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Gran Angular

Un año de estallidos en el Sáhara Occidental

La ruptura del alto el fuego y la reanudación del conflicto armado entre Marruecos y el Frente Polisario han marcado 12 meses de deterioro de la situación en el Magreb que ha salpicado a España, la UE y EEUU

Soldados del Polisario se preparan para lanzar cohetes contra Marruecos en Mehaires.
Soldados del Polisario se preparan para lanzar cohetes contra Marruecos en Mehaires.B. ArmangueAP
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El Sáhara Occidental cumple un año con el alto el fuego roto. Del silencio que rodeó aquellos días al anuncio del Frente Polisario de dar por terminado el acuerdo firmado en 1991 con Marruecos, se ha pasado a una sorda tensión que ha salpicado a los países del entorno, además de a Estados Unidos y la UE. ¿Cómo se ha llegado a esta situación?

INCURSIÓN EN GUERGUERAT

El 13 de noviembre el ejército marroquí penetró en la zona desmilitarizada de Guerguerat para desalojar una sentada de manifestantes saharauis que llevaban tres semanas protestando contra la apertura de rutas comerciales entre Marruecos y Mauritania que consideran "ilegal" por darse en un área tapón. La incursión de los soldados marroquíes fue calificada por el movimiento saharaui como una "agresión militar". Al día siguiente, el líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, declaró oficialmente "el estado de guerra" tras proclamar el fin de su compromiso con el alto el fuego. Las fuerzas saharauis comenzaron entonces a lanzar ataques contra las bases y puestos de control marroquíes a lo largo del muro militarizado que separa el "Sáhara útil", bajo control del reino, de los "territorios liberados", en manos del Frente Polisario.

LA GUERRA INVISIBLE

Mientras el Ministerio de Defensa de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) ha ido emitiendo diariamente sus partes militares dando cuenta de sus acciones contra Marruecos, el reino ha mantenido silencio sobre la guerra que se libra entre las dunas. Hacer un recuento de bajas es misión imposible: el Frente Polisario habla de "considerables pérdidas humanas" del otro lado mientras reconoce y homenajea a sus soldados caídos -una docena- en combate; Rabat calla. La comunidad internacional también ha invisibilizado el conflicto, así como la propia ONU. No fue hasta el 29 de octubre, en su resolución para prolongar el mandato de Minurso, cuando el Consejo de Seguridad brevemente observó "con profunda preocupación la ruptura del alto el fuego". Pese a que un conflicto abierto parece un escenario lejano, el riesgo de escalada está sobre la mesa: nadie quiere pasar a una guerra a gran escala, pero cada vez hay más probabilidades de que los acontecimientos se les vayan de las manos a las partes.

EL TUIT QUE LO CAMBIÓ TODO

Un inesperado movimiento ha cambiado las reglas del juego. El 10 de diciembre, poco después de perder la reelección, el presidente Donald Trump anunció en Twitter el reconocimiento de EEUU a la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental a cambio del restablecimiento de relaciones diplomáticas con Israel. La decisión unilateral de Trump sobre un territorio que está considerado por Naciones Unidas como "pendiente de descolonización" incendió el panorama geopolítico magrebí. Envalentonado por el logro, Rabat intensificó su ofensiva diplomática para que los países europeos y las organizaciones supranacionales siguieran los pasos del magnate republicano, aunque sin lograr sus propósitos. La nueva Administración demócrata de Joe Biden no ha echado atrás el decreto de Trump, ya que esto probablemente debilitaría los Acuerdos de Abraham con Israel. El balance de fuerzas en la región está reequilibrándose a partir de este tuit. "Abre un nuevo capítulo en un problema que ha estado estático durante largo tiempo", opina Intissar Fakir, miembro del Carnegie Endowment por International Peace. "Y tiene implicaciones no sólo para Marruecos y el Polisario, sino también para aquellos indirectamente comprometidos: Argelia, Estados Unidos y la Unión Europea", añade. Y así ha sido.

