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Quitar puertas al Prado: el museo comparte su legado

Con el ambicioso proyecto Prado Extendido, la pinacoteca quiere reorganizar sus préstamos, fomentar la colaboración técnica con otras instituciones y reforzar mediante el patrimonio los vínculos entre los territorios de España

'Perdonar nos manda Dios', de Luis García Sampedro.
'Perdonar nos manda Dios', de Luis García Sampedro.Mubag
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Para mostrar todos los fondos del Museo del Prado harían falta 25 edificios como el que proyectó Juan de Villanueva, sede de la gran pinacoteca española. Sus salas solo exhiben 1.150 obras de las más de 30.000 que conforman su colección. No hay paredes para tanta belleza y "las obras que no se ven pierden todo su valor", como dijo Felipe de Guevara a Felipe II, monarca a quien el Prado debe buena parte de sus mejores lienzos.

Guiado por estas palabras del humanista y coleccionista de arte del siglo XVI, el director del museo, Miguel Falomir, ha puesto en marcha un ambicioso proyecto: Prado Extendido, destinado a mejorar la política de colaboración y cesión de obras a otras instituciones culturales y reforzar la presencia del Prado en el resto de España.

'La última borrasca', de Heliodoro Guillén.
'La última borrasca', de Heliodoro Guillén.Mubag

La idea de compartir los fondos no es nueva para este museo, que se configuró como tal en 1819 para contener las colecciones reales de pintura. A lo largo de 200 años el Prado ha ido formalizando depósitos en otros museos e instituciones públicas. Es algo que se conoce poco, pero 3.446 obras están repartidas por toda la geografía nacional. Y no siempre se aprecian. A veces decoran despachos y zonas comunes en ministerios, embajadas -o el Congreso de los Diputados-, o duermen en almacenes de museos provinciales.

"Lo que ocurre es que la manera en que llegaron a sus destinos no fue siempre la más adecuada desde el punto de vista cultural", explica Víctor Cageao, responsable del proyecto Prado Extendido. "En muchos casos las obras no tenían nada que ver con el edificio, ni con el museo, ni con el discurso, ni con el territorio, ni con nada".

'San Fernando', de Murillo.
'San Fernando', de Murillo.

El programa Prado Extendido pretende justamente hacer una reordenación integral de los fondos prestados, de forma que las instituciones, en palabras de Falomir, "reciban lo que quieren tener", en función de criterios museográficos, "y no lo que se les manda". Y junto a ello, garantizar la conservación de las obras, fomentar su conocimiento y colaborar en aspectos técnicos con los museos depositarios.

Punta de lanza

Así se ha hecho, y con éxito, con el Museo de Bellas Artes Gravina (MUBAG), de Alicante. El resultado es la exposición permanente El siglo XIX. La colección a la luz, que reúne la obra de pintores alicantinos e incluye 28 repatriadas por el Prado, las más recientes en 2021. "Para nosotros significa haber recuperado al pintor Emilio Sala (1850-1910). Teníamos retratos suyos, pero nada de su parte formativa y de las exposiciones nacionales en las que participó", explica María José Gadea, técnica del museo y comisaria de la muestra, que sigue las últimas tendencias museográficas y un nuevo discurso expositivo. Otra de las obras cedidas es ¡Perdonar nos manda Dios!, lienzo de Luis García Sampedro, de cuatro metros.

El Museo de Bellas Artes de Asturias es la otra punta de lanza del Prado Extendido. "Cerrar unos depósitos con el Prado es un momento realmente feliz. Igual que lo es tener durante unos meses una relación profesional en dos direcciones con un museo que te enseña tanto en sus protocolos, en sus maneras de trabajar", confiesa desde Oviedo Alfonso Palacio, director de la institución desde 2013.

