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Crisis en el campo

Aranceles, sequía e inflación: las tres plagas de la aceituna de mesa

Marruecos, Egipto y Turquía aspiran a desbancar a España como el primer productor y exportador mundial

Aranceles, sequía e inflación: las tres plagas de la aceituna de mesa
GOGO LOBATO
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Arturo, 35 años, se ha levantado esta mañana a las seis. No es un madrugón excepcional, es su rutina diaria desde hace casi dos meses., desde que empezó la campaña de recogida de la aceituna, el verdeo. Como la mayor parte de sus vecinos de Herrera, una pequeña localidad de la Sierra Sur sevillana, Arturo vive del olivar o, más bien, vive a pesar del olivar. Explota 12 hectáreas diseminadas en varias fincas que, en realidad, son propiedad de su abuela, con la que se reparte, al 50%, lo que deja la aceituna. Y no deja mucho, porque Arturo se ha levantado hoy a las seis de la mañana no para trabajar en su propio olivar, sino en el de otro agricultor del pueblo. Con lo que saca de la explotación familiar no le llega y estos días recorre muchas de las fincas de Herrera para recoger las aceitunas de otros.

La que le toca hoy a su cuadrilla es un trozo de tierra a un tiro de piedra del casco urbano de Herrera, un pequeño mar de olivos por cuya orilla pasa la línea de Alta Velocidad. Él maneja el buggie (una especie de tractor dotado de una pinza mecánica) con el que sacuden el árbol para que suelte el fruto brillante y verde que cae en los fardos dispuestos a su alrededor. Vaciar un olivo puede llevarles a él y su cuadrilla apenas cinco minutos y pasan al siguiente y así hasta casi las tres de la tarde. Sin tregua.

Entre olivo y olivo, Arturo cuenta que quiere dejarlo, que no solo es que el olivar familiar no dé para vivir, es que el futuro inmediato no pinta nada bien en el sector. "Cualquier tiempo pasado fue mejor", resume. Y vuelve al tajo.

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LA AMENAZA SILENTE

En cinco palabras, este joven agricultor sevillano resume la sensación que se ha instalado en buena parte del sector de la aceituna de mesa, desde el manijero hasta el agricultor, pasando por los directivos de las principales empresas y cooperativas del país que, pese a todo, sigue siendo el líder en producción y exportación de aceituna de mesa, aunque la triple crisis a la que se enfrenta este cultivo está reduciendo las distancias con sus principales competidores. Marruecos, Egipto y Turquía amenazan el liderazgo de España y están aprovechando el momento para acercarse cada vez más.

Según los datos de la Asociación Española de Exportadores e Industriales de Aceitunas de Mesa (Asemesa), la producción media anual española está en torno a las 561.000 toneladas, lo que representa el 19,4% de toda la producción media mundial, que es de 2.894.100 toneladas. Dicho de otra forma, de cada diez aceitunas de mesa que se producen en el mundo, dos crecen en suelo español y, según la campaña, alguna más. La última, de 2021/2022, fue de récord con una producción de 657.715 toneladas y el 77% fue made in Andalucía.

¿Qué ha sucedido entonces para que un sector tan fuerte se vea amenazado?

La aceituna de mesa no ha sido ajena a ninguna de las crisis que se han sucedido en los últimos tiempos y sus agricultores y productores están más que acostumbrados a lidiar con la climatología, con los bajos precios y campañas regulares o, directamente, malas que se alternan con las buenas. Lo realmente excepcional de esta campaña es que nunca antes en la historia reciente del sector habían coincidido, a la vez, tantas crisis. Como si fueran plagas bíblicas. Casi podría decirse que todas las crisis posibles han estallado al mismo tiempo y eso es lo que Arturo quiere decir cuando se lamenta de que "cualquier tiempo pasado fue mejor".

Cuando en 2018 Estados Unidos impuso unos desorbitados aranceles a la importación de aceituna negra y aceituna de mesa, el sector se asomó al abismo. No en vano, el país norteamericano es el segundo mercado exterior después de la Unión Europea. Pero a aquel mazazo le siguió una sequía pertinaz acompañada de temperaturas inusitadamente elevadas que están mermando la producción y adelgazando el fruto y si todo ello no fuera ya bastante, la inflación galopante y la invasión rusa de Ucrania han venido a dar la puntilla.

Aunque el sector resiste y España defiende su liderazgo en cuanto a producción y exportación, la situación es compleja, según explica Antonio de Mora, secretario general de Asemesa.