CRISIS DIPLOMÁTICA CON ESPAÑA

La acogida en España del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, para recibir tratamiento médico el pasado mayo desató una agria reacción por parte de Marruecos. El reino ya venía estando molesto por no poder forzar al Gobierno español a un cambio de postura en línea con EEUU. Y así fue escalando en sus protestas contra el Ejecutivo de Pedro Sánchez, al que tras el incidente con Ghali calificó como "contrario a la buena vecindad" y retiró a su embajadora, que a día de hoy aún no ha vuelto a Madrid. El punto álgido de la crisis se vivió en Ceuta a mediados de mayo, cuando Rabat lanzó a la ciudad autónoma a miles de inmigrantes, incluidos menores. "Este incidente puso de relieve las repercusiones potenciales para la seguridad de Europa que tiene el conflicto", certifican Susana Malcorra y Thomas Pickering, del 'think tank' International Crisis Group. La UE tomó conciencia de ello y salió en defensa de España, su frontera sur, seguida de Francia, que criticó la actitud de Marruecos. En paralelo se desarrolló un choque similar entre Marruecos y Alemania. La crisis bilateral se terminó de aplacar con el relevo del titular del Ministerio de Exteriores español. Pero José Manuel Albares llegó a su puesto en julio con el tiempo justo para tener que apagar otro incendio, esta vez con Argelia como protagonista.

Una mujer saharaui, en los campos de refugiados de Tinduf.
Una mujer saharaui, en los campos de refugiados de Tinduf.B. ArmangueAP

LOS DRONES ENTRAN EN ACCIÓN

El armamento sofisticado que Marruecos está adquiriendo a marchas forzadas se ha revelado clave para su superioridad en el desierto, inmerso como está en una carrera armamentística en competencia con Argelia. A lo largo del muro de 2.700 kilómetros -el más largo del mundo tras la Gran Muralla China- que separa el territorio bajo control marroquí, el "Sáhara útil", Marruecos ha registrado con la ONU más de 1.000 "incidentes" de disparos del Polisario contra sus unidades, la mayoría de fuerzas de artillería. Pero lo que marca la diferencia en esta guerra invisible son los drones -de fabricación turca e israelí, a los que pronto se añadirán estadounidenses- con los que Marruecos opera. Así, el golpe más duro al Polisario ocurrió el 8 de abril, cuando un alto mando militar saharaui resultó muerto en el ataque con un avión no tripulado de las fuerzas marroquíes. Era la primera vez desde que se reactivó el conflicto que se tenía constancia de que el ejército real recurre a esta tecnología. El 3 de noviembre, Argelia acusó a Marruecos de otro ataque con drones que causó la muerte de tres civiles argelinos en los "territorios liberados" bajo control del Polisario. Poco a poco, esta vieja guerra ignorada va cambiando de rostro.

ARGELIA, EL TERCERO EN DISPUTA

La denuncia de Argelia del mencionado ataque contra civiles, el 1 de noviembre, elevó la tensión que estalló a finales del verano, cuando tras una serie de roces diplomáticos el Estado petrolero anunció la ruptura de relaciones diplomáticas con Marruecos. A ello le siguió la no renovación del contrato del gasoducto que transporta el gas argelino a España a través del reino alauí, que terminó el 31 de octubre. Las relaciones bilaterales entre ambos pilares del Magreb -que nunca han sido ideales- se han ido enrareciendo cada vez más en paralelo al apaciguamiento de la crisis diplomática con España. Marruecos, siguiendo su estrategia, ha guardado silencio sobre los sucesos del 1 de noviembre. Argel ha prometido represalias.

UN ENVIADO ESPECIAL 'MISSING'

El pasado 7 de octubre el conflicto registró su único avance positivo en todo este año. Staffan de Mistura fue nombrado enviado especial de la ONU para el Sáhara Occidental tras dos años y medio con el cargo desierto. Ahora bien, más allá de eso, ni Mistura ni Naciones Unidas han logrado aún que las partes accedan a retomar las negociaciones que quedaron rotas con el anterior enviado especial, Horst Köhler. En su última resolución sobre el conflicto, el Consejo de Seguridad instó a volver al diálogo "con buena fe" con el fin de hallar una "solución política justa, duradera y mutuamente aceptable". Sin embargo, Argelia se niega a volver al formato de "mesa redonda" y sentarse con Marruecos, Mauritania y el Frente Polisario, ya que considera que es "contraproducente" y aboga por negociaciones directas entre Rabat y el movimiento saharaui. Por su parte, Marruecos ha amenazado con salirse del proceso de paz si su vecino y rival no participa. En su discurso por el 46º aniversario de la Marcha Verde, el 6 de noviembre, el rey Mohamed VI reiteró que para su país, "el Sáhara no es negociable". Mistura no lo tiene fácil.

Derechos Humanos

La situación de los derechos humanos en los territorios del Sáhara Occidental ocupados por Marruecos también ha empeorado en el último año. Así lo denunció la ONU el pasado julio: "Marruecos debe cesar su persecución contra defensores de derechos humanos y periodistas". Sin embargo, el Consejo de Seguridad sigue sin ser capaz de aprobar un mandato para que la Minurso monitorice también los derechos humanos y las libertades cívicas.


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