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Erupción en La Palma

La alcaldesa-psicóloga del volcán: "Hay vecinos que han intentado suicidarse"

Noelia García, alcaldesa del municipio de Los Llanos de Aridane y psicóloga en excedencia, se ha dedicado, durante este mes, a abrazar y escuchar casi uno por uno a los 7.000 vecinos evacuados

Noelia García, alcaldesa de Los Llanos de Aridane.
Noelia García, alcaldesa de Los Llanos de Aridane.CARLOS GARCÍA POZO
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El volcán Cabeza de Vaca al menos tuvo la delicadeza de elegir, para erupcionar, el municipio de Los Llanos de Aridane, gobernado por la psicóloga en excedencia Noelia García (49 años, PP), y ella se ha dedicado, durante este mes, a abrazar y escuchar casi uno por uno a los 7.000 vecinos evacuados. No es un decir: este diario se la ha encontrado varias veces, de madrugada, compartiendo noches con sus conciudadanos en las zonas en evacuación.

El volcán, en todo caso, interviene en la charla, y zarandea con un buen sismo, en mitad de la conversación, el suelo de su muy desordenado despacho en el Ayuntamiento: "Perdona que esté esto así, sólo vengo un ratito algunas noches, estar con los vecinos es lo único que puedo hacer ahora..."

¿Se imaginó que se iba a ver en estas?
Para nada. Yo confiaba en que esto se quedara en un enjambre sísmico. De hecho, ese domingo, antes de que soltara el tapón, el Pevolca decidió evacuar a las personas dependientes... pero no por posible erupción, sino por los terremotos.
Luego el comité científico creía que no iba a suceder.
Pero si nunca se subió a nivel naranja... De hecho, el sábado por la noche me llamaron de Jedey, decían que la gente estaba muy nerviosa después de las reuniones informativas. Dije: "Voy para arriba, a estar con los vecinos". Estuve hasta las tres de la mañana, y había un señor que decía: "Bah, ustedes no saben lo que es que erupcione un volcán. Se mueven las mesas, pasan días que todo tiembla... Nada, esto no es nada". Pensaban que no era para tanto.
Y al final...
Yo digo que siempre puede ser peor. Pero es verdad que los daños materiales son muy duros. La gente pierde su casa, su finca... Nosotros estamos acostumbrados a los vientos, pero pierdes una cosecha de plátano, te la paga el seguro, y hala. Pero es que esto son barrancos de lava. Qué haces con eso. Me cuesta creer...
Que se pueda hacer nada con eso.
Yo, lo que digan los ingenieros. Pero me cuesta creer que se pueda generar un asentamiento rural ahí.
Pues hay muchos vecinos, ya lo sabe, que quieren hacer como hicieron sus padres con la colada del volcán de San Juan en 1949: picar la lava, poner tierra encima y hacer vida.
Es que yo no sé si la altura que tiene esto la tienen las coladas anteriores. Eran coladas de tres metros de altura, no esta brutalidad. Me da miedo que los vecinos se generen falsas expectativas, porque sería un doble duelo. Voluntad nuestra toda, porque sería aprovechar nuestro territorio, y que es suelo de ellos...
Claro, es su propiedad.
Se lo decía al consejero, que no puede declararse espacio protegido, que sería una puñalada mayor aún... Aunque no puedan construir, pero eso es de ellos.
¿Se les expropiaría si se declara protegido?
O es de ellos, pero protegido, que no podrían hacer nada. Imagínate.
¿Y ha detectado esa voluntad en el Gobierno regional?
No, la verdad. Esperemos que no se intente.
Hemos escuchado a muchos vecinos contar que se ha pasado usted las madrugadas con ellos, en las evacuaciones...
Menos de lo que me gustaría. No te da el día. Somos 20.500 y hay vecinos a los que ni siquiera he llegado a ver, y te frustra. Es increíble lo que ha construido el volcán en cuatro semanas. Yo de niña iba a jugar a Montaña Rajada, justo debajo de donde ha erupcionado, y nos parecía el Gran Cañón. Ahora es minúsculo comparado con lo que ha levantado el volcán ahí.

