ANDALUCÍA
Congreso del PP-A

El PP-A refuerza el liderazgo de Juanma Moreno, que se consolida como referente nacional del partido y se presenta como la antítesis de Pedro Sánchez

Llama a los suyos a "redoblar" esfuerzos de cara a las elecciones de 2026 porque "quien crea que está ganado, se equivoca" y no elude la crisis de los cribados prometiendo mejorar el sistema sanitario

Juanma Moreno, rodeado de los asistentes al congreso del PP-A tras ser proclamado presidente del partido.
Juanma Moreno, rodeado de los asistentes al congreso del PP-A tras ser proclamado presidente del partido.GOGO LOBATO
Actualizado

Juanma Moreno se ha coronado este sábado en Sevilla no solo como el líder indiscutible del Partido Popular en Andalucía, tras ser reelegido en el XVII Congreso Regional del partido con un resultado histórico y sin precedentes, el 99,95% de los delegados. Además, se consolida como el barón popular con más poder y menos sombras en su horizonte.

"Vamos a ganar las próximas elecciones y las vamos a ganar bien", ha proclamado tras hacerse público el recuento de la votación, con un respaldo récord, y tras advertir de que los próximos meses van a ser "complicados".

Como tarjeta de presentación, presume de ser la antítesis del presidente del Gobierno central, Pedro Sánchez, adalid de la "política útil" frente al "ruido, la mentira y la polarización" y saca pecho por la transformación que, dice, ha experimentado Andalucía en los últimos años, desde que gobierna el PP, que, contraponiéndolo al PSOE, "no es un club de fans del líder ni una agrupación de intereses".

Ante los 2.400 compromisarios, ha presentado una hoja de servicios en la que ha destacado, por encima de otras o como resumen, que "tenemos estabilidad, somos de fiar". Pero, ha insistido, "no es suficiente y hay que avanzar sobre lo conseguido".

Moreno puede presumir de tener un partido unido, sin fisuras, alineado unánimemente detrás de su líder, sin ruido interno, corrientes críticas ni versos sueltos. Las provincias, desde Almería a Huelva, son un remanso, superados los problemas que hubo años atrás, por ejemplo, en Sevilla.

Los resultados electorales de las últimas cuatro citas con las urnas también le avalan. El PP andaluz ha ganado en todas, como se ha encargado de recordar: en las municipales los populares ganaron 300 alcaldías y gobiernan al 65% de la población, controlan seis de las ocho diputaciones provinciales y han logrado hitos como la alternancia en instituciones que siempre habían sido gobernadas por el PSOE, poniendo como ejemplo la Diputación de Huelva.

A diferencia de otros líderes autonómicos, puede sacar pecho de la estabilidad parlamentaria que le ha dado en estos años la mayoría absolutísima que logró en las elecciones de 2022. Ha aprobado los presupuestos en tiempo y forma cada año y en esta última legislatura Vox ha quedado reducido a un grupo minoritario sin influencia alguna. Nada que ver con la situación que afrontan sus homólogos en Extremadura -donde ya se han convocado elecciones anticipadas ante el bloqueo político y la imposibilidad de tener presupuestos-, en Aragón y Baleares -en manos, igualmente, del partido de Santiago Abascal- y no digamos en la Comunidad Valenciana, con un presidente, Carlos Mazón, en funciones tras dimitir un año después de la dana y pendiente la negociación con Vox para investir a un sustituto.

Incluso Isabel Díaz Ayuso, que disfruta de una holgada mayoría, tiene sombras judiciales, las que proyecta su pareja, el empresario Alberto González Amador, que acaba de ser procesado y enviado a juicio por supuestos delitos fiscales. De hecho, la presencia de Ayuso estaba anunciada para este sábado en Sevilla y, a última hora, canceló el viaje.

El único barón territorial que ha pasado por el Palacio de Congresos de Sevilla ha sido el murciano Fernando López Miras, sin elecciones a la vista y con un gobierno razonablemente estable para los tiempos que corren.

