A John Milton, que quedó ciego como Borges, no le debemos sólo El paraíso perdido sino su lucha por la libertad de imprenta y el rechazo a la censura, que fueron plasmadas en la Constitución de los Estados Unidos. Fue ministro de Cromwell al que cantó, "en una nube alado, al cuello de la fortuna coronado". Según el poeta, la censura roba al hombre el don del razonamiento, lo cual es una forma de homicidio. Se burla de la estratagema del poder para prohibir la impresión de libros, folletos o papeles sin permiso esperando la aprobación de «dos o tres frailes glotones como si san Pedro les hubiera dado las divinas llaves de la imprenta, además de las del Paraíso».
Ahora en plena pandemia, los frailes glotones empiezan a ser los ministros de los gobiernos, incluso de las democracias más consolidadas. Con la coartada de acabar con las noticias falsas pueden acabar con las verdaderas, ignorando que como pensaba el propio Milton la calumnia cohabita con la verdad y hay que tolerar al intolerante, porque cualquier forma de mordaza destroza la dignidad de una nación.
En España estamos asistiendo a la turbulencia de los demagogos, un despotismo creciente que insulta cada día a los periodistas más destacados de este país. Intentan frenar la libertad de expresión con linchamientos online. Alfonso Guerra ha declarado que este Gobierno toma decisiones muy autoritarias; una de ellas ha sido la de controlar las noticias falsas para evitar los delitos de odio, al mismo tiempo que invade las redes insultando a periodistas. Desde que se propusieron naturalizar las críticas e insultos se hacen virales los nombres de Alsina, Vallés, Ferreras a los que le dedican toda clase de injurias, todos los días, a todas las horas, desde medios controlados por los partidos del Gobierno, que apenas dan la consigna de ataque, hacen a periodistas tendencia o trending topic. Esperan controlar el trabajo de los informadores y se está estrechando la libertad de información, no sólo desde el poder político sino desde la incomprensión lectora de algunos ciudadanos en las redes. Como en los malos tiempos hay que volver a Paul Eluard: "Y por el poder de una palabra / vuelvo a vivir / nací para conocerte / para cantarte / Libertad". Nos queda el artículo 20 de la Constitución tan atacada que asegura el derecho de información y opinión mediante la palabra escrita en cualquier medio. Pero desde la ascensión del populismo estamos rodeados. En la Asamblea francesa se debate un proyecto de ley que intenta restringir la libertad de prensa, y hasta la ONU avisa que los gobiernos están aprovechando la pandemia para amordazar a los medios.
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