HISTORIAS
Historias

Minimalismo digital contra la adicción a las redes: "Si mi hijo tuviera 16 años, no le dejaría tener móvil"

Cada vez más expertos proponen una "dieta" frente al creciente agotamiento por el abuso de las pantallas. Uno de los más destacados es Cal Newport que acaba de publicar 'Minimalismo digital': "Las redes sobrecargan nuestros circuito, generan tribalismo, ira y compulsividad"

PREMIUM
Actualizado

"En septiembre de 2016, el influyente periodista, bloguero y analista político británico Andrew Sullivan escribió para la revista New York Magazine un ensayo de siete mil palabras titulado Antes era un ser humano. El subtítulo era alarmante: 'El incesante bombardeo de noticias, cotilleos e imágenes nos ha convertido en maníacos adictos a la información. Ha acabado conmigo. Y es posible que acabe contigo también'".

Lo advierte Cal Newport al comienzo de su libro Minimalismo digital (Ediciones Paidós), una obra "en defensa de la atención en un mundo ruidoso" donde el profesor de Ciencia computacional en la Universidad de Georgetown constata el "agotamiento" que produce el actual sobreconsumo de las pantallas; percibe una pequeña (pero creciente) resistencia de gente que cada vez está más cansada de sentirse esclavizada por sus dispositivos; y propone una profunda y pautada limpieza digital, exactamente igual que cuando al yonqui se le prescribe que lo primero es pasar el mono. Para empezar, le pide algo a usted cuando acabe este artículo: "No pulses 'Me gusta'".

Si en su bestseller Deep Work [Trabajo profundo] concluía que sólo los individuos que cultivan su capacidad de concentración sin distracción prosperarán, en este nuevo ensayo incide en la urgente necesidad de repensar desde ya mismo nuestra relación con la tecnología y hacerla más humana.

El libro arranca un día de diciembre de 2017, cuando Cal puso una especie de anuncio: "Busco voluntarios dispuestos a llevar a cabo una limpieza digital durante el mes de enero y a mantenerme al corriente del proceso".

Dice que esperaba entre 40 y 50 "lectores valientes".

Se equivocó.

EL MUNDO ha entrevistado por correo electrónico al profesor, al gurú de la desconexión, al ciberdescreído que se formó en el Instituto Tecnológico de Massachusetts y que sostiene que, frente al atracón digital, la clave no es dejar de comer, sino comer menos. Y por supuesto mejor.

Cal Newport, autor de 'Minimalismo Digital'
Cal Newport, autor de 'Minimalismo Digital'
¿Por qué ha llegado el momento del minimalismo digital?
La gente siente cada vez una mayor inquietud sobre su relación con los dispositivos digitales. Eso no significa necesariamente que les disguste lo que hacen con esos dispositivos, sino más bien el tiempo y la atención que dedican a sus pantallas. Ya ha quedado claro que, si lo que queremos es extraer valor de las tecnologías sin caer en sus consecuencias negativas, necesitamos más filosofías de la intencionalidad sobre cómo empleamos esas herramientas.
Usted propone pasar el mono para desengancharse de las pantallas. ¿De qué modo?
-Yo recomiendo pasar un mes sin las herramientas típicas de nuestra vida digital, como son las redes sociales, los videojuegos y las noticias de internet. Durante ese tiempo vas a experimentar un síndrome de abstinencia, tras el cual verás disminuir tu propensión a las pantallas, pero ese mes va más allá de una simple desintoxicación: también es una fase en la que vas a reconectar con aquello que realmente te importa y quieres dedicarle tiempo. Cuando termine el mes, entonces podrás decidir qué tecnologías quieres recuperar en tu vida, guiándote por lo que has decidido que realmente te importa. No puedes adoptar cualquier tecnología por el simple hecho de que pueda ser valiosa, interesante o práctica. Si no despliegas esas herramientas con una intencionalidad, ellas te pondrán a ti a su servicio.
¿Puede el uso actual de las redes y el abuso de la tecnología hacer peligrar la democracia?
Sí, y no debería sorprendernos. La Historia está plagada de ejemplos comúnmente aceptados de tecnologías de la comunicación que terminaron de derribar instituciones culturales, desataron guerras, reconfiguraron gobiernos... Por ejemplo, la introducción de la imprenta.
¿Habría existido Trump sin Twitter?
Si me hubieras hecho esta pregunta hace unos meses, quizá no habría respondido con mucha vehemencia. Sin embargo, tras observar el impacto que ha tenido el bloqueo de su cuenta de Twitter estas últimas semanas, estoy más cerca de decantarme por un rotundo «no» como respuesta. Sin las características particulares de ese medio, Trump podría no haber sobrevivido a las primarias del Partido Republicano en 2016.

(...)

Los jóvenes están perdiendo la capacidad de concentración. Y eso tiene unas consecuencias devastadoras en la sociedad del conocimiento

En La fábrica de cretinos digitales, Michel Desmurguet, doctor en Neurociencia, apunta a las consecuencias que este hiperconsumo está teniendo en los jóvenes y va más allá que Newport. Sólo en la adolescencia, señala, el tiempo diario invertido en contenidos digitales alcanza las seis horas y 40 minutos. Al cabo de un año, suma más de 2.400 horas o, lo que es lo mismo, cien días.

"Nunca antes en la historia de la humanidad se había llevado a escala tan amplia un experimento de descerebración así", se lamenta. A su juicio, las pantallas "corroen" los tres pilares básicos del desarrollo del niño: las interacciones humanas, el lenguaje y la concentración.

Le preguntamos a Cal Newport, que también es padre de un niño de ocho años...

