ANDALUCÍA
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Andalucía toma Valladolid con las exposiciones de Martínez Montañés y La Roldana

Dos exposiciones de los dos escultores coinciden en la ciudad, una en la Catedral y la otra en el Museo Nacional de Escultura

Una de las piezas expuestas en la exposición sobre Martínez Montañés y Gregorio Fernández en la Catedral de Valladolid.
Una de las piezas expuestas en la exposición sobre Martínez Montañés y Gregorio Fernández en la Catedral de Valladolid.M.M.P.
Actualizado

Juan Martínez Montañés, el gran escultor del barroco andaluz, confronta con Gregorio Fernández, el otro alto representante del mismo estilo en Castilla. Y lo hacen en la Catedral de Valladolid bajo el auspicio de la Fundación Las Edades del Hombre. No es el único asalto que Andalucía ha perpetrado en el corazón de Castilla. Muy cerca de allí, en el Museo Nacional de Escultura, es objeto de toda suerte de alabanzas hasta esta próxima primavera la escultora barroca sevillana Luisa Roldán.

Pongamos orden. La exposición de Martínez Montañés (Alcalá la Real, 1568-Sevilla, 164) y Gregorio Fernández (Lugo, 1576-Valladolid, 1636) permanecerá abierta hasta el 2 de marzo de 2025 y enfrenta a los dos más reconocidos escultores de la España del XVII. El jiennense Martínez Montañés, alumno de Pablo de Rojas, y el lucense Gregorio Fernández, heredero del magisterio de Alonso de Berruguete y Juan de Juni, convirtieron la escultura barroca desde dos escuelas distintas en la metáfora perfecta del pensamiento contrarreformista, tránsito entre el manierismo final y el barroco naturalista, entre la contención inalterable de un Dios severo a otro que siente, padece y sufre como cualquier humano. Ambas representaciones establecieron la pauta de la devoción popular que ha llegado hasta nuestros días porque la narrativa de uno y otro —Martínez Montañés más inclinado a la representación veraz del sufrimiento y Fernández más contenido en el drama— no ha cambiado en exceso hasta nuestros días. Las imágenes de uno y otro concitan el recogimiento y la oración porque son figuras reales, humanas, de canon perfecto, verosímiles y decorosas, como recuerdan los comisarios de la exposición. «Ambos son la contribución más elevada de la historia de la escultura española al arte universal», recuerda el comisario Jesús Palomero, catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla.

No ha sido el único asalto andaluz al corazón de Castilla. El Museo Nacional de Escultura exhibe hasta marzo de 2025 una gran exposición de la escultora barroca sevillana Luisa Roldán, conocida popularmente como La Roldana, hija del artista Pedro Roldán, en cuyo taller aprendió el oficio y cuyo talento le condujo a abrir escuela propia en compañía de su marido Luis Antonio de los Arcos, y alcanzar el puesto de escultora real al servicio primero de Carlos II y más tarde de Felipe V. Fue, además, la primera artista española en ingresar en la Academia de San Lucas en Roma, un honor nunca alcanzado hasta entonces por los escultores españoles.

En 2017 el Nacional de Escultura adquirió piezas de la escultora que estos días se muestran en el palacio de Villena. En total la exposición muestra treinta y dos suyas al lado de otras realizadas por artistas coetáneos en un diálogo que ejemplifica y contextualiza la época, el estilo y las influencias. Las primeras salas muestran el aprendizaje de Luisa Roldán al amparo del taller paterno donde aprendió a manejar la gubia en piezas como el San Roque del retablo mayor de la iglesia de la Caridad de Sevilla. Pedro Roldán no solo enseñó a su hija Luisa. También enseñó el oficio a su hija María Josefa, autora de un Santo Domingo.

Cuando La Roldana se emancipa del taller familiar y crea el suyo propio recibe importantes encargos de Sevilla y Cádiz representados en la exposición por piezas como la Exaltación para la hermandad hispalense del mismo nombre o las bellas esculturas de los Santos Servando y Germán, expuestos hoy en la Catedral de Cádiz. Cuando llega a la corte de Carlos II, Luisa Roldán es una artista hecha, construida y con una gramática a la altura de sus más reconocidos contemporáneos. Las piezas que muestra el Nacional de Escultura confrontan con los de Giovanni Battista Morelli, Nicolás de Bussy, Nicola Fumo o el pintor Luca Giordano. De aquella época son los dos Niños Jesús Nazareno. Sus célebres barros, muchos de ellos en colecciones particulares, cierran la muestran.