ANDALUCÍA
Sociedad

Una pareja argentina cambió el billete a última hora: "Nos tocó la lotería"

Retrasaron su vuelta a Madrid y con ello viajar en el tren que descarriló en Adamuz

Fotografía del mensaje de texto que han recibido muchos pasajeros cancelando sus viajes.
Fotografía del mensaje de texto que han recibido muchos pasajeros cancelando sus viajes.E. G.
Actualizado

"Nos ganamos la lotería", comenta Estefanía desde el hall vacío de una estación, la María Zambrano de Málaga, que normalmente está llena de gente y rebosante de actividad. Ella y su compañero debían haber viajado en el tren siniestrado, el Iryo que salió de la Costa del Sol con destino Madrid y descarriló a su paso por Adamuz (Córdoba), pero cambiaron el billete a última hora para viajar al día siguiente.

"Hemos vuelto a nacer", comenta a EL MUNDO esta pareja argentina que ha venido a pasar sus vacaciones de verano a España, en el Hemisferio Sur la temporada estival comenzó el 21 de diciembre. Los jóvenes decidieron ampliar sus vacaciones unos días y con ello, su estancia en Málaga. Eso les ha salvado de algo más que un susto, recalcan.

Estaban comenzando a cenar cuando recibieron la noticia. Luego, un mensaje en el móvil informando del siniestro y anunciando la cancelación del viaje que tenían previsto realizar a primera hora de este lunes. "Nos hemos quedado en shock", añade Estefanía. Ahora, buscan la manera de volver a Madrid. Desde allí viajarán de regreso a Argentina para retomar sus vidas, aunque el accidente ferroviario que ha conmocionado España el domingo 18 de enero, irá con ellos.

La sensación respecto a lo ocurrido de Miguel, un joven malagueño que viajaba en convoy que se vio obligado a regresar a causa del corte de las vías por el accidente, no es muy diferente a la de la pareja argentina.

Miguel, Estefanía y su compañero no se conocen y no han llegado siquiera a hablar, pero los tres han coincidido en la estación de tren de Málaga. Mientras los argentinos buscaban información y trataban de encontrar la forma de reservar plaza en un vehículo particular o de comprar un billete de autobús con destino a Madrid, Miguel esperaba a que lo fuesen a recoger.

El malagueño iba en un Iryo que salió de las vías de la María Zambrano poco después del siniestrado en Adamuz, pero minutos después de dejar la estación tuvo que darse la vuelta. Él realiza el trayecto Málaga-Madrid habitualmente, según explica a este diario, y dada la proximidad de hora entre su tren y el que ha descarrilado, que además son de la misma compañía, no puede evitar pensar que él también podría haber viajado en ese convoy.

Con la cara desencajada y el semblante descompuesto, deambula de un lado a otro por el vestíbulo de la estación. Está conmocionado y se le nota. No quiere hablar, sólo llegar a casa, comenta.

Unos minutos más tarde se acercan al personal de seguridad de la terminal ferroviaria malagueña dos jóvenes. No hablan español y en la mano llevan un pasaje de tren que le muestran al empleado mientras tratan de hacerse entender. Necesitan llegar a su destino, pero no saben cómo. El personal de ADIF que se encuentra en la estación los atiende y les explica la situación. Por el momento el transporte ferroviario está suspendido de manera que ni hoy, ni probablemente en los próximos días, el tren será una opción viable.

En la María Zambrano los semblantes de los empleados lucen apesadumbrados y la preocupación por lo sucedido es máxima. Tienen compañeros que viajaban en alguno de los convoyes siniestrados y muchos conocían al maquinista del Alvia que viajaba con destino a Huelva y que se ha confirmado es uno de los hasta ahora casi cuarenta fallecidos en este terrible accidente ferroviario.