¿Cuántas horas diarias tiene su hijo acceso de la tecnología? ¿Cuántas creen que serán razonables cuando tenga, pongamos, 16 años?
Nuestro hijo de ocho años no tiene ningún dispositivo. Nosotros decidimos cuándo se enciende y se apaga la televisión o el Minecraft. La tecnología que realmente me hace temer por los niños son los smartphones y las redes sociales. Su impacto en los adolescentes es increíblemente poderoso y, potencialmente, muy negativo. Si mi hijo tuviera 16 años, no le dejaría tener acceso a un 'smartphone' ni a las redes sociales. Esta respuesta no va a caer muy bien entre los adolescentes, pero estoy convencido de que los estudios terminarán demostrando que era la correcta.
¿Qué consecuencias tiene para los jóvenes estudiantes la falta de atención que supone la hiperactividad en las pantallas?
Están perdiendo la capacidad de mantener la atención. Como expuse en mi libro Deep Work, esto puede tener consecuencias devastadoras para su capacidad de desarrollarse en nuestra cada vez más compleja economía mundial, basada en el conocimiento.
Nunca estuvimos tan pendientes de lo que unos desconocidos piensan de nosotros. ¿Qué precio tiene esto?
Nuestro cerebro es enormemente social. Le resulta sencillamente imposible encontrarle sentido al contexto social de las nuevas tecnologías, completamente artificial y amplificado. Genera un cortocircuito en todo el sistema y provoca todo tipo de efectos colaterales negativos: ansiedad, ira, tribalismo y comportamiento compulsivo.
¿Estamos hechos para mantener el contacto con tanta gente?
No. Rotundamente no. Ansiamos socializar, pero las redes sociales sobrecargan nuestros circuitos y causan problemas. Es parecido a cómo al ser humano le encanta el azúcar, pero si se pasa todo el día comiendo chucherías le terminan sentando mal. El ser humano nunca ha evolucionado en un entorno en que esto fuera posible.

(...)

El talón de Aquiles de estos gigantes de la economía de la atención es que el poder de retener a su público es frágil

Según un amplio meta-análisis llevado a cabo por investigadores de las universidades de Amsterdam y de Ohio y basado en 45 estudios sobre más de 150.000 sujetos menores de edad, existe una clara correlación entre el consumo desmesurado de las pantallas y el déficit de atención. Para entendernos mejor, su parentesco es similar a la que tienen el tabaco y el cáncer de pulmón.

Víctor Sampedro es catedrático de Comunicación Política y Opinión Pública. También es autor de Dietética digital, un ensayo escrito con la vocación de "adelgazar al Gran Hermano" y cuyo título nos evoca al minimalismo del que habla Newport.

Escribe Sampedro: "Una idea clave es que Facebook y cualquier otra red publicitaria -Twitter, WhatsApp, Instagram, Telegram...- no tienen nada de sociales. A no ser que pensemos que comunicarnos es darnos autobombo. O que veamos la sociedad como un mercado y a los ciudadanos sólo como consumidores". Y prosigue: "Conviene hablar simplemente de redes. Porque así nos remiten a las que sirven para pescar o cazar. Y nos recuerdan que podemos acabar atrapados, como bancos de peces o bandadas de pájaros".

Desintoxicarse primero. Volver después desde cero, limpio, de otro modo. No acumular aplicaciones porque sí. Optimizar su uso. Definir unas normas. Darnos cuenta de que "la necesidad urgente que sentimos de llevar siempre un móvil encima es exagerada".

Esos son los consejos de Cal Newport.

No darle al 'Me gusta' al final de este texto.

Levantar un empalizada que nos cubra. Porque usted antes era un ser humano...

-No creo que Facebook sea tan poderoso como muchos creen -nos cuenta el profesor de Georgetown-. En Estados Unidos, por ejemplo, muchos grupos demográficos ya han dejado de utilizarlo por completo como fuente de conectividad o de noticias. Ese el talón de Aquiles de estos gigantes de la economía de la atención: el poder que pueden ejercer para retener a su público es frágil. Un mínimo cambio en el espíritu de la época, por ejemplo, puede bastar para hacer que la que fuera una red omnipresente se vuelva irrelevante (¿Os acordáis de MySpace?). Es posible que a la gente le guste usar servicios como Facebook, pero son muy pocos los que sienten que deben usarlos.

-¿Cuánto queda para poder decir: "Gracias a la tecnología, soy un ser humano mucho mejor de lo que era antes"?

-Podrías estar pronunciando esa frase en tan solo unos meses si estuvieras dispuesto a, primero, invertir esfuerzos en saber qué quieres hacer con tu tiempo aquí en La Tierra y, segundo, hacer un uso intencionado de las tecnologías para impulsar esas metas.

Lo cuenta en su libro.

En su programa de entrevistas Real Time en HBO, Bill Maher suele terminar con un monólogo de contenido político. No fue así el 12 de mayo de 2017. Aquel día miró a la cámara y dijo lo siguiente:

"Los magnates de las redes sociales tienen que dejar de hacerse pasar por cerebritos amistosos cuasi divinos que construyen un mundo mejor y empezar a admitir que no son más que vendedores de tabaco en camiseta vendiendo productos adictivos a nuestros hijos. Porque, admitámoslo, comprobar la cantidad de 'Me gusta' es el nuevo tabaquismo".

Y advirtió: "Philip Morris sólo quería tus pulmones. La App Store quiere tu alma".

Conforme a los criterios deThe Trust Project

Saber más
EmpresasZuckerberg lanza Meta: "Lo primero va a ser el metaverso, no Facebook"
CreadoresUna coalición de fiscales de EEUU investiga los efectos de Instagram sobre los jóvenes: "Causa daños tanto físicos como mentales"
InternacionalEl príncipe Harry dice que advirtió al jefe de Twitter antes del asalto al Capitolio