La intrépida Aída Nízar ha regresado a la actualidad española después de unos años de intenso trabajo en la televisión italiana, donde se enfrentó a la polémica Giorgia Meloni, y lo ha hecho convertida en una combativa Juana de Arco para dar voz a un nutrido grupo de vecinos de la Costa del Sol que quieren poner fin a lo que la televisiva colaboradora ha calificado como "la dictadura de Servicios Alcántara", la empresa de administración de fincas del ex alcalde popular de Mijas, Ángel Nozal, y donde ejerce como administradora su compañera sentimental, Michelle van Gaalen. Mientras lo dice una amplia sonrisa se dibuja en su cara: "¿No sabes quién es? Sí, mujer, es una señora sin complejos que versionó Resistiré ante la prensa para hacer campaña por su marido en las municipales. Busca el vídeo en internet", apostilla.
En su particular cruzada contra los abusos, Aída no ha dudado en plantarse en el Congreso del PP -pancarta en mano- para pedir ayuda a su presidente, Juanma Moreno, pero cinco miembros del equipo de seguridad del evento la sacaron en volandas sin mediar palabra.
"Me instalé en una bonita urbanización de Marbella, en la que mi familia tiene varias propiedades, buscando paz y tranquilidad pero me encuentro viviendo un tormentoso reality 24 horas", ha asegurado a LOC la ex Gran Hermano. "Yo no sabía qué era Servicios Alcántara, la empresa que administra Cabopino, ni quiénes estaban detrás de ella -asegura- pero al revisar lo poco que me han dejado ver de las cuentas de la comunidad me pareció que había gastos excesivos y cosas que no cuadraban", comenta.
"El personal de Servicios Alcántara se ha cerrado en banda en lo que a facilitarnos el acceso a los números se refiere -señala- hasta el punto de que hemos tenido que recabar la información por nuestra cuenta como hemos podido para, finalmente, terminar en los tribunales" y con esta petición se presentaban ante el Juzgado de de Primera Instancia número 2 de Marbella. "Es lamentable que nos hayamos visto obligados a tener que recurrir a la Justicia para que nos muestren algo tan lógico como son los libros de ingresos y gastos de la urbanización", subraya muy molesta.
Sin pelos en la lengua
La "inconmesurable Aida" -como ella misma se describe- no tiene pelos en la lengua y no está dispuesta a dejarse achantar por nadie. "No me he acobardado nunca y no voy a empezar a hacerlo ahora", reitera.
"Desde que se hicieron públicas en prensa las primeras informaciones sobre la situación que estábamos padeciendo en Cabopino, no han parado de ponerse en contacto conmigo y con nuestro abogado vecinos de diferentes urbanizaciones de la Costa del Sol pidiéndonos ayuda y queriendo sumarse a nuestra lucha", precisa. "Ya son, al menos, catorce las comunidades afectadas. En todas ellas trabaja la misma empresa administradora, Servicios Alcántara, y en todas la historia es muy similar: seguros que se contratan pero no se usan; encargos de reparaciones y obras que se asignan siempre a los mismos contratistas sin valorar otras ofertas; presupuestos que se aceptan sin negociar...".
LOC ha intentado contactar con el ex alcalde de Mijas para conocer su versión, pero ni Nozal ni su entorno han querido hacer declaraciones al respecto.
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