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Sucesos

La jubilación dorada del millonario ruso que acabó con tres cadáveres en su chalé en Lloret

Hizo más de 300 millones de fortuna en la gasística rusa Novatek y se retiró antes de cumplir los 50. Hace unos días Sergey Protosenya apareció ahorcado y su esposa y su hija apuñaladas. El caso se investiga como de violencia de género

Sergey y Natalya Protosenya y sus hijos en una gala.
Sergey y Natalya Protosenya con sus hijos en una gala.E. M.
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El crimen trascendió como otro atroz episodio de violencia de género, un suceso sin aparentemente más trastienda. El presunto asesino estaba colgado de una soga en una baranda del jardín, y las víctimas -esposa e hija-, acuchilladas sobre sus camas.

Así los hallaron a los tres el pasado martes 19 de abril en un idílico chalé con piscina de la cotizada urbanización de Los Pinares, en Lloret de Mar (Girona). Por la categoría de la vivienda y los vehículos que se encontraron dentro -BMW, Mercedes, Mustang y Audis de alta gama-, se intuía que los rusos que la habitaban disfrutaban de una buena posición económica, pero no se imaginaba en un primer momento el alcance de su fortuna.

El cabeza de familia, Sergey Protosenya -el hombre ahorcado- era un habitual en la lista de los más ricos de Rusia elaborada por la publicación de allí Finanzas. En 2011, se le adjudicaban 13.400 millones de rublos, unos 326 millones de euros al cambio de entonces.

Formado como ingeniero civil y economista, había forjado este capital en Novatek, la empresa independiente de gas natural que más produce en Rusia, sólo superada por la estatal Gazprom. En 2021, Novatek obtuvo unos beneficios de 5.075 millones de euros.

Protosenya fue escalando posiciones en la compañía hasta convertirse en 2002, cuando tenía 36 años, en su responsable de contabilidad. En 2009 se hizo con el 0,0864% de las acciones de la empresa y en 2015 fue nombrado vicepresidente del consejo de administración. Sólo un año después cesó de sus cargos en Novatek y el matrimonio se dedicó literalmente a vivir la vida, a disfrutar de una prematura jubilación de oro.

Así lo atestiguan las imágenes compartidas por el matrimonio en sus redes sociales. En ellas se les ve comiendo ostras en Arcachón (Francia), en una degustación de vinos en la prestigiosa bodega francesa Chateau Cheval Blanc en Saint-Émilion, en las ruinas de Kourion en Chipre, haciendo encaje de bolillos en Mijailov (Rusia), frente al casino de Mónaco, en el Arco del Triunfo en París, en las calles de Roma, volando a Abu Dabi, esquiando, a bordo de un yate... Y sobre todo jugando al golf, la principal afición de los Protosenya, fijos del club Pestovo, ubicado en la región de Moscú. En sus instalaciones están repetidamente fotografiados los cuatro miembros de la familia golpeando la pelota, posando con los trofeos conseguidos o con vestido largo y esmoquin durante las fiestas de gala.

Los cuatro son el mencionado Sergey, de 55 años, la esposa Natalya, de 53, la hija menor, Varvara, de 16 años, y el primogénito y único superviviente, Fedor.

Los Protosenya se habían asentado hace años en Francia y fue allí donde Fedor se quedó durante las vacaciones de Semana Santa mientras que sus padres y su hermana se trasladaban al chalé en Lloret de Mar que habían adquirido hacía una década aproximadamente.

Sergey jugando al golf.
Sergey jugando al golf, deporte que practicaba toda la familia.E. M.

El lunes 18 de abril por la tarde/noche, el hijo mayor, según ha explicado él mismo a los agentes de los Mossos d'Esquadra que investigan el caso, charló telefónicamente con ellos. Al día siguiente por la mañana, sin embargo, ninguno respondía ya a sus teléfonos móviles.

Fedor se preocupó y avisó a un amigo de su padre que se encontraba precisamente en Lloret de Mar. Éste se acercó a la vivienda y alertó inmediatamente a la Policía cuando, aun desde fuera, pudo ver el cuerpo de Sergey colgando en el jardín.

Se investiga como violencia machista pero no se cierran otras hipótesis

Los primeros agentes que llegaron a la finca encontraron dos cadáveres más dentro del chalé, los de Natalya y su hija, ambos en sus dormitorios, en la primera planta, los dos con heridas de arma blanca, los dos idénticamente cubiertos con sábanas.

La lectura del escenario del crimen apuntaba a un episodio de violencia de género, al relato criminal de que Sergey, presuntamente, actuando con enorme sangre fría, habría aguardado a que su esposa y su hija se durmieran para matarlas a cuchilladas y hachazos. Después se habría quitado la vida anudándose una soga al cuello y dejándose caer por una barandilla del jardín. Es la teoría principal con la que trabajan los Mossos d'Esquadra, según explican fuentes de la investigación, aunque no se descartan otras hipótesis.

Sergey Protosenya, su esposa Natalya y sus dos hijos.
Sergey Protosenya, su esposa Natalya y sus dos hijos.E. M.

Otro crimen similar

Entre la pareja no mediaban denuncias por violencia de género ni se conocían episodios de maltrato y el hecho de que el cadáver de Sergey no presentara los restos de sangre que se supone tendría en sus ropas quien ha cometido tal carnicería abren una rendija a la posibilidad de que el millonario ruso fuera también una víctima y su suicidio, un montaje.

Estos días se revisan las imágenes de las cámaras de seguridad por si alguien ajeno a la familia hubiera accedido a la parcela, se analizan también las llamadas y mensajes de los teléfonos de los tres fallecidos y las muestras de ADN recogidas en la escena del crimen en espera también de los resultados de las autopsias.

No hay de momento ningún motivo, aseguran los Mossos a crystallakenet.org, para vincular los hechos a lo ocurrido en Moscú, en referencia al caso idéntico sucedido a 3.500 kilómetros de distancia y que ha saltado a los medios ligado al de Lloret de Mar: «Dos magnates rusos matan al mismo tiempo a sus familias y se suicidan».

El mismo día que se encontraban los cadáveres de los Protosenya en España, en un apartamento de Moscú se hallaban los de Vladislav Avayev y familia. Avayev, de 51 años, ex vicepresidente de Gazprombank y ex alto funcionario del Kremlin, yacía muerto en el suelo de la vivienda con un arma en la mano y junto a los cadáveres de su esposa, Yelena, de 47 años, y su hija menor, María, de 13.

Como en Lloret, la hija mayor y única superviviente, Anastasia, de 26 años, se extrañó al no poder contactar telefónicamente con ellos y en su caso acudió en persona al apartamento encontrando así los cuerpos. Como en Lloret, el caso se investiga con la hipótesis principal de que se trata de un doble feminicidio ejecutado por Avayev antes de quitarse la vida.

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