ANDALUCÍA
Flamenco

El tránsito de José Valencia

El cantaor clausuró con 'Mi camino' el Festival Flamenco Duende de la Diputación de Sevilla

José Valencia en 'Mi camino', el trayecto que marca un cantaor de antología.
José Valencia en 'Mi camino', el trayecto que marca un cantaor de antología.MANUEL SUÁ
Actualizado

'MI CAMINO'

Ciclo: Festival Flamenco Duende / Concierto de clausura: 'Mi camino', de José Valencia / Cante: José Valencia / Guitarra: Juan Requena / Palmas: Manuel Valencia, Juan Diego Valencia y Lucio Requena / Artistas invitados: Diego Villegas (saxo, armónica y flauta travesera); Juan Tomás de la Molía (baile), y Anabel Valencia (cante) / Lugar y fecha: Teatro de la Villa, de Mairena del Aljarafe. 28 de noviembre de 2025

CALIFICACIÓN: ****

El I Festival Flamenco Duende, promovido por la Diputación Provincial de Sevilla con carácter bianual, ha clausurado su recorrido por la provincia con José Valencia, el cantaor que, desde 'Mi camino', cierra un más que interesante ciclo escenificado. en quince municipios sevillanos, a lo largo de mes y medio.

La primera conclusión del festival ha sido expandir los conciertos a localidades que, en su mayoría, carecen de presupuesto para programar a nombres como José Mercé, Miguel Poveda, Farruquito, Manuel Liñán, Argentina o María Terremoto, con lo que se han implementado estrategias efectivas que, a mayor gloria cultural, avalan el acceso a una oferta cultural de calidad superior y por el módico precio de 10 euros la entrada.

Y el segundo desenlace es el fomento que, coordinado por Pedro Chicharro, se ha hecho de lo jondo, lo que implica garantizar que todas las personas, con independencia de su origen socioeconómico o ubicación geográfica, tengan la oportunidad de acceder a eventos del máximo nivel.

En este orden de prioridades, el cierre ha correspondido a José Valencia (Barcelona, 1975), que anoche presentó una reflexión sobre la tipología que ha marcado su trayectoria, que principió en 1980, es decir, a los 4 años de edad, cuando debutó en el I Festival Flamenco de Barcelona, en la Plaza Mayor del Pueblo Español de Montjuit, y que hoy enarbola el estandarte de la escuela lebrijana por todo el mundo, al haber sabido reforzar su identidad y mantener su autonomía cantaora.

José Valencia arrancó por tonada popular y toná gitana para el baile de Juan Tomás de la Molía en el martinete de Juan el Pelao, armonizándolas con fandangos por soleá, bulerías y la seguiriya portuense de Miguel de Pepa, anunciando una disposición totalmente coherente, ya que le permitió que la voz fuese calentándose y sin necesidad de asumir los riesgos de las dificultades que pudieran sobrevenir. Y no lo digo por el taranto de Manuel de Paula o la cartagenera de El Cojo de Málaga, de delicada factura pero que, en su aparente sencillez, fueron desgranados por Valencia con maestría y buen gusto.

El nieto por línea materna de Manuela la Juanicha y sobrino igualmente por la materna de mi admirado Manuel de Paula, se mantuvo en todo el recital sin la más leve cascadura, con una limpieza expresiva y una flamenquería contundentes, tal y como le observamos en 'Volverán las oscuras golondrinas', de Bécquer, para que el auditorio constatara un tema de fenomenal belleza que Valencia cantó al aire de bulerías lentas y atento al detalle, mostrando infinidad de matices y haciendo gala de unos registros portentosos.

El tema de la poética becqueriana prosiguió con Anabel Valencia en 'Yo soy ardiente', donde la lebrijana, precedida por Diego Villegas y el resto de la instrumentación musical, lució una vocalización sorprendente y luciendo la rica paleta de colores que posee su garganta, creciendo el nivel de exigencia de la noche cuando José Valencia abordó por cantiñas, y de forma extraordinaria, los 'Poemas para amar en 20 solearillas', de su álbum 'Bashavel', que significa "reunión" en romaní, y cuya autoría se debe al poeta granadino en el recuerdo Pepe Heredia Maya.

Pero un cantaor de la talla de José Valencia no podía obviar un cante de exquisitez como la soleá evocando a Juan el Lebrijano, en la que los estilos parecían buscados, cultivados y ofrecidos con total planificación, como los códigos que le describió Juan Tomás de la Molía, explorando con sumo gusto la intersección de los tercios y confirmando el éxito incontestable de la noche anterior, como publicó EL MUNDO Andalucía.

La finalizando del concierto correspondió a las bulerías que cabalmente ejecutó Anabel Valencia recordando a Gaspar de Utrera, y las de Lebrija que tan bien domina José Valencia, una voz exigente para gustos sabedores de cante y símbolo, además, de una tierra que no baja la guardia según recoge su historia desde el último tercio del siglo XVIII, dado que es sabedora de que tiene un caudal perfectamente controlado, tanto que la juventud lo recupera sin aparente esfuerzo porque para ellos el cante gitano es ejemplo de concentración y profesionalidad.

Así las cosas, al crítico le resulta admirable que existan cantaores con una extensión tan esplendente como la de José Valencia, que en 'Mi camino' transita por todas las exploraciones de un cantaor, desde el registro grave, donde suena redondo y bien apoyado, al agudo brillante y caudaloso, del que extrae un sistema tonal que fue agradecido por la merecida ovación que el público le dispensó.