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Belén Rueda: "Me colgaron el cartel de que soy fuerte y a veces no puedo más"

Belén Rueda, en Gran Canaria.
Belén Rueda, en Gran Canaria.
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Se enfrenta al papel de 'Penélope', bajo la dirección de Magüi Mira, una obra que pondrá el broche final al Festival de Teatro de Mérida. Belén Rueda ha sobrevivido a todo tipo de etiquetas: la de "mujer de", la de "rubia y mona" o la de que una actriz de televisión no podía hacer cine. Pero con su trabajo nos calló la boca a todos.

Interpretas a Penélope, una metáfora de la sumisión femenina.
Aunque haya trascendido como el mito de la fidelidad, Penélope era una grandísima estratega en un momento de hombres, en el que a las mujeres no se las dejaba gobernar. Magüi Mira ha hecho como una especie de heroína contemporánea.
Entonces, ¿no era tan sumisa?
Se habla siempre de las batallas de la Odisea, pero no de que hay una mujer que se queda en casa. Pero, gracias a estratagemas muy elaboradas, consiguió que los nobles no alcanzasen el Gobierno durante 20 años. Eso me parece una auténtica proeza. En la obra, ella repite continuamente: "Resisto y espero".
Ha sido difícil sacar adelante este año el Festival de Mérida. El teatro es uno de los sectores más afectados por el coronavirus.
Jesús Cimarro ha estado luchando muchísimo para adaptarse a las condiciones sanitarias y que la gente se sienta segura. El festival es como algo visible de que estamos consiguiendo volver a una cierta normalidad.
Llevas todo el verano trabajando. ¿Cuál es tu vicio favorito en la época estival?
Pegarme una escapada con mis hijas. Ya son mayores, pero les digo que una semanita para mí.
¿Qué recuerdos tienes de los veranos de la infancia?
Maravillosos. Mis padres decidieron irse a vivir a la playa de San Juan cuando nadie vivía a las afueras de las ciudades. Yo residía en una urbanización de veraneo. Recuerdo siempre ver llegar e irse a todos nuestros amigos y, luego, volvían otros.
Una actriz tiene que mostrar las vísceras, ¿cómo lo haces?
Es importante ponerse en la piel del personaje en el momento vital por el que está pasando, aunque tenga contradicciones. A mí me ha tocado hacer personajes que inicialmente no los entendía, como cuando rodé "No tengas miedo". Me costó muchísimo entender a esa madre. Hay veces que te cae mal el personaje. A veces las circunstancias del personaje son mucho más potentes que el hecho en sí de lo que está haciendo. Cuando tienes una película, hay algunas secuencias, que siempre digo: "¡Cuidado con esto porque aquí se está definiendo quién es esa persona!". Y en esas escenas sí que estoy bastante entregada a la causa.
¿Qué es lo que más te enfada de los casting?
Son muy malvados, aunque se han humanizado mucho. Ya no son aquellas personas terroríficas que parece que te están sometiendo a un juicio. Pero es injusto que en cinco minutos tengas que mostrar el personaje. A veces te bloqueas. En los casting de antes te sentías ridícula. Y también hemos vivido una época diferente. Antes no estábamos tan empoderadas como ahora. Pero todavía nos queda mucho.
¿Te rechazaron mucho? Hiciste el difícil camino de la televisión al cine cuando no era frecuente.
Yo he vivido cosas como que te digan que eres 'la mujer de' o lo de que si eras actriz de televisión no podías entrar en el cine. No sentí el rechazo de los casting, pero sí el de la industria del cine. Esa primera vez sí costó un poco, porque, como estaba teniendo tanto éxito con 'Los Serrano', me decían que el público me iba a ver como Lucía, y no como Julia, que era el personaje de 'Mar Adentro', la primera película que hice.
La gente pensaba: "¿Cómo va a pasar de una comedia como 'Los Serrano' a un dramón como 'Mar adentro'?
Si me hubieses preguntado en este momento si ésa iba a ser la única película en el cine, te hubiese dicho que sí. Te cuelgan siempre etiquetas: que si eres actriz de comedia, luego, actriz dramática, después de género... Somos actores y tenemos que hacer un poco de todo. Si no, sería horrible para nosotros.
¿Cuál es el palo que te has llevado del que más has aprendido profesionalmente?
El hecho de que no crean en ti. No es simplemente un comentario, sino que tienes que arrastrarlo durante varias semanas de rodaje. El mayor palo que te puedes llevar en un proyecto es que haya alguien que sea importante que piense que no puedes hacerlo. Cuando estás empezando, escuchas mucho y te influye porque estás muy insegura.
