MADRID
Coronavirus

Así se fraguó el nuevo desencuentro entre Aguado y Ayuso que "dinamitó" la negociación con Sanidad

Ciudadanos filtró tras la reunión del Grupo Covid del martes que había "un principio de acuerdo" cuando no se habían determinado con Illa los criterios para ejecutar el confinamiento. Arrecian las críticas contra Aguado en su propio partido.

Ignacio Aguado e Isabel Díaz Ayuso, en el pleno de la Asamblea de...
Ignacio Aguado e Isabel Díaz Ayuso, en el pleno de la Asamblea de esta semana
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19.48 del pasado martes. La tensa reunión del Grupo Covid-19, donde están representados el Gobierno central, con el ministro de Sanidad, Salvador Illa, a la cabeza, y el Gobierno regional, encabezado por el vicepresidente regional, Ignacio Aguado, de Ciudadanos y el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, de PP, acaba de terminar. En el encuentro se discuten los criterios que determinarían el cierre de Madrid, la comunidad con más contagios de toda España desde hace semanas. Escudero expone al ministro que no es necesario, que las medidas puestas en marcha -las restricciones en 45 zonas- empiezan a funcionar, que los últimos indicadores son buenos. Que marcan una estabilización o bajada de los ingresos hospitalarios por Covid. Y que, de aplicarse el cierre, no se puede usar para justificarlo los mismos criterios para Madrid que para cualquier otra comunidad, por las particularidades de Madrid, con una importante densidad de población y una alta movilidad. Illa presiona, sin embargo, para ejecutar ya el confinamiento.

Según fuentes conocedoras de la reunión, se acuerda seguir debatiendo los criterios para establecer los confinamientos en reuniones previas al Consejo Interterritorial del Instituto Nacional de Sanidad del día siguiente. Al acabar la reunión desde el PP le insisten a su socio de Gobierno, Cs, que hay que ser cautos, que los criterios es lo importante y eso no se ha decidido, que no se ha avanzado "casi nada". "El ministro se ha limitado a dar una patada hacia delante", resumían en el Ejecutivo regional. Aguado no lo ve así. Quiere, incluso, salir a los medios, dar una comparecencia. En Sol le paran los pies.

A esa hora, sin embargo, a las 19.48, desde Vicepresidencia se transmite a los medios de comunicación que hay "un principio de acuerdo" para que haya un criterio homogéneo para toda España a la hora de imponer cierres dependiendo de si la población es de más de 100.000 habitantes o no. Varios medios lo publican. Aguado, responsable del Grupo Covid y que desde el inicio de la crisis sanitaria ha llamado al entendimiento, se apunta un tanto. Él fue el mediador.

Un comunicado desmintiéndole

Le dura poco. Un comunicado desde del departamento de comunicación de Sol evita mencionar un acuerdo y afirma que la reunión sólo ha servido para "fortalecer" la "postura" de Madrid. En el entorno de la presidenta niegan que haya un principio de pacto siquiera. Pero el desacierto en la negociación, según fuentes populares del Gobierno, ya estaba hecho. La forma de actuar de Aguado "dinamitó" la estrategia del Gobierno de Ayuso en la negociación, aseveran. Esa misma noche, es el propio Illa, en rueda de prensa, quien da por sentado que ha llegado a un acuerdo para imponer sus criterios. Los suyos. Que haya 500 contagios de coronavirus por 100.000 habitantes en 14 días, un porcentaje de positividad en las pruebas diagnósticas superior al 10% y una ocupación de camas en UCI por pacientes Covid superior al 35%.

Al día siguiente, Madrid y otras cuatro comunidades, todas gobernadas por el PP, se oponen en el Consejo Interterritorial a la resolución formulada por Illa "sin negociar antes". El ministro impone el cierre aún así asegurando que hay una decisión "colegiada" y acusa a Madrid de cambiar de opinión, un argumento que no habría usado de no filtrarse el principio de acuerdo, un agravio más del vicepresidente a Ayuso, estiman los populares en el Gobierno, ya que le había dado argumentos a Moncloa. Desde el entorno de Aguado aseguran que él no va por libre, que el "principio de acuerdo" existía y "así lo dijo Escudero públicamente", algo que niegan en el núcleo duro de la presidenta. Lo que sí era cierto era que el resbalón de Aguado dejaba perdida la batalla por el relato.

En la parte popular de este Gobierno tampoco han entendido que en cada comparecencia Aguado se mostrara en contra de presentar un recurso contra la resolución de Sanidad que ha sumido a Madrid desde ayer en el "caos" y el "desastre económico", de acuerdo al equipo de Gobierno. "Algunos se dedican a tirarse los trastos a la cabeza, y perdemos el tiempo de forma miserable cuando se están perdiendo vidas", llegó a decir ayer Aguado en velada crítica a su presidenta para considerar que los tribunales no son "el mejor lugar" para encontrar una solución.

