GASTRONOMÍA
Alimentación

La polémica del semáforo Nutri-Score con el aceite de oliva y el jamón ibérico, vista por sus protagonistas

Actualizado

Este sistema europeo ha generado una gran controversia al calificar productos de la dieta mediterránea con peor nota que los procesados. Preguntamos a los profesionales acerca de la salida del aceite de la normativa. ¿Debería ser igual para el jamón ibérico?

Los productores de aceite de oliva se muestran satisfechos con la...
Los productores de aceite de oliva se muestran satisfechos con la decisión del Gobierno de sacar el producto del semáforo Nutri-Score. Shutterstock

¿Por qué no convence el etiquetado nutricional Nutri-Score? El pasado febrero, el Ministerio de Consumo anunciaba una excepción para el aceite de oliva con la intención de proteger un producto peor valorado que la Coca-Cola, pero todavía no veía clara la salida del jamón ibérico. Sin embargo, desde el año 2017, fecha en que fue creado en Oxford y aprobado en Francia este semáforo de calificación de alimentos ha generado más debate y problemas de los que pretendía resolver.

"Quizá habría que replantearse el algoritmo del Nutri-Score", criticaba estos días Marcos Vázquez, uno de los divulgadores de salud más reputados en España en sus redes sociales, donde acumula más de 308.000 seguidores. También uno de los nutricionistas patrios más célebres, Carlos Ríos, ha alzado la voz desde los inicios de la implantación en defensa de productos típicos de la dieta mediterránea, como los frutos secos, el pescado, el yogur entero o el queso. "Será el último golpe a lo que queda de nuestra cultura alimentaria, de la comida real frente a las multinacionales de los ultraprocesados".

La confusión que genera Nutri-Score

Nutri-Score pretendía ser una herramienta útil para que los consumidores hicieran compras viendo de manera muy rápida el valor nutricional en el frontal de los productos envasados a través de un código de color y de letras. El sistema del semáforo se basa en las siguientes calificaciones:

  • AB en color verde oscuro y claro (menos 2 puntos) = saludable
  • C en color amarillo o naranja claro (3 a 18 puntos) = moderación
  • DE en color naranja oscuro y rojo (más de 19 puntos) = evitar

Para clasificar los productos emplean un algoritmo que añade o quita puntos:

  • Suma la cantidad: calorías, azúcar, grasas saturadas y sal.
  • Resta la calidad: frutas, verduras, fibra y proteínas.

¿Por qué surge la polémica? Mónica Barreal Francisco, educadora nutricional especialista en Nutrición y Cocina Saludable explica las razones que alertan a su sector: "Los estudios en los que se basan son bastante antiguos y en los que se ha medido su eficacia no les dan tan buenos resultados como otras etiquetas. Los valores para indicar si un producto es alto o bajo en algo no siguen criterios científicos ni las recomendaciones actuales de las ingestas recomendadas", apunta. Además, "no diferencian entre refinados e integrales en el caso de los cereales, virgen o refinados en el caso de los aceites ni entre proteínas de alto o bajo valor biológico (completas o incompletas)". Tampoco se penaliza la inclusión de aditivos, concluye la experta.

Cuando una compra A no garantiza que sea saludable

Lejos de ser una herramienta de compra sencilla y clarificadora, apunta Barreal, no sirve para comparar todos los productos de categorías y familias diferentes. "Nos encontramos ante la paradoja de que, en una primera clasificación, el aceite de oliva se puntúa con una D y un refresco con edulcorantes en lugar de azúcar con una B. Esto ya no será así porque el Ministerio de Consumo ha indicado que ciertos productos no van a ser categorizados con este código, entre ellos el aceite, los huevos y la miel".

Pero esta retirada a tiempo no será suficiente para aclarar la mente del consumidor, continúa, que tendrá que mirar los ingredientes y la información nutricional, y alerta: "Por último, este sistema puede hacer que la industria alimentaria reformule sus productos para salir bien en la foto pero no hay evidencia sólida de que los edulcorantes sean mejor que el azúcar". De modo que la única salida, según esta nutricionista, está en la educación nutricional. "Todos debemos aprender qué nutrientes necesita nuestro organismo según nuestra edad y circunstancia y entender el lenguaje que se emplea en las marcas de los productos que deberán apoyar nuestra alimentación pero no ser la base".

La educación nutricional, esencial

No es la única profesional que aboga por que las campañas gubernamentales estén enfocadas a la formación a nivel nutricional desde la infancia en colegios hasta la edad adulta en centros de mayores, pasando por centros culturales. "Y que sean planificadas y lideradas por dietistas-nutricionistas, cocineros, educadores, cuidadores, profesores y trabajadores del sector primario".

Muchos profesionales del sector del aceite de oliva llevaban reclamando un cambio desde las instituciones. Desde Finca la Torre, el marketing manager Borja Adrián manifiesta el desacuerdo y la pasividad actual ante un problema real para los productores. "¿Qué sentido tiene que el AOVE sea la base de la tan envidiada dieta Mediterránea, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad desde el 16 de noviembre de 2013, si por otro lado lo desprestigiemos así? Más que probados son los beneficios que para la salud aporta, pensamos que nunca se debería haber llegado a este debate si se hubiera hecho el trabajo en Europa".

Invita a los consumidores a que lean en detalle la normativa: "El AOVE en ningún caso debería estar en la lista ya que es un simple zumo de aceituna, posiblemente el producto natural sin procesar más saludable que, a día de hoy, nos da el planeta". En la misma línea se muestra Ricardo Carmona, de DirectodelOlivar.com, la web que difunde la cultura del AOVE: "No tendría sentido que un producto beneficioso para la salud con evidencias científicas reconocidas por la EFSA (Agencia Europea de Seguridad Alimentaria), se viese perjudicado por un algoritmo matemático que no funciona bien cuando se aplica a alimentos que no son procesados. Es una buena noticia que no tengan que pagar justos por pecadores y por tanto un buen ejemplo del triunfo de la inteligencia humana sobre la artificial".

"No está funcionando"

La conclusión de los expertos parece clara: "La información por colores y categorías obvia características de los alimentos muy importantes, por ejemplo, y en el caso que nos ocupa con el aceite de oliva, puntúa las grasas como menos buenas sin tener en cuenta que los ácidos oleicos hacen que nuestras células estén más protegidas y nos aportan energía. No se puede considerar únicamente que la grasa engorda porque la tenemos que tomar y ese es un gran fallo de Nutri-Score. No está funcionando para lo que se pretende", concluye Brígida Jiménez, doctora en nutrición del Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de la Producción Ecológica (IFAPA). Ahora son los productores de jamón ibérico quienes quieren seguir los pasos del aceite, pero el Gobierno, al menos de momento, no concede esta exclusión. La polémica está servida.

Conforme a los criterios deThe Trust Project

Saber más