Lo más duro es acompañar a los vecinos a sus casas a vaciarlas: es el trabajo de una vida

¿Cuál ha sido el momento más duro en este mes?
Acompañar a los vecinos a sus casas a vaciarlas. No es apego a lo material: es el trabajo de una vida. Gente que ha trabajado años siete días a la semana y al final consigue descansar los fines de semana... Ves a hombres como castillos llorando desconsolados. Y los evacuados. Tú ves a la gente por la calle un domingo y distingues perfectamente quién ha sido evacuado y quién no. Están desubicados, sin un lugar... Se me parte el alma. Yo vivo aquí al lado, y los primeros días tardaba una hora en caminar pocos metros. Gente que lo ha perdido todo... Y los momentos de agonía del principio, de incertidumbre...
La desesperación.
Muchos me escriben mensajes. Mira este, una persona que la llamé porque perdió su casa. "Sé que somos muchos y nuestra situación no es la más complicada. Ojalá en un futuro no muy lejano podamos contar con una vivienda para cada familia, en la que pueda dejar mi cepillo de dientes y no me sienta una okupa. Que mi hija tenga una cama y no un sofá. Yo tengo más tiempo, pero mi mamá necesita un huequito para plantar una flor". Imagínate...
¿Había mucho irregular construido ahí?
En 2011, con el plan de ordenación urbana nuevo, se regularizó mucho de lo que hay ahí. Es verdad que la gente donde puede construye. La legislación permite poner un cuarto de 30 metros, y luego meten una cama y se van ahí a dormir, y es muy lógico y comprensible.
Es curioso la cultura de volcán que hay aquí, mucha gente recuerda las otras erupciones...
La gente mayor se lo ha tomado mejor que la joven. A mis abuelos les llevó la casa el volcán del 49. Jamás en mi casa lo vivimos como algo agónico. Ellos tenían una idea romántica del volcán: que qué bien les habían acogido en Los Llanos, y así. El otro día fui a ver a mi madre, que hacía 15 días que no la veía, y me preguntaba: "¿Y la casa de esta? ¿Y la casa de la otra?". Todas bajo la lava. Y empezó a llorar. Pero nunca antes. No había esa...
Sensación de tragedia.
Claro, tampoco era una época de abundancia... No pasaban hambre, pero ya tenían poco. Así que...
¿Cómo están reaccionando sus vecinos?
Se están portando increíble. La frase que más he oído es "no, yo no quiero eso, gracias, seguro que hay gente que está peor que yo". Todos quieren ayudar al otro.
Tienen mucha vergüenza de necesitar ayuda.
Es verdad. Pero quieren dar a los demás, es tremendo. Y están en la incertidumbre de cuándo va a parar... Hay gente que teme que la lava llegue al casco urbano, y no les puedes decir que no, porque yo no imaginaba que iba a hacer lo que ha hecho hasta ahora... Al principio, había justo delante un barranco de 20 metros, y yo me decía: "Es imposible que llene eso". Lo ha llenado y ha subido 20 metros.
¿Es usted política profesional o ha trabajado fuera también?
Yo coordinaba el dispositivo de mujeres agredidas de Tenerife durante un montón de años, y luego dirigí una escuela infantil. Atendíamos a las mujeres, intervenciones en crisis... Casi no hablas, sobre todo escuchas.
Y en política...
Me presenté aquí en 2003, contra un alcalde potentísimo. Volví a mi vida, pero dejar la política es como dejar de fumar: lo dejas, pero te pones al lado de los que fuman. Regresé, gobernamos de 2011 a 2013 con el PSOE, de 2015 a 2019 en minoría, y ahora ya más holgados. Antes de esto estaba ya pensando que Los Llanos necesita regeneración, pero cómo vas a pensar en irte ahora, que es cuando esto tiene más sentido, cuando más te necesitan. No vamos a cumplir al 100% las expectativas de todos, pero las de quienes han perdido la primera vivienda, seguro. ¿Cómo no vamos a cumplir con esto? Eso hay que hacerlo.
Pedro Sánchez ha venido cuatro veces a La Palma.
No seré sospechosa de defender a Pedro Sánchez, pero el constituir una comisión de seguimiento, ponerse él al frente, poner a todos sus ministros a trabajar en esto.... Somos 85.000 personas de nada, un barrio pequeñito de Madrid. Está respondiendo bien.
Cómo está sufriendo la gente esto...
Tremendo. Hay que hacer algo a nivel comunitario. Incluso intentos autolíticos hemos tenido.
Ah, sí?
Lo ha dicho el Colegio de Psicólogos de Tenerife. Y está pasando. Un vecino dijo: "Si me lleva el volcán la casa, me suicido". Sucedió y lo intentó. Necesitamos herramientas para atender a la gente. Y todos los psicólogos que ayudan son voluntarios. A nadie se le ocurre que en una emergencia así te atienda un médico voluntario. ¿Y un psicólogo sí, con lo que importa la salud mental? No puede ser.

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