La crisis de los cribados del cáncer de mama es el único nubarrón sobre Juanma Moreno, una vía de agua en la eficacia en la gestión que el PP lleva por bandera que el PSOE y el resto de los partidos de izquierda están intentando exprimir al máximo para desgastar al gobierno autonómico. Aunque en el PP están convencidos de que el escándalo se está desinflando y no va a tener un efecto reseñable en las expectativas electorales de cara a los comicios del año que viene (lo van a medir próximamente con sondeos).

Mejorar la sanidad, "palabra de Juanma Moreno"

Moreno se ha detenido en su discurso como candidato en este asunto, que nadie había mencionado en este congreso hasta ahora, para volver a pedir perdón, reconocer los fallos del sistema sanitario y comprometerse a "seguir mejorándolo, palabra de Juanma Moreno". "Cuando algo falla hay que saber asumirlo para aprender y mejorar", ha proseguido el líder del PP andaluz, que ha admitido que "no somos infalibles, pero sí somos incansables".

Ha destacado, en este sentido, la reacción del ejecutivo autonómico: "Hemos hecho lo correcto, pedir perdón, un plan para solucionar los problemas y asumir responsabilidades", algo que, ha precisado, no es habitual ni hacen otros partidos, en clara alusión al PSOE. "¿Qué lecciones nos pueden dar?", ha preguntado, tras recordar cómo María Jesús Montero, en su época de consejera en Andalucía, recortó la plantilla y el presupuesto del sistema sanitario público.

El cónclave popular ha reforzado el poder interno de Moreno tanto en Andalucía como a nivel nacional. El apoyo recibido de los 2.400 compromisarios apenas tiene precedentes en la historia del PP andaluz y es otra medalla que se puede colgar el barón andaluz. Como ya lo fueron los 40.000 avales con los que presentó su candidatura, la única.

Con ese propósito ha sido diseñado este congreso, definido en los pasillos como "tranquilo", "sin sorpresas" o, incluso, como "aburrido". Y la ausencia de barones o rostros conocidos del PP nacional ha contribuido a que el único protagonista sea Moreno y que todo el foco mediático se centre en él.

Pero Moreno ha tratado también de huir de la autocomplacencia y ha lanzado un mensaje a los suyos para "redoblar esfuerzos" con el objetivo de lograr una "mayoría de estabilidad", que es el eufemismo para no mencionar la mayoría absoluta, un término que el líder andaluz prefiere evitar. "El que crea que está todo ganado, se equivoca", ha remarcado en clave interna advirtiendo contra quien se haya acomodado.

"El trabajo continúa y nadie se puede relajar, hay que redoblar esfuerzos porque no nos lo van a poner fácil", ha reiterado.

No lo ha mencionado expresamente, pero en el PP tienen claro que el principal rival, el principal riesgo en los comicios de 2026 no es el PSOE, sino Vox. No hay dudas sobre la victoria, la incertidumbre es si alcanzarán los 55 diputados o tendrán que volver a pactar con los de Abascal.

Para lograr estos objetivos, y con la vista puesta en las elecciones, el reelegido presidente del PP andaluz ha diseñado una directiva en la que prima la continuidad, aunque introduce cambios y hay incorporaciones destacadas. Continuidad, por ejemplo, en la Secretaría General, que seguirá ocupando el cordobés Antonio Repullo, a los mandos del partido en los últimos años. Incorporaciones como la del gaditano Ignacio Romaní, que será el nuevo coordinador general y responsable de Organización, un cargo que recupera Moreno en el organigrama de la formación y que podría interpretarse como un reparto de poder en la cúpula.

Pesos pesados del gobierno, como el consejero de Sanidad y Presidencia, Antonio Sanz, o la consejera de Hacienda y portavoz del ejecutivo, Carolina España, también tiene hueco como presidentes del Comité Electoral y del Consejo Asesor, respectivamente. Y refuerza la conexión entre el partido y el ejecutivo, con el consejero de Agricultura, Ramón Fernández Pacheco como vicesecretario, precisamente, de Coordinación con el Gobierno.