Has participado en tres de las series televisivas de más éxito en España, ¿cómo se sobrevive a toda esa fama?
Tienes que luchar para que tu intimidad quede protegida, porque si no, de alguna manera, no te dejan vivir tu propia vida. A mí me ha llegado a pasar que han publicado algo que era mentira e incluso tener repercusión dentro de mi entorno. Es muy doloroso que se cree una duda. Y, sobre todo, proteger a mis hijas porque yo quería que tuviesen una infancia normal. Eso que se dice de que si no quieres salir, no sales en las revistas, es mentira.
¿Te has sentido muy acosada?
Sí, mucho, sobre todo, en momentos muy dolorosos, muy tristes y muy duros. He sentido como cuervos que van a...
Al documentarme para la entrevista he leído el siguiente titular: la larga lista de novios de Belén Rueda, el último 20 años menor. ¿Qué opinas?
Ese titular nunca sería así si fuera sobre un hombre.
La actriz María Hervás ha criticado la angustia que sufre por estar sometida al ejercicio permanente de gustar. ¿Te ha pasado?
Me pasó en su momento. Creo que ahora no es una cuestión de género, porque yo también he estado en reuniones de productores y he oído lo mismo sobre hombres. "Éste nada porque está fondón". Yo ya tengo una edad y, para mí, la salud es primordial a todos los niveles. Nos hemos pegado muchos sustos.
La serie 'Fleabag' dice que las mujeres nacemos con el dolor incrustado dentro: la regla, parir, dar el pecho...
Me parece injusto decir eso. Las mujeres estamos más preparadas para expresarlo. Yo creo que los hombres tendrían que hacer en ese tema una revolución. A veces, no se les permite sufrir por cosas y ellos mismos piensan que no están sufriendo.
Y, sobre todo, a los hombres no se les consiente mostrar sus sentimientos.
Todavía se sigue oyendo eso de que los hombres no lloran. Pero, ¿de qué me estás hablando? Conocerse a sí mismo es mostrar tu propia vulnerabilidad a quien quieras mostrársela. Tampoco tienes que ir por la vida mostrando tu vulnerabilidad, porque te dan por todos lados. Pero también de algo malo aprendes algo bueno. Cuando sales de ese sufrimiento, el resultado es una criatura maravillosa. De hecho, se te olvida cuando te quedas embarazada y vas a tener el siguiente. No creo que suframos más con hechos que nos ocurren a unos y a otros. Eso sí, con hechos que nos ocurren solamente a nosotras por el simple hecho de ser mujer habría que hacérselo entender a la otra parte que les cuesta a veces un poco.
¿Una mujer artista puede ser inteligente pero tampoco demostrarlo en exceso?
La inteligencia también empieza por no tener que exhibirla, porque si la exhibes la estás poniendo en un lugar que puede ser atacada. Te cuento esto desde el punto de vista de que soy mujer, rubia y mona y sí que he llevado conmigo ese estigma. Entonces, de repente, te encuentras con alguien que no tiene esa imagen de ti y ya de primeras estás como intentando marcar tu zona y decir: "¡Oye, que no soy imbécil!". La inteligencia está en saber cómo utilizarla para conseguir tu objetivo. Yo me he encontrado muchos impedimentos por el hecho de ser mujer y rubia, pero si te centras en tu trabajo, el resultado es el que habla.
Eres una actriz muy taquillera. ¿Piensas en la taquilla a la hora de elegir los guiones?
Lo que intentas es ser honesto con el trabajo y que sea lo más creíble posible, aunque sea una marcianada. Si a veces se utilizan determinadas estratagemas para hacer que la historia sea más importante, que no perdamos ese hilo de la verdad, porque el público es muy inteligente. He hecho películas de género en las que se permiten licencias que no tienen una explicación y eso te pasa factura.
¿Contra qué cosas ya no quieres pelear?
En lo laboral no tener que justificar por qué decido hacer un proyecto. Durante mucho tiempo me preguntaban que por qué no quería hacer teatro. Yo siempre me justificaba diciendo que tenía hijas muy pequeñas que vivían conmigo y los horarios del teatro iban totalmente a la contra de su vida. A las 5 las recogía del cole y a las 6 tenía que estar en el teatro. No quiero contestar más a esto.
¿Estás harta de determinadas preguntas?
A nivel personal, te cuelgan un cartelito: "Tú eres muy fuerte". Y, luego, hay que mantener el cartelito de fuerte. Hay veces que estoy cansada, no puedo más y me gusta decirlo. Antes no me lo permitía porque la sociedad te dice que si te colocas en un lugar poderoso, vas a conseguir más.
