"Al principio me pasaba mucho y aún me pasa alguna vez. Voy a una reunión con un patrocinador y me ven ahí sentada, mujer, pequeñina, delgadina, y piensan: ¿Y ésta va a subir a un ochomil? Supongo que a un hombre no le pasaría", apunta Rosa Fernández, una habitual de las altísimas montañas. Hace 25 años subió a su primer ochomil, el Gasherbrum II -en una expedición de mayoría masculina que se bautizó 'siete cardos y una Rosa'-, entre 2005 y 2007 ascendió a las cumbres más altas de todos los continentes y en los próximos días quiere alcanzar la cima del K2 para cerrar su carrera. A los 62 años, después de superar un cáncer de mama y una reciente enfermedad autoinmune, aún hay quién le discute.
Es lo mismo que vivió en su día Edurne Pasaban, una de las tres excepciones femeninas en la lista de los 44 alpinistas que han completado los 14 'ochomiles', y en general la mayoría de mujeres, sean himalayistas, escaladoras o corredoras que han disfrutado o disfrutan de las montañas. Allí arriba, también hay desigualdad. Aunque existen iniciativas para combatirla.
Grandes y pequeñas. La propia Fernández, dueña de una tienda de bicis en Oviedo, creó hace una década un club femenino de ciclismo de montaña que ya va por las 100 socias. Pero algunas organizaciones de más tamaño también se están implicando. Es el caso de la Ultra Trail del Mont-Blanc (UTMB), la mejor carrera de montaña del mundo, y de una de sus pruebas clasificatorias, la 'Aran by UTMB', en el Vall d'Arán, que ha iniciado un programa llamado 'Woman in trail'. Después de mucho tiempo en el que el número de mujeres en las carreras más largas, de 100 o 160 kilómetros, está estancado por debajo del 15% de los participantes e incluso del 10%, el objetivo es elevar esa cifra y acercarla a las que se ven en las carreras de asfalto. Un 30%, un 35% o un 40%; esos porcentajes serían un éxito.
"Para ello hacemos varias cosas. En primer lugar, hemos creado un grupo de entrenamiento para las distancias más cortas, para que se quiten ese miedo inicial, ese respeto a la montaña, para que vean que no hay riesgo. También hemos creado una guía de nutrición específica para mujeres. Y entre otras cosas hemos becado a corredoras como Lourdes Palao, que ganó el Gran Trail Aneto-Posets, para ayudar a la visibilización", explica Mónica Olivera, propulsora del proyecto y responsable de comunicación de UTMB Iberia.
La falta de tiempo, clave
La carrera matriz, la UTMB que se celebra en los Alpes de hecho, tiene en marcha una macroencuesta entre las corredoras para buscar los motivos de su ausencia y aportar soluciones imaginativas.
"Lo más rápido sería incentivar la inscripción de mujeres, ayudarlas a conseguir un dorsal, pero queremos ir más allá. Crear un plan completo para tener más mujeres en el futuro. De momento, más que la seguridad, la principal preocupación que nos trasladan es el tiempo. Para preparar una carrera larga por la montaña se necesita tiempo y en nuestra sociedad, las mujeres, más si tienen familia, no tienen. Las cosas están cambiando, pero sigue siendo así", expone Marie Sammons, directora de Regeneración de la UTMB, y al mismo tiempo corredora. Según su experiencia, sólo una vez ha sentido miedo, corriendo sola en Nigeria y después de un error de orientación, pero en general la montaña es segura.
"Yo he sentido diferencias con los hombres a la hora de hacer el proyecto, de buscar sponsors, pero en la montaña no hay diferencias. Cuando estás allí, eres tú y la montaña, que a todos nos trata por igual. Siempre he viajado sola y nunca he tenido problemas", finaliza Fernández, acostumbrada a ser la única mujer en un campamento base o, como mucho, a compartir experiencia con una o dos más.
En la nueva generación, por ejemplo, está Kristin Harila, que quiere batir el récord de velocidad de Nirmal Purja en los 14 'ochomiles' o la andorrana Stefi Troguet, que quiere subir a las montañas más altas del mundo con los labios pintados de intenso rojo en una clara reivindicación de género. Pero aún son pocas. Allí arriba, también hay desigualdad. Aunque existen iniciativas para combatirla.
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