El eufemismo se emplea para suavizar lo que es duro de decir; es utilizar metáforas inocentes para sustituir palabras impertinentes. Por ejemplo, llamar invidente al ciego, hombre de color al negro o reducción de personal al despido. En la política española, el lenguaje está especialmente trufado de trampas, para falsear el debate público. Los viejos y los nuevos políticos las emplean sin vergüenza siguiendo el ejemplo de los clásicos que ya pensaron que quien no sabe disimular, gobernar no puede. El lenguaje de los dos grandes partidos cuando son acusados de mangonear es similar, intercambiable.
El PSOE defiende la hipócrita y aberrante idea de que robar para sus siglas no es corrupción, sino virtud y patriotismo de partido, cuando se desbarata más la democracia y se falsea el resultado electoral. También el PP practica el eufemismo y llegó a la cumbre de la filfa cuando habló de indemnización en diferido: luego, la corrupción de la Gürtel le costó un gobierno. El caso de los ERE hundirá más el prestigio del PSOE en su madrasa y junto a otras tropelías, lo alejará de Moncloa.
En el caso de los ERE, uno de los más escandalosos de nuestra picaresca política, se están batiendo todos los hipérbatos con tropos y paradojas del neolenguaje cuando los casos de corrupción desacreditan nuestra democracia, a pesar de ser la que ha sentado en el banquillo a miembros de la familia real, generales, presidentes, banqueros por corrupción. Más que ni ninguna otra democracia europea. El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida ha declarado que el de los ERE es el mayor robo que se ha hecho en España. La portavoz sor Alegría ha triturado la jerga de Orwell al resaltar la honestidad de los dos dirigentes del partido, olvidando que perpetraron el mayor saqueo del país de la rapiña, no para ayudar a nadie, sino para seguir cerca del polvo de ángel y de la mordida. El Tribunal Supremo ha confirmado la sentencia a Griñán y a Chaves y yo no me alegro de que vayan a la sombra, aunque sea en plena ola de calor. Seguro que los indultarán, pero me parece grotesco que los defiendan diciendo que no robaban para ellos mismos y no hubo enriquecimiento personal, como si estar 40 años esa jarca en el Palacio de San Telmo no le hubiera traído jalancia, mando y guinde.
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