UN 'GESTO' DE AYUSO

En el PP recuerdan que fue Ayuso quien aceptó poner Aguado al frente del Grupo Covid, que podía haber sido Escudero la máxima autoridad del grupo, pero era "un gesto" por deferencia, aunque apenas tenga competencias. "Tenía lógica". Por eso en el entorno de la presidenta siguen sin entender que no "defienda los intereses del Gobierno". Que no vaya con el equipo, en términos deportivos.

Su postura esta semana ha vuelto a tensar las costuras del primer gobierno de coalición de Madrid. El enésimo rifirrafe en solo 14 meses de convivencia. Si el jueves el PP nacional se quejaba de que el vicepresidente actuaba por su cuenta, sin respetar la cadena de mando, ayer los populares consultados, tanto de Madrid como de la dirección nacional, lo acusaron incluso de querer "desestabilizar" el ejecutivo de Ayuso en el peor momento posible, y de practicar un "ventajismo populista" que consiste en decir lo que más le conviene "a él", pero no "a los ciudadanos".

¿Un detonante de elecciones?

Pero, eso sí, en el PP descartan que esta crisis sea detonante las elecciones. Y llaman a rebajar la tensión política. El jueves, de hecho, hubo una reunión en la sede nacional y regional del PP, en la calle de Génova, en la que se abordó cómo afrontar la crisis con el Ministerio de Sanidad. En esa reunión, según ha podido saber este diario, la dirección nacional del PP abogó por acatar las medidas y "frenar" una guerra con el Gobierno "en la que los rehenes estaban siendo los ciudadanos", que, además, no entendían el porqué de semejante enredo, a ojos de los dirigentes del PP consultados.

Aunque Casado ha estado en contacto con Ayuso, los enlaces de la Comunidad de Madrid con Génova han sido, sobre todo, dos consejeros regionales: Enrique López y Enrique Ruiz Escudero. En esa reunión se les llamó por teléfono y en todo momento estuvieron de acuerdo con la estrategia de acatar las medidas para enterrar el hacha de guerra política, pero dirimir las discrepancias en los tribunales. Sin embargo, ayer Ayuso lanzó un tuit que dinamitaba cualquier opción de armisticio, acusando a Pedro Sánchez del "caos" que, a su juicio, supondrá la restricción de la movilidad.

"Es el único Gobierno de coalición con problemas"

La situación de tensión es tal en el Gobierno regional que hasta diputados regionales y concejales de Ciudadanos en el Ayuntamiento de la capital muestran ya en público su "incomodidad" con la actitud del vicepresidente. Consideran, al igual que el PP, que Aguado "forma parte" del Gobierno y por eso tiene que actuar al unísono, al compás de resto del Ejecutivo. Entienden que la legislatura pasada, dando apoyo al Gobierno de Cristina Cifuentes desde fuera en asuntos puntuales pero haciendo oposición la mayor parte del tiempo, se entendería esa postura de "mediador", pero ahora es "parte del Gobierno y eso es bien distinto", razonan.

"Lo fundamental tiene que ser gobernar, no se puede anteponer las filias personales porque al final no se gobierna como se está viendo", señalan fuentes del grupo municipal de Ciudadanos, que estiman que "nunca se vería a Almeida y Villacís contraprogramando ruedas de prensa en esta situación" porque hay un objetivo común que "es gobernar".

En el entorno de la vicealcaldesa, Begoña Villacís, de hecho, avalaban esta semana acudir a la Justicia para "obtener mayor seguridad jurídica" en la aplicación de las medidas. En el seno de la formación apuntan que estos desencuentros no son "algo nuevo" con Ayuso y recuerdan que ya durante el mandato de Cifuentes la tensión entre la presidenta y Aguado era "continua".

"Es el único de nuestros gobiernos de coalición con el PP en el que hay problemas, en el resto de lugares más allá de alguna discrepancia se trabaja conjuntamente a la perfección", afirman miembros del partido.

El propio vicepresidente de Castilla y León, Francisco Igea, quiso el jueves lanzar un mensaje a Aguado, asegurando que los gobiernos de coalición "tienen que hacer un esfuerzo extraordinario de cooperación". "Nos manifestamos siempre de forma coordinada, nos respaldamos y eso es lo que esperan los ciudadanos", advirtió sobre la postura de Aguado, que, sin embargo, sí tiene el apoyo de la líder de su partido, Inés Arrimadas.

Sin embargo, en la formación hay cargos nacionales que consideran que no es el momento de pensar en personalismos y estar centrado en marcar perfil propio constantemente. Hay incluso quienes consideran que Aguado podría ser presa del fantasma de que Cs pudiera hundirse en Madrid en las próximas elecciones o que no fuera el perfil de candidato que se quisiera, algo que sólo dirá el tiempo.

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