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Cambio climático

Los detectives del clima y el caso del viento menguante: por qué está disminuyendo la tramontana en las costas de Baleares

Expertos y meteorólogos detectan un descenso en el viento del norte en los últimos años. "La tendencia es irregular pero es descendente", explica el ex delegado de la AEMET en las Islas, que prepara un informe sobre este fenómeno. Algunas boyas han detectado caídas de hasta un 50% de días al año

Un temporal azota el dique del Puerto de Andratx.
Un temporal azota el dique del Puerto de Andratx.José Luis Miró /Gaceta Náutica
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"Es un viento fuerte, seco, frío y limpio" que devuelve al cielo su "azul puro" y que "despeja la mente y tonifica el espíritu". Una fuerza natural que "inspira a poetas, pintores y cantantes, incluso Dalí le dedicó su Crist de la Tramuntana", escribe Miguel Félix Chicón.

Este marino mercante, que estuvo durante 26 años al frente de Salvamento Marítimo en Baleares, es una voz reconocida y autorizada en aquella zona del Mediterráneo.

Acaba de publicar 'Navegar es necesario' (Mallorca Press, 2025), un libro con una valiosa recopilación de sus artículos de divulgación sobre el mar.

En su obra, como no podía ser de otra forma, dedica un apartado a la tramontana. Es un viento mítico. El único con nombre femenino, cuya denominación procede del latín 'transmontanus', más allá de las montañas, ya sean los Pirineos o los Alpes, las murallas naturales que el viento sortea para acabar expandiéndose por el mar y agitar las aguas con la violencia de una coctelera.

"La tramontana es la reina del Mediterráneo", abunda Agustí Jansà, ex delegado de la Agencia Española de Meteorología en Baleares, físico y uno de los expertos más reputados en el archipiélago.

Por esta razón, así como por ese componente casi místico, el estudio de la tramontana es uno de los apasionantes retos para todos los expertos climáticos de Baleares.

Especialmente porque desde hace un tiempo cunde la percepción y la convicción colectiva de que algo está cambiando con este viento de ancestrales reminiscencias, temido por marinos y agricultores, capaz de configurar la morfología de la propia naturaleza, moldeando rocas y retorciendo árboles milenarios.

Los científicos han detectado un descenso en el número de días anuales que sopla el viento norte en Baleares, tanto la tramontana como su hermano, el mistral (hijo etimológico de la palabra maestro, el viento que ejerce su magisterio en el mar). La tramontana está dejando de soplar como solía hacerlo.

Así lo alertaban hace unos días en uno de los principales grupos de seguimiento meteorológico locales llamado Meteociencia balear.

"Es uno de los fenómenos que venimos observando", advierten, "la disminución del viento de Tramuntana a medida que pasan las décadas".

Los datos que manejan en este grupo de observadores se corresponden con las mediciones recogidas en el faro de Capdepera, al norte de la isla de Mallorca.

Tendencia

Las cifras hablan por sí solas. Desde la década de los 90 los días de viento norteño han caído en un 30%.

Los anemómetros registraban hace tres décadas una media de 65 días de tramontana al año, mientras que la década pasada se cerró con una media de 45 días anuales. Es un descenso más que notable, no sólo una anécdota.

Jansà forma parte de un grupo de expertos aglutinados en torno a la Universidad de las Islas Baleares (UIB) que en estos momentos está trabajando precisamente en elaborar un estudio más detallado.

Existen ya análisis sobre el descenso de la tramontana en la costa norte de Cataluña. Y ahora los científicos locales de Baleares quieren saber si ese fenómeno se traslada al mar balear y ver cómo impacta en las Islas, donde los navegantes hace tiempo que perciben este desconcertante fenómeno.

"Hay menos días de tramontana aquí y en el Golfo de León", sostiene Miguel Sánchez Cuenca, meteorólogo experto en navegación, asesor del equipo olímpico español de vela y de barcos de regatas de la Copa América, la élite de la vela mundial.

"No es algo de hace dos años, ya hace más de una década que lo venimos notando", explica, no sin antes remarcar que no dispone de los datos científicos detallados, aunque sí se basa en su amplia experiencia.

