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Putin explota el chantaje nuclear con una anexión exprés del Donbás

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"La invasión del territorio ruso es un delito que te permite usar todas las fuerzas de autodefensa", dijo en las redes sociales Dimitri Medvedev

El presidente ruso, Vladimir Putin.
El presidente ruso, Vladimir Putin.KONSTANTIN ZAVRAZHINEFE

Las autoridades colocadas por Moscú en Donetsk y Lugansk en 2014 ven a los ucranianos acercarse y tienen prisa. Quieren organizar un referéndum para unirse a Rusia. En Zaporiyia y Jersón, invadidas tras el ataque ruso de febrero, quieren seguir el mismo camino.

En el Kremlin parecen albergar la esperanza de que las votaciones no sólo servirán para calmar los ánimos de los leales y acallar a la población local desafecta al imperialismo de Moscú, sino que contribuirán a frenar a los ucranianos antes de adentrarse en 'territorio ruso'. Incluso aunque esa anexión no sea reconocida por casi ningún país. Ante un ataque ucraniano en territorios ocupados, Rusia podría 'defenderse' utilizando sus armas nucleares. "La invasión del territorio ruso es un delito que te permite usar todas las fuerzas de autodefensa", dijo en las redes sociales Dimitri Medvedev, expresidente ruso y ahora vicepresidente del Consejo de Seguridad de Putin.

"Se trata de un ultimátum inequívoco de Rusia a Ucrania y a Occidente", para forzar una disyuntiva entre "retirada o guerra nuclear", asegura Tatiana Stanovaya, analista de R.Politik, que está convencida de que "Putin no quiere ganar esta guerra en el campo de batalla, sino forzando a Kiev a rendirse sin luchar". Por eso se han impulsado unas votaciones de anexión que antes de la sorprendente ofensiva ucraniana estaban en el cajón. La anexión dará el "pretexto" de amenazar con usar armas nucleares para defender 'territorio de Rusia'.

El ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov, y la Duma (cámara baja del Parlamento ruso) apoyaron ayer la celebración de referendos de integración con Rusia en las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk, a las que se han sumado los territorios ocupados de Jersón y Zaporiyia.

Vladimir Putin dará un discurso este miércoles en el que está previsto que anuncie una nueva fase del conflicto, que podría incluir el decretar la movilización de los rusos en edad de combatir. Mientras, continúan los planes para las votaciones de anexión, que plantean a Rusia dos problemas.

A corto plazo, la dificultad de organizar un referéndum -aunque sea manipulado y sin garantías- en unos territorios que están siendo atacados. Y a medio plazo, que Moscú no controla la totalidad de ninguno de esos territorios ucranianos, con lo que la proclamación de esas regiones como suelo ruso supondría en la práctica que Ucrania está ocupando parte de Rusia.

La República Popular de Lugansk anunció ayer que votará entre el 23 y el 27 de septiembre. Horas después se sumó a la iniciativa, en las mismas fechas, la República Popular de Donetsk. "Desde el comienzo mismo de la operación militar especial en general y en el período que la precedió, dijimos que los pueblos de los respectivos territorios debían decidir su destino", indicó Lavrov en declaraciones al presentador del programa de televisión "Moscú. Kremlin.Putin", Pavel Zarubín. "Y toda la situación actual confirma que quieren ser dueños de su propio destino", señaló el jefe de la diplomacia rusa.

Un chantaje de Moscú por el miedo a la derrota

Moscú promueve en Ucrania votaciones de secesión que en Rusia están penadas por la ley: no se puede reclamar la independencia de Chechenia o una votación separatista en Tatarastán. Sin embargo los legisladores rusos promueven el separatismo fuera y hasta quieren prohibir mapas que rechacen las aspiraciones de Moscú sobre tierras ucranianas. Vasily Piskarev, el diputado de la Duma estatal que lidera la iniciativa legislativa, dice que estos mapas con Crimea pintada de un color distinto que Rusia son "especialmente peligrosos cuando están destinados a un público infantil".

Las fuerzas ucranianas han recuperado desde inicios de septiembre miles de kilómetros cuadrados ocupados por las tropas rusas. Como comentaba hace unos días un portavoz de las autoridades ocupantes rusas de Jersón, en los territorios ocupados tienen "miedo de que Rusia se vaya" y que "quieren estar seguros de que no los dejarán". Por eso están pidiendo un referéndum.

"Ucrania va a solucionar la cuestión rusa. La amenaza sólo puede liquidarse por la fuerza", escribió en Telegram el jefe de la administración presidencial ucraniana, Andrii Yermak, quien denunció un "chantaje" por parte de Moscú motivado por "el miedo a la derrota".

Los representantes de un órgano consultivo prorruso de la región de Zaporiyia, instaurado por Moscú para gestionar su tierra conquistada, se sumaron hoy a sus colegas de Lugansk, Donetsk y Jerson para pedir la celebración inmediata de un referéndum de adhesión a Rusia.

Los ocupantes ni siquiera controlan el 100% de Lugansk, donde su avance fue algo más exitoso. Allí su gobernador, Serhiy Gaidai, siempre mantuvo que aún hay partes que no pudieron tomar los rusos. Las autoridades de la región de Zaporiyia crearon en julio una comisión electoral para llevar a cabo una votación sobre la adhesión a la Federación Rusa. En agosto comenzaron los preparativos para el referéndum.

El Kremlin es en realidad quién tiene la última palabra, no los prorrusos locales ni los funcionarios instalados allí tras la invasión. Moscú había dado marcha atrás en la celebración de votaciones por culpa de la contraofensiva ucraniana. Según algunos medios rusos, los especialistas enviados por Moscú para organizar el proceso en Jarkov y Zaporiyia incluso habían vuelto a casa.

"Las condiciones de seguridad ideales no existen. Cuanto antes seamos parte de Rusia, antes tendremos la paz", dijo Vladímir Rogov, presidente de una asociación prorrusa radicada Zaporiyia.

Afianzar el control sobre la población

Un cambio de postura del Kremlin serviría para afianzar su control sobre la población sometida en esas zonas. La población civil que queda en Jerson y Zaporiyia es mayoritariamente leal a Kiev. Pero los colaboracionistas temen ser dejados atrás como les ha ocurrido a los de las zonas que estuvieron temporalmente ocupadas de Jarkov. Al replegarse Rusia, crece la posibilidad de ser castigado.

Las autoridades ucranianas recuerdan que Donetsk y Lugansk, al igual que Crimea, se consideran territorio ucraniano.

Votar rápido es difícil sobre todo en plena guerra. Las autoridades ocupantes podrían utilizar el voto electrónico, una variante que algunos analistas consideran una herramienta para ayudar a las autoridades a manipular las elecciones. En algunas zonas ocupadas han encontrado alternativas todavía peores. En Zaporiyia se organizará un recorrido puerta a puerta para votar con "brigadas" con policías. El jefe de la administración ocupante, Yevgeny Balitsky dijo al medio informa RBC que esto es "para proteger a los residentes de reunirse en lugares donde los nazis pueden lanzar ataques".

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