Florinda P. J. "se quedó con el dinero de nuestras vacaciones" para fugarse con un novio al que no conocía y que ni siquiera existe, dice Sergio Rosa, uno de los afectados por la estafa de Florín Viajes, una próspera agencia con 35 años de historia y varias sucursales en Málaga y provincia.
Gerente de un negocio familiar asentado y solvente, acabó en la cárcel acusada de estafar más de 100.000 euros a sus clientes cuando estaba a punto de jubilarse. "Se enganchó" con un novio virtual, un militar destinado en Líbano al que las cosas no le iban muy bien y que necesitaba ayuda para salir del país. Al menos eso le había dicho a Florinda y ella lo creyó, a pesar de que no se habían visto en persona jamás. Una vez fuera de Líbano, ambos se reunirían para vivir su gran historia de amor. Algo que, obviamente, nunca pasó.
En menos de un año Florinda envió a su enamorado virtual alrededor de 280.000 euros. La gerente de Florín Viajes se convirtió, sin saberlo, en una víctima más de la conocida como 'estafa del amor' y para satisfacer las peticiones de su falso novio pasó de estafada a estafadora.
Detrás del perfil que la encandiló no había un heroico militar en apuros a varios miles de kilómetros de distancia, sino una red de hábiles estafadores dispuestos a sacarle hasta el último céntimo, asentada en el mismo país que ella.
La titular de la cuenta a la que llegaba el dinero de la estafa era una mujer de Guissona (Lleida) que también había sido víctima de una de estas estafas del amor y que había terminado por integrarse en la organización criminal para la que actuaba como 'mula' bancaria.
Florinda fue realizando envíos de dinero hasta acabar con sus ahorros, pero a su novio virtual siempre le hacía falta un poquito más, de manera que, cuando vació sus cuentas, empezó a tirar de las del negocio.
La gerente de Florín Viajes terminó gastando el dinero que clientes como Sergio le habían entregado a cuenta para reservar sus vacaciones y, en lugar de realizar los pagos a los proveedores, se quedaba con los fondos.
Llegó un punto en que dejó de atender sus obligaciones contractuales y de hacer frente a los pagos pendientes de los paquetes vacacionales contratados por sus clientes porque el dinero que iba recibiendo lo iba destinando a otras cosas, entre ellas, a enviar fondos a su chico virtual.
Y el tema, simplemente, se le fue de las manos. Empezó a pedir a los clientes que pagaran lo que tenían pendiente de sus paquetes vacacionales por adelantado y en metálico. Dejaron de aceptar pagos con tarjeta porque los datáfonos, les decían a los clientes, no les funcionaban, comenta a EL MUNDO Sergio.
Él, enfermo de riñón y en diálisis, había reservado "con mucho esfuerzo" un crucero para el mes de agosto. Quería pasar página y, junto a su hermano, celebrar la vida. Un día, de pronto, lo llamaron de Florín para que se acercase a abonar lo pendiente, aunque aún faltaba tiempo para el viaje. Le pareció raro pero no sospechó. No era la primera vez que esta agencia le gestionaba unas vacaciones. Les entregaron más de 5.000 euros por los dos pasajes.
La fecha del viaje contratado se acercaba y no habían recibido nada, "ni los billetes, ni los horarios, nada de nada", relata Sergio. Se acercó a la agencia, pero habían cerrado, así que telefoneó a la gerente.
Logró hablar con ella en una ocasión, le dijo que se jubilaba, que su hijas se iban a hacer cargo del negocio y que no había ningún problema, explica el afectado. A partir de ahí nunca más consiguió hablar con Florinda.
Cuando dejó de atender las llamadas y se enteró que otra de las oficinas también la habían cerrado, Sergio y su hermano se acercaron a la comisaría y pusieron la denuncia. "El mismo agente que nos atendió no daba crédito a lo que le estábamos contando", relata Sergio. "Él mismo -nos dijo- había comprado billetes con ellos".
A partir de ahí comenzó a rodar la bola y se puso en marcha una investigación que ha permitido a la Policía Nacional desarticular un complejo entramado delictivo dedicado a la comisión de estafas de índole sentimental a través de internet y que ha finalizado con la detención de once personas en distintas provincias españolas: cinco en Málaga, dos en Lleida, otras dos en Barcelona, una en Sevilla y otra en Valladolid.
Florinda salía de la cárcel en diciembre, mientras, las víctimas de Viajes Florín siguen esperando que les devuelvan lo que invirtieron en unas vacaciones que nunca pudieron disfrutar.

