Cada palabra de Mario Draghi es escuchada, sopesada y analizada estos días. A solo tres semanas de que el Parlamento empiece a buscar al nuevo presidente de Italia, el primer ministro no descarta ascender a jefe del Estado, cargo que ocupa Sergio Mattarella desde 2015. "Mi destino no importa, no tengo aspiraciones. Soy un abuelo al servicio de las instituciones. Este Ejecutivo ha logrado grandes resultados, seguirá sin importar quién esté ahí", dijo el pasado miércoles a los periodistas durante su última rueda de prensa del año, en Roma.
La cuestión sobre si dejará de ser 'premier' para convertirse en presidente fue la piedra angular de su intervención, en la que -durante más de dos horas- respondió a preguntas sobre la pandemia, el Plan de Recuperación, la Unión Europea o geopolítica. Ante la insistencia de la prensa, Draghi respondió que, en cualquier caso, el Gobierno debe seguir adelante, "con una mayoría aún más amplia, posiblemente, que la actual", y que es fundamental que la legislatura "llegue a su fin natural". Destacó además que el Ejecutivo que ha dirigido hasta ahora "ha logrado muchos de los resultados" que se le pidió.
Tanto los medios locales como internacionales interpretaron de inmediato que, de alguna manera, Draghi se postula para la Presidencia y lanza señales inequívocas, pero no puede decirlo explícitamente. "Está usted hablando de resultados logrados, luego, ¿misión cumplida?", le 'aprieta' un periodista. "Eso lo dice usted...", esquiva con una sonrisa el 'premier'. Incluso le preguntan si prevé que un jefe de Estado de alguna manera pueda "acompañar" al futuro Ejecutivo, si cree que es posible y si la Constitución lo permite. "La respuesta es no, el jefe de Estado es garante, pero no puede tener ningún papel sustituto", zanja Draghi.
Más de la mitad de la rueda de prensa se enfocó en el futuro a corto plazo del 'premier', que tiró balones fuera: "¿Preguntas sobre mi futuro? No es que no me gusten, es que no tengo respuestas. Lo importante es vivir el presente". Pero la hipótesis de que no sea él quien concluya la legislatura como primer ministro resurge con fuerza cuando Draghi señala los logros de su Gobierno -"hacer de Italia uno de los países más vacunados del mundo o cumplir con los objetivos del Plan de Recuperación"- y deja caer que el país, en todo caso, podrá estar a la altura de los desafíos "sin importar quién esté al frente: lo importante es que esté respaldado por una mayoría como la que apoyó a este Gobierno, la más amplia posible".
La realidad es que Mario Draghi es uno de los mejor posicionados para convertirse en el sucesor de Mattarella a mediados de enero. Tras la crisis política que terminó con la salida de Giuseppe Conte, el ex presidente del Banco Central Europeo juró como primer ministro el pasado febrero y cinco días después su Ejecutivo obtuvo el respaldo de todos los partidos, a excepción de la ultraderecha de Hermanos de Italia.
Draghi ha ejercido como figura de consenso durante su mandato en plena crisis del Covid y su salida del Gobierno para pasar a la Presidencia generaría un nuevo caos político en el país. Si es elegido presidente, debería designar un nuevo 'premier' que agote la legislatura en 2023 o disolver el Parlamento y convocar elecciones. Y eso es algo que sus socios no desean.
El Partido Demócrata elogia su intención de agotar la legislatura. Fuentes internas de la Liga expresan una cierta "preocupación ante eventuales cambios que podrían crear inestabilidad", es decir, un relevo al frente del Ejecutivo, informó Efe. Forza Italia quiere ver en el Quirinal a su líder, Silvio Berlusconi. Y el Movimiento 5 Estrellas, socio mayoritario del Gobierno de coalición, no se vería favorecido en un adelanto electoral, según las encuestas.
Mientras, Draghi se mantiene en una posición que autoriza diferentes reacciones políticas y lecturas dispares: "Lo importante es vivir el presente y hacerlo lo mejor que puedas. Tal vez me equivoque, pero la razón del éxito del Gobierno, para mí pero creo que también para otros ministros, es que ha trabajado en el presente sin preguntarse qué hay en el futuro, qué hay para mí en el futuro".
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