Itamaraty, la aceitada maquinaria de la gran diplomacia brasileña, está de regreso. Fueron cuatro años de repliegue del gigante de Latinoamérica, dos de ellos con el indescriptible primer canciller de Jair Bolsonaro, Ernesto Araújo, que en 2019 habló en lengua tupí y en griego antiguo en un discurso de investidura en el que reflejó su obsesión con el "globalismo". Eso ya es pasado, la apuesta de Luiz Inácio Lula da Silva es por un hombre de gran experiencia y que ya estuvo en el cargo con Dilma Rousseff: Mauro Vieira.
"Vamos a encarar la reconstrucción después de un retroceso sin precedentes de nuestra política exterior", dijo Vieira, de 71 años, en un acto con centenares de asistentes el 2 de enero, la noche de su asunción. Fue uno de los únicos dos traspasos de mando en los que el ministro saliente de Bolsonaro estuvo presente. En este caso, Carlos França, diplomático de carrera que hizo un extenso y bien estructurado discurso antes del de Vieira.
França agradeció a Bolsonaro, que en Itamaraty es como mentar al demonio, aunque no hubo ni el más mínimo abucheo en un clima de expectante tensión: al fin y al cabo la sala estaba repleta de diplomáticos. No se había producido aún el asalto a la Plaza de los Tres Poderes. Vieira, ex embajador en las Naciones Unidas, Washington y Buenos Aires, mira al futuro. Con él al frente, Itamaraty será feminista, ecológico, multilateralista, cientificista, promotor de la paz, africanista, generoso en la coperación internacional y, por encima de todo, latinoamericanista.
Estas son las principales señas de la nueva política exterior brasileña:
América Latina y el Caribe
Recuperar la relación con Argentina es una prioridad, tras tres años en los que Bolsonaro y su homólogo Alberto Fernández solo hablaron para insultarse. Sobre ese eje Buenos Aires-Brasilia, que se inauguró con una visita de Estado a la Casa Rosada el 23 de este mes, Brasil volvió a ser parte de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac), aspira a recrear con "eficacia y pragmatismo" la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) y le dará un renovado impulso al Mercosur. Es por eso que Lula visitó este miércoles Montevideo, donde el presidente uruguayo, Luis Lacalle Pou, batalla en soledad por un Mercosur más abierto al mundo. En ese contexto, Lula reanuda las relaciones diplomáticas con Venezuela. "Sin diálogo nada se puede solucionar, las sanciones no son el camino", es el nuevo credo en Itamaraty.
Europa
"Es urgente y necesario que el Mercosur firme un acuerdo final con la Unión Europea", señaló Lula, que apunta a cerrar lo antes posible una negociación que lleva 22 años. Vieira dejó claras las condiciones de Lula a la UE: "Profundizaremos en la asociación estratégica con la Unión Europea y cooperaremos en asuntos de interés mutuo, como el cambio climático y la transición digital, la inclusión social y la igualdad de género. Nos interesa un acuerdo equilibrado con ganancias reales para la economía brasileña, tanto en comercio como en inversiones, y evitar que el medio ambiente, tema muy caro a Brasil, sea utilizado como pretexto para el proteccionismo". Brasilia recibirá este enero a Olaf Scholz y Emmanuel Macron.
Estados Unidos
Antes de asumir, Lula recibió la visita del consejero de Seguridad Nacional de Joe Biden, Jake Sullivan, un hombre muy influyente en la Casa Blanca. Y en la asunción estuvo Juan González, mano derecha de Sullivan y a cargo de los asuntos americanos. Vieira recitó su ideal en las relaciones con el gran vecino del norte: "Relaciones de igualdad con Estados Unidos, basadas en valores e intereses comunes, sin prejuicios sobre temas y asuntos, y libres de alineamientos automáticos. Trataremos con madurez las eventuales diferencias, naturales en una relación de tanta importancia y densidad". El 10 de febrero, Lula visitará la Casa Blanca.
Rusia y Ucrania
Lula le dijo a los representantes de Ucrania y Rusia en la ceremonia de asunción que su país quiere "la paz y que las partes encuentren un terreno común para poner fin al conflicto". Y añadió: "En Brasil tenemos la tradición de defender la integridad de las naciones y hablaremos con quien sea posible por la paz".
Organismos multilaterales
Lula inicia su tercera presidencia con el mismo sueño no alcanzado en las anteriores, una profunda reforma del Consejo de Seguridad de la ONU que convierte a Brasil en miembro permanente. Argentina, su socio, tiene una visión muy diferente, en línea con la de España: ampliar y regionalizar. "Haremos un uso creativo del G-20, que Brasil presidirá en 2024, y de los BRICS, que lideraremos en 2025 (y que Brasil quiere convertir en BRICSA sumando a Argentina). También se potenciará un foro de diálogo que reúne a Brasil, India y Sudáfrica, el IBSA.
África
"Ha avanzado en su proceso de desarrollo, está construyendo una gigantesca zona de libre comercio y en pocos años albergará a casi la mitad de la juventud mundial", destacó Vieria, que quiere revertir el "abandono" que hizo la política exterior de Bolsonaro de ese continente.
Cercano Oriente
"Brasil retomará su tradición de buenas relaciones con todos los países. En relación con Israel y Palestina, dos países amigos de Brasil, volveremos a la posición tradicional y equilibrada mantenida durante más de siete décadas, apoyando la solución de dos Estados plenamente viables, que coexistan uno al lado del otro en condiciones de seguridad y con fronteras internacionalmente reconocida".
China y Asia
Vieira quiere "diseñar y ejecutar una ambiciosa estrategia para Asia-Pacífico, la región más dinámica del mundo, y en particular para China, India y Japón, y para la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) en su conjunto". Lula visitará Pekín en marz.
Diversidad
Se atacará la "subrepresentación crónica de negros y mujeres en el servicio exterior brasileño". La embajadora María Laura da Rocha se convierte, como secretaria general del servicio exterior, en la primera mujer a cargo de Itamaraty en sus 199 años de historia.
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