"Es algo que vemos en la navegación y en los campos de regatas, algunas competiciones en las que antes era frecuente el mistral ahora apenas hay días en que sople", señala.

Esa misma impresión es compartida por Gabi Pérez, otro meteorólogo especliazado, propietario de Meteowhizz, una empresa dedicada al asesoramiento de navegantes. A través de su canal, Meteofast, guía cada año a navegantes profesionales y de recreo en todo el Mediterráneo.

"El descenso se percibe y mientras se nota paralelamente un incremento de vientos del Este y del Sureste", indica en conversación telefónica.

"Aunque es un fenómeno complejo, a nivel de estudios existe una evidencia relativamente establecida que indica que en los últimos 20 años ha ido habiendo un decrecimiento bastante considerable, especialmente desde 2015".

Ese año, subraya, se empezó además a incrementar más acusadamente la temperatura del agua, algo que se vincula claramente con el calentamiento global.

Investigación en marcha

Jansà y sus compañeros de la UIB han estado analizando las mediciones de las boyas marinas de Puertos del Estado desde 2005 hasta la actualidad. Concretamente han tomado como principales referencias la boya de Mahón, a unas cinco millas de la costa, y la boya de Bagur, en Girona.

La primera conclusión es que en Baleares la tramontana no es tan frecuente como en la Costa Brava, a pesar de la fama que tiene Menorca de ser una isla extremadamente ventosa.

La segunda, que también en el archipiélago este icónico viento del norte ha disminuido en estos veinte años. Y que lo ha hecho en una proporción similar: ha bajado alrededor de un 50% en algunas zonas.

"Sin embargo", advierte Jansà, siempre armado con el escepticismo de su larga experiencia como científico, "hay que tener en cuenta que dos décadas no es mucho para un estudio climático".

Por este motivo, su grupo de trabajo ha estado tratando de ampliar la muestra mediante técnicas de reanálisis. Buscando datos en bases de datos y medidores globales y utilizando herramientas informáticas para hacer cálculos pretéritos, una especie de predicción sobre el pasado.

Reconstrucción

Para ello se han apoyado en el ERA5, una herramienta de análisis climático de alta resolución del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas. Con la ayuda de un software desarrollado por la Universidad de Maine han podido mapear y reconstruir el viento desde los años 70, el umbral desde el que se considera que se ha acelerado el cambio climático actual.

¿Y qué reflejan los datos? "Nos dicen que existe una tendencia a la baja pero que es oscilante, es irregular, de tal forma que en determinados periodos puede haber una subida", depende de la serie histórica que se tome, explica Jansà.

"Por tanto está produciéndose un descenso de este viento pero no de manera uniforme, va descendiendo de forma irregular en el tiempo". Es algo habitual en los procesos asociados al cambio climático. Existen picos y puede haber años o series en que suba, a pesar de que la tendencia sea a la baja en el medio plazo.

Las causas

En la génesis de este descenso, que conlleva como efecto colateral cielos menos nítidos y temperaturas más altas, está la disminución de la tendencia ciclónica en el mar de Liguria y el Golfo de León, la zona en la que se genera el flujo que impulsa la tramontana.

"Allí está el motor de estos vientos del norte, en las borrascas que se originan en esa zona". Al haber cada vez menos borrascas, la frecuencia del viento del norte decae en Baleares, ya que pierde su fuente de alimentación.

"Así, si la tendencia anticiclónica -el buen tiempo- se incrementa en esa zona, tenemos menos días de vientos del norte en Baleares" y en toda la zona situada al este del paralelo 3 que baja por el cabo de Creus.

Para los observadores y expertos locales, este fenómeno es importante porque la 'desaparición' del viento de tramontana indica un ioncremento de temperaturas y porque "es una medida indirecta del cambio climático". "El anticiclón subtropical", señalan, "sube de latitud y sitúa la barrera más arriba".

En consecuencia, "las borrascas que inyectaban vientos del norte o bien no se forman o lo hacen a latitudes más elevadas". Es lo que se conoce como la expansión de la célula de Hadley.