ANDALUCÍA
Crónica

La humillación de una forense a una víctima de violación: "¿Ves lo que pasa cuando se bebe? Que no te acuerdas de lo que ha pasado y mira la que has liado..."

Una facultativa del Instituto de Medicina Legal de Sevilla se sienta esta semana en el banquillo, acusada de vejar a tres jóvenes que habían sufrido abusos sexuales, a las que convenció para no denunciar

Hospital Virgen Macarena de Sevilla, donde ocurrieron los hechos por los que se juzgará a la forense.
Hospital Virgen Macarena de Sevilla, donde ocurrieron los hechos por los que se juzgará a la forense.EUROPA PRESS
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"Decís que la encontraron sin bragas, pero no sabemos si salió con bragas porque ahora es la moda, salir sin bragas. ¿Tú sales así vestida? Mona, lo que te ha pasado es que estabas borracha, te has sentado a hacer pis y te has quedado dormida".

Lo de arriba es solo un extracto de lo que la forense A.A. le dijo a una joven que acudió a un hospital de Sevilla pidiendo ayuda asegurando que había sido víctima de una agresión sexual.

Fue en el 12 de octubre de 2022. Eran las 9.45 horas cuando la joven se presentó en el Hospital Virgen Macarena de la capital andaluza con un grupo de amigas, que contaron que la habían encontrado en los alrededores de una discoteca, tirada en el césped y semi inconsciente. Sin ropa interior.

Como es preceptivo, el Instituto de Medicina Legal (IML) envió a una médico forense a examinar a la joven. Estaba de guardia aquella noche A.A. y fue ella la que se se presentó en el centro sanitario, pero más que un reconocimiento médico, le soltó un sermón que para la Fiscalía de Sevilla es humillante y delictivo.

"Te voy a dar un consejo de madre: lo que tienes que hacer es comer antes de salir para tener el estómago lleno. ¿Ves lo que pasa cuando se bebe? Que no te acuerdas de lo que ha pasado y mira la que has liado...", le dijo, según el escrito de conclusiones provisionales del Ministerio Público, que va a pedir cárcel e inhabilitación para esta profesional en el juicio al que se enfrentará esta misma semana.

Pero hay más. "Ante una víctima siempre hay un presunto inocente y su familia, al que puedes arruinar la vida. Piénsalo muy bien antes de denunciar (...). Se habrá emborrachado y no querrá que se enteren sus padres (...). Ves, aquí no hay nada, no ha pasado nada. Llora, llora que tienes que llorar", le dijo también -siempre según el relato de la Fiscalía- para rematar con un consejo: "La próxima vez tienes que escribir con tu sangre o tierra o con algo la palabra 'no' y así sabremos que te estabas negando".

Después de escuchar todo esto, añade el escrito del fiscal en poder de EL MUNDO, la joven "se sintió culpable y aún más confundida de lo que ya estaba" y llegó, incluso, a dudar "de sí misma".

Aquel examen forense sui generis no fue, con todo, el primero que, según el fiscal, protagonizaba esta forense, veterana en la plantilla del IML de Sevilla y que, a día de hoy, sigue ejerciendo, aunque con funciones limitadas.

En el escrito de calificaciones, el fiscal da cuenta de, al menos, otros dos casos en los que A.A. habría actuado de la misma forma.

El primero del que hay noticia ocurrió el 6 e septiembre de 2019, también en el Hospital Virgen Macarena, adonde había acudido para examinar a una joven de 25 años que denunciaba haber sido víctima de una agresión sexual por parte de un conocido. La médico que la atendió activó el protocolo y dio aviso al IML, que mandó a esta forense.

"Bueno, ¿dónde están las marcas? (...). No tendrías que haberte ido con él, yo que tú habría salido corriendo (...). No tendrías que haberle besado, es de esperar a lo que ibas y tendrás que asumir las consecuencias (...)", le manifestó, según declararon varios testigos y recoge el Ministerio Público.

Le dijo, asimismo, que "no se puede ir animando a los chavales para luego decirles que no (...)". O "si no fueras de madrugada, no tu hubiera pasado". Y le preguntó: "¿Estás segura de que quieres denunciarlo? Porque le vas a destrozar la vida a este chico".

La chica, tras escuchar todo esto, rompió a llorar y sufrió un episodio de ansiedad, sintiéndose tan cuestionada, dice la Fiscalía, que decidió no interponer denuncia alguna.

El 1 de noviembre de 2022 tuvo lugar el último de los episodios que ha conducido a esta forense hasta el banquillo de los acusados en el que se sentará este martes 18. Cuenta el Ministerio Público que ese día, por la tarde, acudió a las urgencias del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla una joven de 18 años acompañada de su madre y contando que había accedido a subirse en un taxi con un hombre y que éste le dijo que subiera a su casa. Que una vez allí, realizó con ella actos sexuales que ella no deseaba, aunque no se opuso activamente y que, en un momento dado, salió huyendo y que quería denunciar.

A.A. se presentó en el hospital para examinar a la víctima de los supuestos abusos y delante de dos policías empezó a interrogarla: "¿Y por qué no pediste ayuda? ¿Por qué no le empujaste o le pegaste? ¿Por qué te subiste al taxi? ¿Por qué no le pediste ayuda al taxista? ¿No será que querías pero no te acuerdas? ¿Por qué subiste a su casa? ¿Por qué te dejaste quitar la ropa? ¿ Por qué no te fuiste corriendo?". Le hizo todas estas preguntas, asegura el fiscal, utilizando un tono "acusatorio, inquisidor e incluso capcioso" y eso hizo que la muchacha se sintiese culpable, le generó una gran angustia y llegó a dudar de sí misma decidiendo no denunciar. Si la forense no la creía, ¿qué sentido tenía?, pensó.

Prisión e inhabilitación

La actuación, reiterada, de esta forense constituye para el Ministerio Público no un delito, sino tres delitos contra la integridad moral cometidos por funcionario público, previstos en el artículo 175 del Código Penal y merecedores de una condena de un año de cárcel más otros tres años de inhabilitación.

Sostiene el fiscal que, en lugar de seguir las pautas que marca el Protocolo de actuación médico forense ante la violencia sexual de los institutos de medicina legal y ciencias forenses de 2021 y la deontología profesional, hacía continuos juicios de valor sobre la vestimenta o el comportamiento de las presuntas víctimas, dándoles a entender que que habían consentido tácitamente el acto sexual o que lo habían provocado ellas mismas, cuestionando su credibilidad y haciéndolas sentir culpables. Les provocaba, así, un "enorme desasosiego", incrementaba su malestar, ya de por sí grande, y algunas llegaban a desistir de denunciar los hechos.

La Consejería de Justicia de la Junta de Andalucía, de la que depende el IML de Sevilla, abrió expediente a A.A. en marzo de 2023 y recabó un informe del gabinete jurídico en el que se apreciaban indicios de delito y se recomendaba llevar el caso a la Fiscalía. Cuando ésta presentó denuncia, el expediente se paralizó temporalmente y a la forense se le permitió seguir trabajando, aunque sin hacer guardias ni acudir a hospitales a examinar a víctimas de abusos sexuales.

Este periódico contactó con la forense encausada para recabar su versión de los hechos, pero A.A. rechazó el ofrecimiento.