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PROBLEMAS TRANSVERSALES

A lo que De Mora llama "problemas transversales" -inflación y aumento de costes, la guerra en Ucrania o los aranceles en Estados Unidos- añade los efectos de la sequía y una campaña que este año se va a quedar "corta" en cuanto a recolección. Las previsiones para esta campaña, según el aforo de cosecha de Interaceituna, se sitúan en las 462.280 toneladas, lo que significa un 29,89% menos que la anterior y un 17,88% menos que la media de los últimos años. Mientras, los grandes competidores de España, Turquía, Marruecos y Egipto fundamentalmente, van comiendo terreno a la aceituna de mesa española.

De hecho, subraya, hay mercados en los que, directamente, España ya ha sido desplazada como primer exportador gracias, sobre todo, a unos costes de producción que son mucho más bajos. Si hablamos de variedades concretas, como la gordal o la manzanilla, la batalla la vamos perdiendo.

El diagnóstico de De Mora lo suscribe, punto por punto, el director general del mayor productor y exportador de España y del mundo. Agrosevilla, un gigante con capacidad para producir más de 80.000 toneladas de aceituna de mesa y que vende a más de 70 países, capea la triple crisis apostando por la calidad y reduciendo márgenes, explica Julio Roda.

Agrosevilla, que es una cooperativa de segundo grado, ha sentido los efectos de la conjunción de crisis alineadas en esta campaña. Desde los fitosanitarios, a los abonos, pasando por los botes para envasados, el papel para el etiquetado o el cartón para las cajas, los costes se han disparado y eso provoca, explica Roda, que "el nivel de competitividad frente a Marruecos, Egipto o Turquía haya bajado".

El precio de los fitosanitarios, por ir al detalle, se ha multiplicado por dos y, en ocasiones, hasta por tres. La factura eléctrica se ha triplicado respecto a la de 2021, mientras las latas para el envasado han visto incrementar su precio en un 45%, el vidrio en un 20% y el papel y el cartón en un 15%. Por no hablar de los costes del transporte: si enviar un contenedor a Estados Unidos costaba una media de 2.000 dólares, hoy es imposible por menos de 12.000 dólares.

Ni la reducción de márgenes ha sido suficiente y no ha quedado más remedio, dice Roda, que repercutir parte de tanta subida en los precios.

A pesar de tanta plaga, la confianza no se ha perdido en el sector, convencido en su mayor parte de que, como ha sucedido en anteriores ocasiones, "se irán solucionando los problemas", como dice el secretario general de Asemesa.

La gran fortaleza, destaca, es la vocación exportadora. Que el 70% de la producción de aceituna de mesa se destine a los mercados internacionales es el mejor de los salvavidas, aunque también ayuda, añade, la capacidad de reacción del sector, que es "muy dinámico".

En este sentido, Antonio de Mora aboga por mejorar la eficiencia, especialmente en el primer eslabón, en la producción agrícola, como receta fundamental para hacer frente a la competencia, creciente, de los grandes rivales de la aceituna española.

Otra cosa son los efectos de la Ley de Cadena Alimentaria, que para Asemesa es "una barbaridad" al obligar a asumir los costes de producción, sean estos los que sean.

En Agrosevilla saben bien lo que es la vocación exportadora. Fue eso, precisamente, lo que motivó su creación en el año 1977. Hoy cuenta con doce cooperativas como socios, 4.000 agricultores detrás, y una plantilla directa que se acerca al medio millar de personas. De su producción, el 96% se exporta y apenas un 4% se queda en España. Es tan marcado su carácter exportador que se da la paradoja de que la empresa es más conocida en países tan lejanos como Arabia Saudí que en el propio mercado nacional.

De hecho, es prácticamente una desconocida fuera de la comarca donde opera, la Sierra Sur de Sevilla, donde ejerce de auténtico motor económico.

POTENCIAL EXPORTADOR

Nada que ver con lo que sucede, por ejemplo, en Arabía Saudí, uno de sus principales mercados en oriente. Pero es que, además, los productos de Agrosevilla llegan a la India, a Australia y a Vietnam e, incluso, en países tan alejados como Corea del Sur sus aceitunas se están haciendo un hueco importante, con un crecimiento de las exportaciones que ronda el 60%.

Crecer todavía más en exportación, explorar y hacerse un hueco en nuevos mercados es la clave, señala Julio Roda, aunque Agrosevilla, cuenta, no lo apuesta toda a una carta y quiere asimismo diversificar su producción. En esa estrategia encajan nuevos productos, fundamentalmente salsas y encurtidos, que está preparando y que prevé sacar el próximo año. Siempre, recalca el director general de la empresa, productos relacionados con la aceituna de mesa.

"Tres crisis juntas a la vez es algo que no había vivido nunca, son muchos problemas", señala. Pero ni las tres plagas podrán con la aceituna de mesa española, viene a decir. Porque "estamos sabiendo hacerles frente".

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