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La "sensibilidad femenina" se hace arte en una galería madrileña (casi) única en el mundo

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Nace en Madrid el primer espacio enfocado en exclusiva a "lo femenino", una apuesta con sólo precedentes en Chicago y Florencia

Ana Araújo en su galería F&deO, frente una obra de Erica Mahinay.
Ana Araújo en su galería F&deO, frente una obra de Erica Mahinay.ANTONIO HEREDIA

Un callejón singular, la cultura latina y la posibilidad de investigar otros discursos, aunque sean considerados marginales. Esos fueron los tres puntos de apoyo que impulsaron a la arquitecta Ana Araújo (Brasil, 1974) hacia Madrid, el enclave preciso para abrir su espacio F&deO: la única galería de arte de España dedicada en exclusiva al arte en femenino, una excepción casi mundial. Pensó en Londres, pensó en París, pero en Madrid "el alquiler resultaba accesible y es un lugar único". Además, quería lanzarlo "desde la cultura latina, porque hay una hegemonía vinculada al hombre, pero también a lo inglés".

No se trata sólo de que las representadas en esta sala del callejón de Jorge Juan sean mujeres artistas. La piedra angular expositiva de Araújo más bien se sustenta sobre "el concepto 'femenino', que existe tanto en el hombre, como en la mujer o en el género neutro". Y bajo ese prisma sólo figuran otras dos galerías en el mundo: Woman Made Gallery, en Chicago (Estados Unidos), y Female Arts in Florence, en Florencia (Italia).

"La pregunta no es por qué existe esta galería, sino por qué no hay más como esta", reta su directora, que decidió mudarse a la capital tras años de profesora en prestigiosas escuelas inglesas de arquitectura, como la Architectural Association o la University of Westminster, en Londres. "Mi punto de vista no es absoluto, pero siempre me interesó ver cómo se valora a ese 50% de la población del mundo, cómo se representa a las mujeres, cómo hacer que tengan una vida más realizada y justa a través del arte y de la estética, que es un componente muy importante en el teatro de la vida social", explica.

Según el último estudio sobre el mercado del arte publicado por Art Basel y UBS, las obras creadas por mujeres cada vez están más presentes en las colecciones. Frente a una representación del 37% en 2019 y del 39% en 2020, el pasado año alcanzaron el 42%. No obstante, la paridad queda lejos y es una obviedad que "las obras de las mujeres son menos valoradas, se venden menos y por menos dinero". Aunque Araújo ahonda más allá de las cifras y del reconocimiento público: "Las ideas vinculadas a lo femenino, como las emociones o la dimensión doméstica, están marginadas en los ámbitos del diseño y del arte. Y lo mismo sucede con los soportes y materiales tradicionalmente asignados a las mujeres, como el bordado, los trabajos manuales, la artesanía...".

Así, desde su apertura en septiembre, de los muros de F&deO han colgado dibujos y grabados de la británica Olivia Kemp e impresiones digitales de la nipona Sayako Sugawara. Ahora, son los lienzos de la norteamericana Erica Mahinay los que ocupan la galería, como muestra de la indagación sobre la sensualidad y el erotismo femenino que interesa a la autora. Y sin necesidad de exponer cuerpos o desnudos. "No vemos ningún pecho ni carne, sino que se basa en el tacto y el movimiento", aclara Araújo sobre esta obra, que, además, le sirve de contrapunto a la del prolífico Jean-Honoré Fragonard, también de estilo rococó, para ejemplificar las bases de la visión artística que defiende en F&deO.

"Lo que me enfada es que artistas como Flora Yukhnovich [en 2021 protagonizó una de las subastas del año en Sotheby's por 2,5 millones de libras], lo que hace es desdibujar los colores de El columpio de Fragonard, sin importar si este pintor tuvo una mirada algo pedófila. Mientras que en Erica vemos una especie de falda delicada de una mujer gigante y poderosa", señala hacia el cuadro que preside la galería. "La visión cambia totalmente, pero como sociedad nos sentimos más atraídos por la de Flora Yukhnovich", subraya, y los precios de venta lo avalan -"Erica no se vende por dos millones, es más marginal"-, en una lección magistral sobre el mercado del arte y esos "prejuicios inconscientes" de nuestra cultura, que pretende desentrañar desde este rincón del barrio de Salamanca, con un catálogo que abarca desde los 200 hasta los 80.000 euros.

LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Su conclusión no es un enunciado simplón, se fragua tras un doctorado en la Bartlett School of Architecture (Londres) y 20 años de investigación sobre lo femenino. Relata que en su etapa docente descubrió cómo sus alumnos con esa sensibilidad que ella ensalza "desarrollan una vergüenza hasta que se limitan a lo que se espera de ellos y matan esa creatividad". Para Araújo es "como una mutilación de parte de las capacidades humanas y sus posibilidades de comunicación". Protesta: "No somos libres para expresar quiénes somos".

Y esa senda es la que le ha conducido hasta Madrid, la villa del museo del Prado, su predilecto, y del Reina Sofía, con exposiciones que le impresionaron más que las de sus años británicos, y con una cultura "menos cerrada" que la inglesa. Desde aquí ya sostiene clientes extranjeros, "más que españoles", y trabaja con empresas, también en el sector inmobiliario y sanitario. "Nuestra ambición no es como la de otras galerías que meten artistas en museos. Quiero que esa obra de Erica esté en la sede de un banco, en la del banco Santander. Y estamos hablando con un arquitecto que diseña hospitales para intentar incluir obras en ellos. Nos interesa esa área más pública del arte. Y que la sensibilidad femenina esté en todos los lugares", remata.

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