producirse apenas seis días después de la fuga de Puigdemont y en plena investigación interna para depurar responsabilidades.
Bajo la atenta mirada de Trapero, el hombre en la sombra desde que el propio Illa le señalara como el próximo director del Cuerpo, el presidente socialista destacó que los Mossos son "parte esencial del autogobierno" y, a su vez, garantizan "los derechos fundamentales". "Quiero ser claro: tenemos una buena policía, pero siempre se pueden hacer las cosas mejor". "Es necesario que los hombres y mujeres que forman parte del cuerpo de Mossos d'Esquadra puedan desarrollar su tarea alejados de la confrontación política", aseguró después.
"Hemos querido empezar escuchando las necesidades e inquietudes de los propios Mossos antes de tomar las decisiones que correspondan", advirtió Illa sobre la renovación de la cúpula policial que planea junto a Parlón. "Nos piden poder hacer su trabajo en las mejores condiciones aplicando rigor y en un clima sereno", anticipó tras reunirse también con representantes de los principales sindicatos .
Con sus palabras, Illa confirmó que el Govern ultima cambios en la cúpula de los Mossos, que empiezan por Trapero y podrían estar listos en unos días o incluso dentro de alguna semana. El Ejecutivo del PSC necesita margen para culminar los relevos y el plan del Govern es anunciar varios en conjunto, con el del mayor de los Mossos a la cabeza.
Con la visita de este miércoles, la voluntad del gabinete de Illa era conocer "de primera mano las inquietudes y necesidades que se puedan tener" en un Cuerpo "con los ánimos bajos", según fuentes sindicales. Es decir, desde el Ejecutivo se quería palpar antes el sentir interno de los Mossos para perfilar y acometer la renovación pensada. Y aquí la figura de Trapero, el policía del 1-O que dijo tener un plan preparado para detener a Puigdemont en 2017 -después de que la relación entre ambos fuera objeto de polémica- tendrá un papel destacado, como ya demostró este miércoles con su presencia permanente ante Illa.
De hecho, el Govern ha pedido "generar confianzas" entre el Cuerpo autonómico y el Ejecutivo, y al revés. Una tarea en la que Trapero tendrá un papel destacado, en un cargo más político que técnico y con los Mossos en el ojo del huracán por la huida de Puigdemont y la existencia de un "grupo incontrolado" de agentes que colaboran con el fugado.
El máximo responsable policial y el máximo responsable político "deben trabajar coordinadamente pero no deben confundir sus papeles", aseguró en una comparecencia parlamentaria en 2022. Entonces, Trapero acusó al Departamento de Interior de ERC de apartar a agentes que rechazan injerencias políticas. Un discurso a la par con la promesa de ayer de Illa de querer "alejar a los Mossos" de la "confrontación política".
Catapultado a nivel interno por Ramon Espadaler, entonces titular de Interior con Artur Mas y ahora conseller de Justicia de Illa, Trapero fue juzgado y absuelto tras pasar por la Audiencia Nacional por el 1-O. Fue restituido por Quim Torra y apeado luego por ERC, hasta ahora.