Efectivamente, no nos permiten la debilidad.
La vulnerabilidad también forma parte de nosotros. El resultado final es que has conseguido hacer lo que quieres, pero es que en ese proceso también he tenido mis momentos de dudas y de bajón. El resultado final es que la gente se piensa que tienes clarísimo lo que quieres. Pues mira, no, tengo mis dudas. Y quiero tenerlas porque es de lo que se aprende también.
¿Cuáles son esos momentos en los que ya no puedes más?
Es como la sensación de que el día tiene 24 horas y no es suficiente para organizar todo lo que tienes que hacer. Parece que ser actriz es muy guay y estás siempre estupenda, pero para rodar nos levantamos a las 5.30 de la mañana. Me acuerdo de un día que me acababa de cambiar de casa, era invierno, hacía un frío que te morías y la calefacción no funcionaba. Metí a mis hijas con el plumas en la camita. Me senté porque estaba haciendo Los Serrano y las secuencias que tenía al día siguiente eran de seis capítulos diferentes. Era un momento complicado de mi vida. Entonces, me puse a llorar. Estaba con los seis guiones abiertos encima de la mesa y pensé: "Si es que no me da tiempo a llorar, que tengo que estudiar". Siempre me ha acordado de ese momento.
Tú eres un ejemplo de cómo enderezar una carrera artística.
Cuando ya tienes una vida laboral larga, has hecho muchas cosas. Yo aprendí a no avergonzarme de ellas. Pero la verdad que las veo y digo: "¡Ay, madre mía de mi vida!". Pero hay que pasar por ellas. Al principio, uno va dando palos de ciego. Puedes tener claro que quieres ser actriz, pero pegas unos tumbos impresionantes.
Es muy difícil tenerlo claro.
No hay nadie que diga esto lo tengo clarísimo y esto no. Puedes tener una vocación con la que naces y luchas por ella, pero en esta lucha pegas bandazos. A mí me parece que cualquier problema se puede solucionar desde la educación. A los adolescentes que están en este momento horrible que es decidir cuál va a ser su futuro les estamos dando una información tan tajante que choca con su momento de no saber muy bien dónde quieren ir. Y piensan: "¿Es que si no tengo las cosas claras no voy a poder hacer lo que quiera?". No, hombre, no. Sí que tienes que trabajar para ello, pero nadie tiene seguro al 100% lo que quiere hacer. A lo mejor me ofrecen un corto y me gusta, pero no se entiende muy bien, pero lo hago porque así tengo experiencia. Yo he presentado el VIP con Emilio Aragón y era azafata. No me arrepiento de haber pasado por ese proceso, porque me permitía estar en un lugar donde estaba observando.
El otro día Carmelo Gómez contaba que había sido vetado en el cine como tantos otros actores reivindicativos y que ahora sólo trabajan los dóciles
Yo tengo una opinión diferente. Y lo respeto muchísimo porque como actor me parece fascinante. Yo también defiendo lo mío. Películas como por ejemplo 'El orfanato' que en su momento se tachaban de comerciales, ahora resulta que son una referencia. No se puede estigmatizar a un determinado tipo de cine.
¿El cine de autor corre peligro?
No debe morir. Ahora mismo estamos en un momento maravilloso con las plataformas porque necesitan contenido visual interesante. Tendríamos que ir de la mano. Cuando ya has tenido un recorrido como intérprete tienes las ideas mucho más claras, pero siempre hay un director. Yo hay muchas veces que me muerdo la lengua porque me gustaría decir esto y aquello. Me he dado cuenta de que a veces dices algo y produce un rechazo. Yo he trabajado con muchos directores noveles que, al principio, están encantados de trabajar contigo, pero luego tienen un poquito de miedo de perder su identidad porque tú en un momento dado propongas demasiado. Hay veces que pienso: "¡Esto, no, esto no!". Pero me aguanto. Tienes que proponerlo, pero que quede claro que el director es el que elige.
¿La ambición te puede llevar a un lugar muy oscuro?
Pues no lo sé. Mis lugares oscuros no han sido provocados por la ambición. La ambición es peligrosa cuando te marcas un objetivo demasiado lejano y vas justificando todas las cosas que vas haciendo, en vez de ponerte a trabajar e ir poquito a poquito.
¿Cómo te gustaría que fuera la imagen de tu vida?
Me gustaría seguir trabajando hasta el final. Ahora en 'Penélope' trabajo con María Galiana en la obra y ella está encantada. Me hace mucha ilusión y me encantaría poder llegar a su edad y seguir haciendo este tipo de personajes.

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