'El milagro del manantial', de Vicente Carducho.
'El milagro del manantial', de Vicente Carducho.Monasterio del Paular (Madrid)

Fruto de esa colaboración fue El Factor Prado, la exposición organizada el pasado mes de julio para mostrar las obras que tienen cedidas: 50 pinturas y cinco esculturas que incluyen a artistas italianos -Tiziano, Guido Reni-, de la escuela flamenca y también españoles, como Murillo, Pizarro o Claudio Coello. Un arco histórico que va desde el siglo XVI hasta el XIX.

Que no haya ninguno de los iconos del Prado no significa que este museo ceda "obras de cuarta", explica Víctor Cageao. "Se están prestando piezas importantes. El museo tiene en sus almacenes objetos de gran relevancia que no siempre están en la exposición por cuestiones espaciales, o de discurso, pero que en otro museo tienen un papel importantísimo".

Efecto multiplicador

Los préstamos tienen un efecto multiplicador "tanto cualitativo como cuantitativo" en los museos destinatarios, "porque supone recibir obras de calidad e incrementar la visibilidad", relata Palacio. "Este año tendremos 30.000 visitas más que en 2021, y en esto ha tenido mucho que ver la potentísima exposición de este verano".

Una de las acciones más espectaculares, y que inspiró la activación de Prado Extendido, fue el retorno al claustro del Monasterio de Santa María del Paular (Madrid) de la importante serie de 52 pinturas sobre la historia de los cartujos creadas in situ por el pintor barroco italiano Vicente Carducho. Arrancadas de su emplazamiento durante la desamortización de Mendizábal, en 1835, los lienzos, de gran tamaño, acabaron años después en el Museo del Prado, que los repartió por instituciones de toda España. En 2000 se inició la recuperación y restauración. Hoy las pinturas lucen en su formato original en la arquería gótica del claustro.

Una de las salas del Mubag de Alicante.
Una de las salas del Mubag de Alicante.

A Oviedo y Alicante seguirán nuevos proyectos. Las 3.446 obras cedidas se reparten actualmente en 279 instituciones, la mayoría -el 57%- en museos. Un interesante mapa interactivo en la web del Prado permite conocer con exactitud las ubicaciones de las piezas. La comandancia militar de Palma de Mallorca, por ejemplo, posee nueve lienzos -de temática castrense en gran parte-, más que el museo de la ciudad, que cuenta con seis. Y la Embajada de España en París tiene 25 obras, entre las que destaca un Luca Giordano de temática mitológica. El Museo del Louvre, por cierto, expone estos días el icónico Agnus Dei (1635-40), de Zurbarán, prestado temporalmente.

Obras del Museo del Prado 2022

La precisa catalogación actual de los fondos del Museo del Prado -y de sus depósitos en otros lugares- se inició a finales de los 70. En 1978 se acuña el término Prado Disperso, para denominar el grupo de bienes acogidos en otros lugares. Y a finales de los 80, mediante el Reglamento de Museos de Titularidad Estatal, se empieza a diseña una política de préstamos más pertinente, que ha ido sofisticándose con el tiempo a partir de criterios museográficos.

Extensión o descentralización

Esta iniciativa centrífuga que es Prado Extendido podría evocar, en el contexto político actual, a la controvertida descentralización de los museos en función de reivindicaciones localistas. Miguel Falomir, en la presentación del programa el mes pasado, subrayó que "ninguna de las obras que están colgadas en sus muros saldrá del Prado".

La vocación de Prado Extendido es, más bien, "fomentar el carácter nacional del museo y reforzar su presencia en todas las comunidades autónomas", y no solo con el giro dado a la gestión de los fondos prestados. "El Prado se ha convertido en una institución puntera en la restauración, conservación y gestión. ¿Por qué no compartir esos conocimientos con el resto de instituciones españolas", se pregunta Falomir. "La idea es que haya un programa continuo para que profesionales de los museos de España puedan venir y compartir también sus experiencias, de tal forma que todos podamos sacar provecho de ella".

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